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Dios se nos revela como amor gratuito

Dios se nos revela como amor gratuito

En la catequesis durante la Audiencia General del miércoles el Papa ha afirmado que las cosas que se hacen para adivinar el futuro o para cambiar situaciones de la vida «no son cristianas». Y aseguró que «la gracia de Cristo» lo da todo: “se nos revela como amor gratuito”

“El viaje del Evangelio por el mundo continua sin descanso en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, y atraviesa la ciudad de Éfeso manifestando todo su alcance salvador. Gracias a Pablo, unos doce hombres reciben el bautismo en el nombre de Jesús y experimentan la efusión del Espíritu Santo que les regenera (cfr. Hch 19,1-7). Luego son varios los prodigios que suceden por medio del Apóstol: los enfermos se curan y los poseídos son liberados (cfr. Hch 19,11-12). Eso pasa porque el discípulo se parece a su Maestro (cfr. Lc 6,40) y lo hace presente comunicando a los hermanos la misma vida nueva que de Él recibió.

El poder de Dios que irrumpe en Éfeso desenmascara a quien quiere usar el nombre de Jesús para hacer exorcismos pero sin tener la autoridad espiritual para hacerlo (cfr. Hch 19,13-17), y revela la debilidad de las artes mágicas, que son abandonadas por un gran número de personas que eligen a Cristo y abandonan las artes mágicas (cfr. Hch 19,18-19). Una auténtica transformación para una ciudad, como Éfeso, que era un centro famoso por la práctica de la magia. Lucas subraya así la incompatibilidad entre la fe en Cristo y la magia. Si escoges a Cristo no puedes acudir al mago: la fe es abandono confiado en las manos de un Dios confiable que se deja conocer no a través de prácticas ocultas sino por revelación y con amor gratuito. Quizá alguno me diga: “Ah, sí, eso de la magia es una cosa antigua: hoy, con la civilización cristiana eso no pasa”. ¡Pues estad atentos! Yo os pregunto: ¿cuántos van a consultar el tarot, cuántos van a que les lean las manos por las adivinas o las cartas? También hoy en las grandes ciudades cristianos practicantes hacen esas cosas. Y a la pregunta: “¿Pero cómo va a ser, si crees en Jesucristo, vas al mago, a la adivina, a toda esa gente?”, responden: “Yo creo en Jesucristo pero para la buena suerte voy también a esos”. Por favor: la magia no es cristiana. Esas cosas que se hacen para adivinar el futuro u otras cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te trae todo: reza y fíate del Señor.

La difusión del Evangelio en Éfeso perjudica el comercio de los plateros −otro problema−, que fabricaban las estatuas de la diosa Artemisa, haciendo de una práctica religiosa un verdadero y auténtico negocio. Sobre esto yo os pido que penséis. Viendo disminuir esa actividad que daba mucho dinero, los plateros organizan una revuelta contra Pablo, y los cristianos son acusados de poner en crisis la categoría de los artesanos, el santuario de Artemisa y el culto a esa diosa (cfr. Hch 19,23-28).

Pablo, luego, parte de Éfeso hacia Jerusalén y llega a Mileto (cfr. Hch 20,1-16). Aquí manda llamar a los ancianos de la Iglesia de Éfeso −los presbíteros, los sacerdotes− para darles unas consignas “pastorales” (cfr. Hch 20,17-35). Estamos en la fase final del ministerio apostólico de Pablo y Lucas nos presenta su discurso de adiós, una especie de testamento espiritual que el Apóstol dirige a los que, después de su partida, tendrán que guiar la comunidad de Éfeso. Y esta es una de las páginas más hermosas del Libro de los Hechos de los Apóstoles: os aconsejo tomar hoy el Nuevo Testamento, la Biblia, Los Hechos de los Apóstoles, el capítulo 20 y leer esta despedida de Pablo de los presbíteros de Éfeso, y lo hace en Mileto. Es un modo para saber cómo se despide el Apóstol y también cómo los presbíteros deben despedirse hoy y también cómo todos los cristianos deben despedirse. Es una bellísima página.

En la parte exhortativa, Pablo anima a los responsables de la comunidad, que sabe que los ve por última vez. ¿Y qué les dice? «Cuidad de vosotros y de toda la grey». Esa es la labor del pastor: hacer la vela, cuidar de sí mismo y de la grey. El pastor debe velar, el párroco debe velar, hacer la vela, los presbíteros deben velar, los obispos, el Papa deben velar. Hacer la vela para cuidar a la grey, y también velar sobre sí mismos, examinar la conciencia y ver cómo se cumple ese deber de velar. «Cuidad de vosotros y de toda la grey, en la que el Espíritu Santo os puso como obispos para apacentar la Iglesia de Dios, que Él adquirió con su sangre» (Hch 20,28): así dice San Pablo. A los obispos se les pide la máxima proximidad a la grey, rescatada por la sangre preciosa de Cristo, y la prontitud para defenderla de los «lobos» (v. 29). Los Obispos deben estar cercanísimos al pueblo para cuidarlo, para defenderlo; no separados del pueblo. Después de haber confiado esta tarea a los responsables de Éfeso, Pablo los deja en las manos de Dios y los encomienda a la «palabra de su gracia» (v. 32), fermento de todo crecimiento y camino de santidad en la Iglesia, invitándoles a trabajar con sus propias manos, como él, para no ser un peso para los demás, a socorrer a los débiles y a experimentar que «mayor felicidad hay en dar que en recibir» (v. 35).

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que renueve en nosotros el amor por la Iglesia y por el depósito de la fe que ella custodia, y hacernos todos corresponsables en el cuidado de la grey, sosteniendo en la oración a los pastores para que manifiesten la firmeza y la ternura del Divino Pastor.”

Francisco

ALMUDI, 04-12-2019

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—¿Qué quiere usted que haga con esto?

—Puedo sugerirle que dé esa moneda a un pobre —le contestó Sardou.

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Le preguntaron durante una comida al abogado, diplomático y multimillonario estadounidense Joseph Hodges Choate (1832-1917), durante muchos años embajador de su país en el Reino Unido, quién le habría gustado ser, y respondió sin dudar:

—Mi heredero.