Jueves 1 de julio del 2010

DOCUMENTALES CHINOS PROHIBIDOS

Nueva imagenSon considerados de importancia histórica fuera de China, en dónde tienen un mayor reconocimiento. China está perdiendo su memoria, estas filmaciones permitirán mantenerla vida, asegura una directora de estos documentales. En la fotografía una escena de “Karamay” de Xu Xin.

Documentales independientes realizados en China Continental han recibido mayor atención  y reconocimiento en el extranjero que en años anteriores. El  Festival Internacional de Cine Independiente realizado en Buenos Aires este año añadió una nueva categoría: “Visiones radicales desde China”, con la participación de ocho directores chinos contemporáneos.

Cuatro de  las ocho muestras ganadoras de los Premios Humanitarios para Documentales exhibidas durante el Festival Internacional de cine en Hong Kong que finalizó el 6 de abril fueron producciones de directores de China Continental.

Uno de los premiados fue: “Petición”, proyecto que demandó 12 años al realizador Zhao Liang, de 39 años. El documental relata la historia de un grupo de peticionarios en Beijing y debía ser presentado por invitación especial en Cannes el pasado mes de marzo, pero fue prohibido inmediatamente después de su presentación en el Festival de Cine Independiente de Beijing.

Zhao Liang afirma que “Petición” es más importante para el público chino que para el extranjero, ya que mucha gente en China no tiene idea de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en su país.

El documental “Karamay” de Xu Xin cuenta la historia de un trágico incendio del 8 de diciembre de 1994. Los estudiantes no pudieron salir del teatro en llamas por seguir las órdenes de un funcionario del régimen: “¡Cállense todos! No se muevan. Permitan que los líderes salgan primero”. Los funcionarios salieron ilesos, dejando que los niños murieran en las llamas.

Xu Xin comentó que registra la historia con la esperanza de que estos acontecimientos trascendentales nunca se olviden. En una entrevista con medios de comunicación de Hong Kong dijo: “Son temas que hasta ahora no han sido resueltos. En 2008 experimentamos el escándalo de la leche con melamina y este año las vacunas tóxicas. Anualmente tenemos numerosos accidentes en las minas. Todo esto con un costo de vidas”.

Dijo además que las autoridades habían prometido levantar un monumento a las víctimas del incendio, pero ya han pasado 16 años y la promesa no se cumple. Los padres de los niños ni siquiera han recibido los certificados de defunción y todas sus peticiones han sido rechazadas.

“LA GENTE QUIERE SABER”

“Karamay” está prohibido en China, pero según la directora honkonesa de documentales independientes Tammy Cheung, quien fue la anfitriona de la primera presentación de la  película en Hong Kong, afirmó que la película atrajo la atención de mucha gente durante el festival y que además pudo notar la presencia de funcionarios chinos en la audiencia. “Escuché que los funcionarios les dijeron a los organizadores del Festival que dejaran de mostrar esta película”, dijo.

A pesar de la presión del régimen chino, estos documentales independientes han ganado respeto en todo el mundo. Sin embargo, los realizadores independientes se ven obligados a llevar sus producciones al extranjero ya que para ellos, el acceso a los medios de comunicación en China continental es muy estrecho. Durante las últimas dos décadas, los directores independientes produjeron la mayoría de los documentales chinos premiados.

Mientras comentaba sobre la popularidad de los documentales chinos en los mercados extranjeros, Tammy Cheung relató su experiencia en un festival de cine europeo: “Los periodistas solo estaban interesados en documentales independientes de China continental y prestaron poca atención a los de Hong Kong y Taiwán. La gente quiere saber más sobre lo que está ocurriendo en China porque durante mucho tiempo ha estado oculto, así que los temas sobre China son realmente un punto focal”.

Cheung realizó varios viajes a China para hacer documentales y se sorprendió de los desafíos que tuvo que enfrentar: “En Hong Kong se puede utilizar cualquier tema, pero no en China. Muchos temas delicados, como los accidentes en las minas, terremotos y desalojos son temas tabú. Se nos negó el acceso a muchas regiones”.

Cuando Cheung y sus colegas finalmente terminaron dos documentales educativos en zonas rurales remotas de China, encontraron que era imposible que sus producciones llegaran al público de China continental. “Todo lo que podíamos hacer era presentar las películas en reuniones privadas de profesionales”, dijo. “Presentarlas al público en China continental es imposible”.

Los documentales son algo extraño en los medios de comunicación estatales de China. Como señala Zhou Bing, director de documentales, los documentales independientes no tienen ningún apoyo en China. “No hay organización ni financiación para los documentales, y apenas hay una plataforma para presentarlos”.

LOS PELIGROS

Hu Jie, ex militar y pintor, renunció a la agencia de noticias estatal Xinhua en 1999 para filmar un documental sobre los mineros que trabajan en pequeñas minas de carbón en las montañas Qilian de Qinghai. Narró a los medios de comunicación su experiencia al esconderse de los propietarios de las minas. “Ellos querían alejarme, así que me escondí entre los mineros o en las regiones tibetanas durante un tiempo y luego me infiltré de nuevo”.

“Finalmente los mineros me dijeron que huyera y eso hice. Al salir, una bala me pasó cerca del hombro desde atrás. Pude sentir la trayectoria de la bala, lo suficientemente rápida para atravesarme el cuerpo. Me dí cuenta de que era una amenaza. Yo había cazado con esa gente y sabía que eran buenos tiradores”.

Los avances de la tecnología permitieron a muchos filmar sus propios documentales. Tammy Cheung lo explica así: “El país está inundado de tensión y odio. Mucha gente quiere que su voz sea escuchada. Muchos quieren ser entrevistados, ser escuchados”.

A la nueva ganadora del Premio Simone de Beauvoir Ai Xiaoming, profesora de chino y productora de algunos documentales relacionados con derechos humanos, se le ha negado la renovación de su pasaporte y el ingreso a Hong Kong.

Antes que fuera a la provincia de Sichuan para realizar sus documentales sobre las víctimas y sobrevivientes del terremoto, incluyendo Nuestros hijos y Una investigación por los ciudadanos, le dijeron que no filmara películas ni hablara de derechos humanos.

“Mi nombre fue colocado en la lista negra del Equipo Local de Seguridad de Sichuan, por lo cual viví momentos muy difíciles. Ni siquiera me atreví a ir a un hotel para bañarme, porque los hoteles piden ver el documento de identidad”.

Ai persistió a pesar de los peligros. “La China de hoy está perdiendo una parte importante: la memoria.  Así es como las autoridades pueden mantener un régimen autocrático; remueven la historia, y de esta manera quitan el sentido común, la moral y muchas otras cosas”, dijo. “Si persistimos en registrar la historia de los últimos 10 años veremos los cambios en la década. Podemos conservar esta historia para las generaciones futuras”.■■■■■

Liang Zhen

La Gran Época

13 05 2010