Temas & Noticias

Conversar y conectar, un remedio “antipataletas”

Conversar y conectar, un remedio “antipataletas”

La escena de un niño que se revuelca por el suelo –en la calle, en una tienda o en el metro–, mientras pega unos gritos de mezzosoprano y reclama un dulce, un juguete o, en definitiva, que se haga su voluntad en algún asunto, pone en aprieto a más de un padre que no sabe qué hacer: si darle un coscorrón –con lo que se arriesga a la desaprobación del público– o satisfacer inmediatamente su capricho con tal de que se calle.

 

Lo que sí sorprendería, ante la pataleta, es que el padre se acuclille y le pida un abrazo al muchacho. Y asombraría aun más que, como resultado, el chiquillo se calmara. Pero sucede. Al menos es la experiencia de los impulsores de la denominada Disciplina Positiva (DP), una estrategia educativa que no busca tanto premiar el buen comportamiento –en definitiva, valdría la pena portarse mal para que, con solo dejar de hacerlo, ya hubiera una recompensa–, sino que enfatiza en hacer comprender al chico las consecuencias de sus actos y en animarle a adoptar mejores decisiones.

Si el objetivo es modular la conducta del niño, los padres tendrán que enterarse de cómo hacerlo. Para ello hay un conjunto de reglas, esbozadas en la web de la Asociación de Disciplina Positiva, de EE.UU., que van desde la necesidad de mostrarse simultáneamente firme y amable, hasta la de “conectar” emocionalmente con el menor para hacerle experimentar un sentido de responsabilidad: no se trata de decisiones del adulto que él debe obedecer “sí o sí”, sino de reglas lógicas, comprensibles, cuyo cumplimiento los beneficia a ambos.

Muy en sintonía con esto, el padre debe enseñar al pequeño cómo resolver los conflictos desde una perspectiva constructiva, y ayudarle en tal sentido. El niño –y el adolescente– tiene unas capacidades como individuo, y el desafío está en conducirlo para lograr que las reconozca y las sepa utilizar adecuadamente.

Por cierto, ya que se habla de educación, ¿qué hay del castigo, ese concepto que tradicionalmente le está tan relacionado? Nada: desterrado.

Hacer lo correcto siempre, no porque haya bicicleta

El niño debe ejercitar los buenos modales, estudiar, recoger sus juguetes e irse a dormir a la hora indicada aunque no haya un premio material

 

La DP no es una iniciativa reciente. Ya en los años 20 del siglo pasado, los psiquiatras Alfred Adler y Rudolf Dreikurs plantearon la idea de tratar con respeto a los niños y, al mismo tiempo, evitarles el exceso de sobreprotección, que podía acabar desanimándolos y provocándoles problemas conductuales.

En los años 80, las psiquiatras norteamericanas Jane Nelsen y Lynn Lott retomaron y actualizaron el modelo. En noviembre pasado, con ocasión de la visita a España de la Dra. Nelsen, el diario El Mundo subrayó algunas de las herramientas y situaciones citadas por la especialista durante una conferencia en Madrid. Así, por ejemplo, refería la ya mencionada conexión emocional vinculada a la corrección (“te quiero, pero la respuesta es no”), la sustitución de las órdenes por una interrogación que parta del niño (antes que “lávate los dientes”, un planteamiento que le invite a razonar: “¿Qué tienes que hacer para que no se te piquen los dientes?”); el manifestarle confianza ante una situación problemática, sin disminuirle artificialmente el grado de dificultad (“veo que no es fácil, pero creo que si lo intentas otra vez puedes lograrlo”), etc.

Y claro, no dejar de aplaudir los resultados positivos. El estímulo pasa aquí del clásico premio de la bicicleta “si te portas bien” –más propio de una relación casi de compraventa–, a la aprobación sencilla como medio compensatorio. El niño, en síntesis, debe ejercitar los buenos modales, estudiar, recoger sus juguetes e irse a dormir a la hora indicada aunque no haya una sola bicicleta en el mundo para regalarle. Debe hacerlo porque es positivo para él, y se le tienen que ofrecer los argumentos para que lo entienda y lo incorpore.

Una cuestión de autoconfianza

 

“Muchos de los conceptos de la DP ponen énfasis en el respeto mutuo, la autoestima y el trabajo para la incorporación de habilidades desde el momento mismo del nacimiento”

 

Junto con Nelsen, la otra especialista que –como se ha dicho– puso  al día el modelo de DP fue Lynn Lott (foto abajo),  quien redactó además el primer Manual de Enseñanza para Padres. Autora de 22 libros sobre temas relacionados con la familia y la educación, Lott respondió brevemente a algunas preguntas de Aceprensa sobre las diferencias con otros métodos:

pataleta

– En comparación, Sra. Lott, ¿qué ventajas tiene el modelo de DP respecto a otros más tradicionales, de castigo-recompensa?

