Jueves 26 de julio del 2012

LAMENTO SOCIALISTA

colodroEscribe Max Colodro. “Ahora los socialistas salen a poner en duda que la pobreza baje según el mismo instrumento que ellos aplicaron para medirla hasta hace sólo cuatro años.

Una coalición de derecha no tiene autoridad moral para ganar en Chile elecciones democráticas o defender los DD.HH.; menos aún para mostrar durante su gobierno avances en la lucha contra la pobreza. Que la encuesta Casen está desfasada y requiere de importantes ajustes metodológicos, qué duda cabe. Los requiere hoy como los requería hace ya muchos años, cuando gobernaba la Concertación y esos ajustes no se hicieron por razones obvias. Pero la encuesta Casen era “válida” en 2009, cuando mostró que durante el gobierno de Bachelet se quebró la tendencia de los últimos 20 años de reducción de la pobreza. Y ese mismo instrumento deficiente, aplicado no por el gobierno de turno sino por la Cepal, ilustra ahora que durante los últimos dos años esa tendencia fue retomada por el país… durante el gobierno de Piñera.

La indignación socialista es comprensible: ellos sí tienen autoridad moral en estas materias y resulta que el mismo “termómetro” de ayer y de hoy deja en evidencia algo que les resulta muy doloroso, sobre todo, pensando en las próximas elecciones presidenciales. Una situación similar se produjo también en el debate educacional del último año: ellos impusieron un crédito con aval del Estado a una tasa del 6%, con condiciones depredadoras para los estudiantes pero muy favorables para la banca. Ahora la reducción de esa tasa al 2% les parece “insuficiente”. Durante 20 años decidieron que no era “políticamente oportuno” fiscalizar el lucro en las universidades privadas y las consecuencias están a la vista. La decisión de imponer hoy día una superintendencia encargada de hacerlo les parece, como es obvio, también insuficiente.

Y precisamente ahora, que ya no gobiernan y cuando la economía europea se tambalea frente al precipicio, descubrieron que el mercado laboral chileno resiste un salario mínimo de 250 mil pesos, el mismo salario mínimo que en promedio creció menos en el gobierno anterior que en el actual. El país de las “profundas y odiosas desigualdades” los tiene hoy día con una herida en el alma que no los deja conciliar el sueño, pero ese país fue el que construyeron durante las dos décadas que estuvieron gobernando y del cual decían al menos sentirse muy orgullosos.

Ahora los socialistas salen a poner en duda que la pobreza baje según el mismo instrumento que ellos aplicaron para medirla hasta hace sólo 4 años. Y pretenden convencer al país de que la lucha contra la pobreza es un “patrimonio moral” exclusivo y excluyente, que les pertenece en función de algún privilegio divino. Pero no: con todas las insuficiencias del caso, las cifras son las que son, y los esfuerzos por terminar con los “privilegios” en este país pasan también, entre otras cosas, por poner fin a la pretensión de algunos de seguir dividiendo a la sociedad chilena entre aquellos que tienen superioridad moral y los que no la tienen.

Esta encuesta Casen ha sido en verdad una bofetada política, pero no cabe duda de que sus resultados serían muy “valorados” por los que hoy rasgan vestiduras si hubiera mostrado cifras en la dirección contraria. Por suerte para el país, no se puede tapar el sol con un dedo: las cosas podrán hacerse mejor o peor, por vías distintas, usando otros instrumentos de medición, pero el actual es el mismo que la vez anterior, sólo que sus resultados, sobre una misma base de comparación, los dejaron atónitos. Y la reacción socialista ha sido francamente vergonzosa: un síntoma inequívoco del deterioro político y ético que explica por qué, aun teniendo una Presidenta con el 80% de aprobación, una mayoría de chilenos se convenció en la elección pasada de que la Concertación sencillamente no podía ni debía seguir gobernando. ▄▀

Max Colodro

La Segunda”

24 07 2012