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Efecto amplificación

Efecto amplificación

Efecto amplificación
diciembre 04

“En primer lugar, se da lo que algunos expertos llaman “efecto amplificación”: muchos adolescentes se muestran violentos por haber sido sometidos a violencia durante la infancia”

Ante la violencia y agresividad desmedida que han mostrado numerosos grupos de jóvenes manifestantes en los sucesos recientes que han convulsionado al país, es necesario cuestionarse cuál es el papel que juegan las familias y que inciden en ese comportamiento antisistema y antisocial.

Hay bastante evidencia que constata que la violencia en los jóvenes, en la mayoría de los casos, tiene su origen en la dinámica familiar en la cual han crecido.

En primer lugar, se da lo que algunos expertos llaman “efecto amplificación”: muchos adolescentes se muestran violentos por haber sido sometidos a violencia durante la infancia.

Asimismo, el estilo educativo familiar tiene gran incidencia.

Padres excesivamente autoritarios, castigadores y controladores generan en los niños y adolescentes sentimientos de rencor, rabia y frustración, que suelen explotar ante situaciones que les desbordan.

Por otra parte, el modelo educativo permisivo o de “dejar hacer” que se caracteriza, por regla general, por la despreocupación y negligencia, la ausencia de límites y reglas claras, o una conducta emocional errática de los padres, produce desprecio por la autoridad y las normas, falta de empatía y de control de las emociones, búsqueda de satisfacción inmediata de las necesidades y escasa tolerancia a la frustración. Somos los padres los primeros responsables de educar a niños, niñas y adolescentes empáticos, solidarios, tolerantes, respetuosos de los derechos de los demás, conscientes de sus deberes, etc.

Estas virtudes morales se aprenden en el hogar y difícilmente se adquieren fuera de éste.

Jimena Valenzuela del Valle Directora del Instituto de Ciencias de la Familia,

Universidad de los Andes.

DIARIO AUSTRAL, 03-12-2019

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El dramaturgo francés Victorien Sardou (1831-1908) dio a un mendigo una moneda de diez céntimos. El pobre se enfadó ante lo exiguo de la limosna y le dijo desafiante:

—¿Qué quiere usted que haga con esto?

—Puedo sugerirle que dé esa moneda a un pobre —le contestó Sardou.

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Le preguntaron durante una comida al abogado, diplomático y multimillonario estadounidense Joseph Hodges Choate (1832-1917), durante muchos años embajador de su país en el Reino Unido, quién le habría gustado ser, y respondió sin dudar:

—Mi heredero.