– Primeramente, el castigo no funciona, y la recompensa convierte a los niños en yonquis de esta, motivados únicamente por los premios y los regalos. La PD, en cambio, ayuda a los niños a interiorizar grandes valores de interés social y fortalece su capacidad para tener confianza en sí mismos y saber que son especiales, importantes y amados.

– Hasta donde sé, el modelo de DP surgió a inicios del silo XX, sin embargo, para mucha gente es un “descubrimiento” reciente. ¿Cuál es el alcance real del modelo en la actualidad?

– La DP es popular y está siendo impartida y aplicada ahora mismo en unos 50 países. Cuando los castigos y los premios no funcionan, los padres buscan otras alternativas y muchos encuentran nuestro modelo. Si vas a Amazon o a la web de Positive Discipline podrás ver que hay muchos libros y materiales para ayudar a la gente a encontrar los mejores métodos para educar a sus hijos.

– ¿Es aplicable el modelo solo a niños de edades tempranas o también a chicos más crecidos?

– Muchos de los conceptos de la DP ponen énfasis en el respeto mutuo, la autoestima y el trabajo para la incorporación de habilidades desde el momento mismo del nacimiento. Cuando mi madre estuvo en una unidad de cuidados [médicos], lo que mejor hacía era reflejar sus sentimientos, mostrar amor, amabilidad, y al mismo tiempo, firmeza. Ya estaba en su novena década, pero la DP le había sido de provecho y le ayudó a pasar sus últimos años menos estresada.

A mayor conexión, menor riesgo

“Los adolescentes que perciben que sus padres les tienen en mayor consideración tienen menos posibilidades de fumar o beber”

No hay que ser nonagenario, sin embargo, para recoger los frutos de la DP. Existe un buen número de estudios en los que se constata la pertinencia de abandonar el perfil autoritario o el laxo, tanto en la crianza de los hijos como en la educación de aquellos que ya llevan unos cuantos años en los pupitres escolares.

Los hábitos nocivos son, por ejemplo, un problema algo más eludible allí donde se implementan los principios de la DP, sea que se le llame así o de otro modo. Un estudio realizado por el Dr. Bruce Simons-Morton y un equipo de docentes de varias universidades estadounidenses, titulado Influencias de compañeros y padres en los hábitos de beber y fumar en la primera adolescencia, reveló que aquellos chicos cuyos padres se muestran más interesados en su vida y tienen expectativas más altas respecto a su comportamiento, están en menor riesgo de iniciarse en el consumo de sustancias adictivas.

Los expertos, que examinaron una muestra de 4.263 estudiantes, concluyeron: “Los adolescentes que perciben que sus padres les tienen en mayor consideración, al hacerles saber que los quieren, los respetan, los toman en serio, los escuchan y les ofrecen razones acerca de las reglas y las decisiones que les conciernen, tienen menos posibilidades de fumar o beber”.

Otras investigaciones, por su parte, ponen el foco en las “abundantes pruebas” de cómo los chicos a quienes se les han enseñado habilidades sociales tienen más posibilidades de cosechar éxitos en la escuela, así como una menor propensión a desarrollar problemas de conducta. Un experimento a partir de clases implementadas según el modelo de la DP en una escuela de Sacramento, California, a finales de los 70,  arrojó al cabo de cuatro años una disminución de las expulsiones temporales (de 64 a 4 al año) y de los episodios de vandalismo (de 24 a 2), al tiempo que los profesores reportaron un cambio positivo en la atmósfera general del centro.

Vistos los resultados –duraderos además–, quizás valga la pena, ante el berrinche, ni empuñar el cinturón ni prometer la bicicleta. Que tome su turno la palabra.

ACEPRENSA

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II
Lo que está detrás de la ideología de género (Benigno Blanco)
Loving Vincent - Trailer 2016 (web)

Humor

En el 449, el emperador Valentín III, enemigo acérrimo de Atila, condenó al exilio a su propia hermana, Honoria. Ésta, en venganza, entregó su anillo a un oficial de los hunos para que se lo mostrara a su jefe como prueba de que ella era hermana de su enemigo. Atila entendió que la joya era una oferta de matrimonio y, desgraciadamente para Honoria, dijo “sí quiero”.
------------------------------------------------------

Hessy Taft, una guagua de padres judíos, apareció en las portadas de las revistas nazis y en los afiches del Tercer Reich al ganar el concurso “Modelo de raza Aria”.

Todo sucedió porque el fotógrafo, sin la autorización de los padres, envió la foto al concurso pensando que sería una buena lección que lo ganara una niña judía como modelo del ario perfecto. --------------------------------------------------------