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15 frases del Papa en la JMJ

15 frases del Papa en la JMJ

Ofrecemos una selección de 15 frases de los discursos y homilías que pronunció el papa Francisco durante la reciente Jornada Mundial de la Juventud en Polonia

1. Es la primera vez que visito la Europa centro-oriental y me alegra comenzar por Polonia, que ha tenido entre sus hijos al inolvidable san Juan Pablo II, creador y promotor de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

2. La nación polaca muestra cómo se puede hacer crecer la memoria buena y dejar de lado la mala. Para esto se requiere una firme esperanza y confianza en Aquél que guía los destinos de los pueblos, abre las puertas cerradas, convierte las dificultades en oportunidades y crea nuevos escenarios allí donde parecía imposible.

3. Dios nos salva haciéndose pequeño, cercano y concreto.

4. Que pueda cumplirse para todos un paso interior del corazón hacia el estilo divino de María: obrar en la pequeñez y acompañar de cerca, con corazón sencillo y abierto.

5. Estar al lado de los enfermos como Jesús: con el silencio, con una caricia, con la oración.

6. La felicidad germina y aflora en la misericordia: esta es la respuesta de Jesús, esa es su invitación, su desafío, su aventura: la misericordia.

7. Señor, ¡ten piedad de tu pueblo! Señor, ¡perdón por tanta crueldad!

8. Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.

9. Jesús te invita a dejar tu huella en la vida, una huella que marque la historia, que marque tu historia, y la historia de tantos.

10. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados.

11. Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes: ante él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú, tal como eres.

12. En la confesión, Él sabrá sorprenderos con su perdón y su paz.

13. Jesús espera que, entre tantos contactos y chats de cada día, el primer puesto lo ocupe la oración. Cuánto desea que su Palabra hable a cada una de tus jornadas, que su Evangelio sea tuyo, y se convierta en un “navegador” en el camino de la vida.

14. Dios nos ama más de lo que nosotros nos amamos, cree en nosotros más que nosotros mismos, está siempre de nuestra parte, como el más acérrimo de los “hinchas”.

15. Esa alegría que habéis recibido gratis de Dios, por favor, dadla gratis (cf. Mt 10,8), porque son muchos los que la esperan. Y la esperan de vosotros.

ALMUDI

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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