Jueves 5 de julio del 2012

LAS PRIORIDADES DE PEÑA NIETO: EL NARCOTRÁFICO Y LA ECONOMÍA

peñaAlgunos observadores en México temen que el partido de Peña Nieto se sienta tentado a negociar un pacto con los carteles para reducir la violencia a cambio de hacer la vista gorda al narcotráfico, algo que Peña Nieto rechaza de plano.

El presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, indicó en una entrevista que su estrategia consiste en continuar la lucha del actual mandatario, Felipe Calderón, contra las bandas de narcotraficantes, pero esbozó un proyecto a largo plazo que coloca una mayor parte de esta batalla en manos de los civiles en lugar de los militares.

Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), alabó la batalla de Calderón contra el crimen organizado, incluyendo la creación de una fuerza policial federal y una mayor cooperación con Estados Unidos. También afirmó que considera a Colombia, desde hace tiempo el aliado más cercano de EE.UU. en la región, como un modelo que ofrece valiosas lecciones en la lucha contra el narcotráfico.

Calderón desplegó 45.000 soldados del ejército en varios estados en todo el país para enfrentarse a los carteles de narcotraficantes. Su esfuerzo se tradujo en el arresto de muchos capos de las drogas, si bien no ha logrado contener una guerra civil cada vez más sangrienta entre los diferentes grupos de narcotraficantes, que ya ha cobrado unas 55.000 vidas en los últimos seis años.

Peña Nieto, quien asume la presidencia en diciembre, prometió durante su campaña electoral que reducir la violencia será su prioridad. Eso generó especulación, y algunos temores en Washington de que su gobierno podría dejar de confiscar los grandes envíos de drogas y arrestar a los líderes de los principales carteles.

Algunos observadores en México temen que el partido de Peña Nieto se sienta tentado a negociar un pacto con los carteles para reducir la violencia a cambio de hacer la vista gorda al narcotráfico, algo que Peña Nieto rechaza de plano.

Ante esas críticas, el presidente electo dejó en claro que sólo planea “ajustar la estrategia, no cambiarla”.

Aseguró que mantendrá la fuerza de policía federal de Calderón, que sería la herramienta principal en su lucha contra las bandas de narcotraficantes, expandiendo su tamaño de los 35.000 agentes actuales a unos 50.000. Según Peña Nieto, se trataría de un cuerpo independiente de la policía federal que ayudaría en ciudades de poblaciones pequeñas, la clase de lugares donde el crimen organizado puede esconderse.

MAYOR CONTROL CIVIL

Sus referencias al control civil parecían dirigidas a aliviar la creciente inquietud sobre la militarización de partes del país y los abusos a los derechos humanos cometidos por el ejército.

Human Rights Watch, un grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York, ha documentado numerosos casos de abusos a manos de militares que fueron cometidos durante la guerra contra las drogas. Los delitos van desde las detenciones ilegales a la tortura. Humans Rights Watch y otros grupos de derechos humanos han hecho un llamado a favor de una supervisión civil.

La intervención civil en el conflicto también llega en un momento en que las fuerzas militares tratan de recuperarse de las acusaciones de que algunos de sus oficiales de alto rango están conectados con los narcotraficantes. El gobierno arrestó en mayo a un ex viceministro de defensa y otros agentes bajo sospechas de que figuraban en la nómina de los carteles.

Peña Nieto también señaló que desea una relación mucho más estrecha con EE.UU. en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, no es proclive a llevar adelante la a veces combativa agenda de Calderón con EE.UU. en el tema del control de armas, una postura que ocasionalmente ha complicado la relación entre los dos países. Muchas de las armas de alto calibre utilizadas en los crímenes relacionados con el tráfico de drogas en México fueron originalmente vendidas en tiendas en EE.UU. e introducidas ilegalmente a México.

En su lugar, Peña Nieto prefiere tomar nota de Colombia, que libró una batalla conjunta con Washington contra los narcotraficantes bajo el Plan Colombia, el ambicioso programa de ayuda para combatir a los carteles de drogas.

Según el presidente electo, su experiencia puede ser muy importante. “Colombia tiene una condición distinta, pero no puede dejar de ser una referencia de éxito en lo que ha sido el combate a la inseguridad”, aseveró. Asimismo, se refirió a su nuevo asesor de seguridad, el ex jefe de policía colombiano, el general Óscar Naranjo, cómo “el mejor policía del mundo”.

Durante la entrevista, Peña Nieto detalló sus planes para impulsar la economía mexicana, un tema que según muchos expertos está ligado al crimen dado que las bandas de narcotraficantes reclutan entre los pobres. En los últimos 10 años, la economía mexicana ha crecido a un ritmo promedio de 2% anual.

Entre los planes del presidente electo destacan amplios cambios en cuatro áreas: el sector energético estatal, la legislación laboral, el código tributario y el sistema de seguridad social del país.

La principal iniciativa consiste en acabar con el monopolio del gobierno en la industria energética, un sector sagrado en el país desde la nacionalización petrolera de 1938.

Peña Nieto dijo que está comprometido a reformar la Constitución para dejar el crudo en manos del gobierno pero le permitiría a las empresas privadas participar en todo, desde la exploración a la refinación.▄▀

Nicolás Casey

The Wall Street Journal Americas

Ciudad de México

04 07 2012