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Decálogo para los Abuelos Canguro

Decálogo para los Abuelos Canguro

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología recomienda a los abuelos que, a la hora de asumir la tarea de cuidar a sus nietos, tengan en cuenta el siguiente decálogo:

– Asuma esta tarea solo cuando pueda y no se sobrecargue de labores. Cuidar de los nietos debe ser una actividad placentera, nunca una carga o una labor que nos supere.

– Aprenda a decir no. Ante tareas en las que no se vea capaz, o si tiene otros planes o compromisos, no tenga miedo de decir a sus hijos que hoy no podrá cuidar de su nieto.

– No descuide su salud. Conozca dónde están sus límites y no se olvide de sus revisiones médicas.

– Fije una buena comunicación. Ante cualquier problema o si la situación se le va de las manos, hable con su hijo/a. Lo mejor será establecer unas reglas básicas y que siempre haya una comunicación fluida entre ambas partes.

– Reserve su propio espacio y tiempo. Siga practicando las actividades que tanto le gustan y disfrute de sus ratos de ocio.

– Manténgase en buena forma física. Practique ejercicio, siga una dieta adecuada y estimule su mente.

– No se sienta culpable si no es capaz de realizar las tareas como lo hacía anteriormente. Debe pensar que ya no tiene ni la agilidad, ni los años que cuando tenía hijos y es lógico que las cosas no salgan igual de bien o incluso que no pueda desempeñar alguna tarea; no se culpe por ello.

– Intente realizar actividades con su nieto que se adecuen a usted y que reconforten a los dos. Debe pensar también en usted a la hora de planificar actividades; por ejemplo, llevar a su nieto a un parque de atracciones puede ser demasiado inadecuado y estresante para usted, pero en cambio un paseo por el parque o unos juegos de mesa pueden resultar estupendos para pasar una tarde.

– Ponga límites. Estar con el abuelo no significa que el nieto haga lo que le dé la gana. Se debe establecer una serie de normas para que su nieto cumpla cuando esté en su compañía.

– Disfrute de su nieto y de los momentos compartidos con él. Intente ver el lado positivo de las cosas y saque partido a las experiencias vividas junto a su nieto.

– Los nietos deben aprender a valorar la experiencia y los conocimientos de los abuelos. Compartir las vivencias puede ser muy enriquecedor para las dos partes.

– Los valores son heredados y los abuelos son una fuente de transmisión para los nietos.

El Telégrafo, Ecuador, 01-08-2015

1 Comentario

  1. ludoteca en vigo
    ludoteca en vigo agosto 25, 03:11

    Sorprendente post. Gracias por aportarlo…Espero màs…

    Saludos

    Reply to this comment

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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