Temas & Noticias

Las 7 claves para educar a los hijos digitales

Las 7 claves para educar a los hijos digitales

Once expertos explican cómo convertirte en el mejor “influencer” de tus hijos

Los Congresos de FEPACE pretenden reforzar los compromisos de los padres como primeros y principales educadores de sus hijos, y ayudan a estrechar los lazos de colaboración entre padres y profesores.

Once expertos en tendencias digitales que participaron en el último Congreso “Padres analógicos, hijos digitales”, organizado por con FEPACE, Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza, han determinado siete claves para educar a los hijos digitales:

  1. Padre y madre son los mejores “influencers” de sus hijos

Los hijos perciben cada mirada al móvil como una falta de atención hacia ellos. Para educar en un entorno digital, el ejemplo de los padres es esencial: tiempo de uso de la tecnología en el ámbito familiar, páginas visitadas en Internet, vídeos de Youtube, juegos en el móvil o tableta, publicaciones en redes sociales. Los padres son la primera referencia. Dar ejemplo, tener un criterio común y dialogar sobre lo mejor para la familia son buenas referencias de actuación.

  1. La tecnología ha llegado para quedarse

Se trata de alcanzar una convivencia saludable con la revolución digital en la que estamos inmersos. Estamos educando a los futuros ciudadanos digitales. Los padres debemos normalizar la tecnología e incorporarla a la conversación familiar y al proceso de educación de nuestros hijos. Fomentando buenos hábitos desde que son pequeños, potenciando la autoestima, impulsando la creatividad y asentando los valores.

  1. Siempre te puedes poner al día

Si no sabes, pregunta. Los hijos aprenden cada actualización tecnológica, y tú también puedes. Youtube, Snapchat, Facebook, Instagram o Twitter son el pegamento cultural de esta generación. ¿Sabes de qué hablan allí, qué aprenden? Ponte sus “gafas” para saber cuál es su punto de vista de la realidad. Te permitirá comunicarte, generar conversaciones con tus hijos y comprender mejor cómo se sienten: convierte la tecnología en tu aliado. Si sabes, eres la primera fuente de información, aunque luego haya otras. Aquellos menores que hablan con sus padres de lo que ocurre en internet son los que tienen menos probabilidades de tener malas experiencias en la red.

  1. Nuevos enfoques educativos en el mundo digital

El acceso a la información es más fácil y desde múltiples dispositivos: incorpora esta realidad como un elemento más de la educación de tus hijos. Con tu experiencia y sentido crítico, les ayudarás a que lo utilicen con responsabilidad, aunque a veces se puedan equivocar. Estar pendientes, implicados e informados es un buen punto de partida. Acompaña a tus hijos en el uso de internet y de la tecnología desde pequeños, en cada caso según la edad, definiendo la utilidad, el espacio y los momentos de uso. Enséñale a encontrar información en internet en fuentes fiables, siéntate con tu hijo para ver un vídeo de Youtube, a buscar una app, o a jugar juntos en el móvil.

  1. El entorno digital puede ser un trampolín para impulsar el talento de tus hijos

Es una oportunidad, ofrece posibilidades de desarrollo personal y profesional que antes eran inimaginables. Lo importante es enseñar a los hijos a utilizar bien su tiempo, y lo harán cuando tengan un objetivo, un porqué y un para qué.

  1. Somos el primer filtro de internet y los dispositivos móviles

Tener una visión positiva del entorno digital no impide conocer los riesgos. Informa a tus hijos sin alarmismos, pero de manera muy clara, de los peligros que existen, los buenos usos de las redes sociales, herramientas de seguridad, control de contenidos y de la publicidad, el valor de la privacidad y el uso de datos personales en internet, revisar las amistades en el entorno digital, la realidad del ciberbullying, las consecuencias legales, etc. Hay muchas experiencias que pueden servir de ejemplo a nuestros hijos. Por ejemplo, con el primer smartphone, podemos configurarlo con ellos y establecer unas pautas de seguridad, y preocuparnos del tiempo que están con el móvil, pero aún más de lo que hacen con él.

  1. Reglas del juego claras y consensuadas

Establecer unas normas mínimas y realistas para mejorar la convivencia familiar. Se pueden establecer momentos sin pantallas, en los que está prohibido el uso del móvil (cena, desayuno, viendo una película), o habilitar un espacio común de carga en el que todos (padres e hijos) dejan sus dispositivos antes de irse a dormir. El viejo despertador, con pilas nuevas, es igual de eficaz que el móvil.

 

Fuente: abc.es.

ALMUDI

 

 

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------