Temas & Noticias

Columnistas nacional



LA MÁS ALTA DE LAS POESÍAS

    LA MÁS ALTA DE LAS POESÍAS

Escribe Cristián Warnken: “Escucho poco hablar —cuando la educación es el “tema”— de entusiasmo, de amor al conocimiento. ¡Qué diferencia con Gabriela Mistral, que definía a la educación como “la más alta de las poesías”!”

Leer más


BAJO TIERRA

    BAJO TIERRA

Escribe Lillian Calm: “El ser empresario, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano…”. Pero hoy ya se lee poco al Papa. Debe ser hasta mal visto leerlo. A Baldomero Lillo se lo ha olvidado. Entretanto la tragedia de los 33 hombres clama por “cambios profundos en el modo de entender la empresa”

Leer más


FALLO TRASCENDENTAL

    FALLO TRASCENDENTAL

Escribe Javier Fuenzalida A.: “En mi presentación ante el Tribunal Constitucional sostuve que la Ley de Isapres ha sido la causante de que el mercado de planes de salud sea un mercado imperfecto y monopólico respecto de los cotizantes cautivos”.

Leer más


DÉJÀ VU

  DÉJÀ VU

Escribe Lillian Calm: A Fidel “los miembros de la Asamblea del Poder Popular lo aplaudieron cuatro años después, con el mismo ritmo cadencioso de hace cuatro años, y como hace cuatro años él volvió a discursear sobre Estados Unidos, amenaza nuclear y otras monsergas que en su arenga de siglo pasado terminan siendo una verdadera lata”.

Leer más


INFORMALES SIN DESTINO

  INFORMALES SIN DESTINO

Escribe Javier Fuenzalida A.: “La informalidad es un fenómeno propio de la pequeña y microempresa. En Chile hay cerca de 900.000 empresas con RUT, de las que 750.000 son microempresas, además de una cantidad no dimensionada de empresas informales”,

Leer más


LA REPRIMENDA DEL SERNAM

  LA REPRIMENDA DEL SERNAM

Pregunta Lillian Calm: “Será un despropósito gubernamental recomendar lo que señala la minuta a quienes apenas han dejado de ser niños o simplemente se prefiere optar por la corriente fácil que es lo que mal llamamos “políticamente correcto”?

Leer más


EXPERTOS INEXPERTOS

  EXPERTOS INEXPERTOS

La norma legal que rige a las isapres originó un mercado imperfecto y monopólico para el segmento de los “cotizantes cautivos”, por tanto, los precios y condiciones no son las que existirían de haber competencia. Escribe el economista Javier Fuenzalida A.

Leer más


LAS CUENTAS CARAS DE LOS POBRES

  LAS CUENTAS CARAS DE LOS POBRES

Escribe Javier Fuenzalida de cómo la burocracia lleva la tajada del león en el gasto social. “En otras palabras, lo que reciben efectivamente los pobres es un sobrante de mala calidad, por lo que la realidad es mucho peor que lo que arroja la encuesta Casen”.

Leer más


¡NO ME AYUDE, COMPADRE!

  ¡NO ME AYUDE, COMPADRE!

La frase del titulo, supone nuestra columnista Lillian Calm, se la debe repetir el presidente Piñera, ante los continuos desaguisados de personas de su sector designadas en cargos de relevancia.

Leer más

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------