Jueves 5 de julio del 2012

MEJOR NO COMPARAR

JUANIGNACIOBRITOEscribe Juan Ignacio Brito: “la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, considera a Margaret Thatcher un ícono que la inspira desde la juventud”.

Todos tenemos referentes a los que vemos como modelos de acción y de virtud. Según dijo hace unas semanas a la revista Ya, la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, considera a Margaret Thatcher un ícono que la inspira desde la juventud. De acuerdo a la publicación, Matthei es “la Dama de Hierro chilena”, apelativo que ya ha recibido en otras ocasiones.

Son zapatos bien grandes los que tiene que llenar quien sea comparado con la ex primera ministra británica. Tan potente fue su figura que dio origen a una doctrina propia: el thatcherismo. Bernard Ingham, su secretario de prensa, ha descrito los principios que lo definían: mercados libres, respeto a la propiedad, privatización, monetarismo, impuestos bajos, firme control del gasto público, patriotismo, orgullo nacionalista, aversión a los sindicatos fuertes y a los organismos internacionales. La corajuda, consciente y persistente aplicación de estos conceptos le permitió ganar tres elecciones consecutivas y mantenerse por 11 años en el gobierno, además de cambiar los paradigmas que regían a la política de su época. Nada de mal para la hija de un almacenero que nació sin privilegios y que hoy es baronesa.

Thatcher tenía una determinación a toda prueba. “Yo sigo peleando, peleo para ganar”, dijo poco antes de perder el poder en 1990. No le quitaba el bulto a ninguna disputa, fuera con la junta militar argentina, los sindicatos del carbón o la Unión Europea. En eso hay cierta distancia con Matthei, quien duda allí donde la premiere británica jamás habría titubeado. Recién llegada a la cartera del Trabajo, la ministra señaló que no impulsaría una gran reforma laboral, pues no veía espacio político para hacerlo. Hace unos días volvió a declarar algo similar, al descartar el envío al Congreso del proyecto de ley que propuso el gobierno para proteger el empleo en tiempos de crisis. “Nosotros hicimos el trabajo. Será responsabilidad de los actores sociales no haber legislado”, se justificó, con palabras que sin duda hubieran enervado a Thatcher.

En 1984-85, la Dama de Hierro resistió por un año la huelga de los mineros del carbón a los cuales terminó doblegando. En cambio, Matthei no está dispuesta a soportar las críticas de la CUT, la CPC y la Sofofa y desiste de impulsar el proyecto que ella misma anunció junto al titular de Hacienda a principios de junio. Esta misma ausencia de voluntad es la que explica que el país se esté perdiendo la oportunidad de discutir reformas al régimen laboral (en especial al esquema de indemnizaciones por años de servicio) que son necesarias para crear más empleo y, según la Ocde, reducir las desigualdades de ingreso.

Nada más lejano a Thatcher que la noción de que antes de legislar es necesario que todo el mundo esté de acuerdo. En 1981, la líder británica dio su opinión sobre “esa palabra de moda: consenso”, afirmando que le parecía “el proceso de abandonar todas las creencias, principios, valores y políticas en búsqueda de algo en lo que nadie cree, pero a lo cual nadie se opone; el proceso de evitar los mismos problemas que deben ser resueltos, sólo porque no se puede acordar la manera de proceder”. Épocas distintas, es cierto. Pero el modelo está a la vista y sus éxitos bien valen imitación.▄▀

Juan Ignacio Brito

La Tercera”

05 07 2012