Jueves 5 de julio del 2012

DIPUTADOS Y LUCRO EN UNIVERSIDADES

diputadosEscriben M. Cristina Tupper y Jaime Bellolio: “Los problemas de la educación superior no se solucionarán ahogando a las universidades con más reglas o “por secretaría”.

En medio de la lluvia de acusaciones del informe de la comisión investigadora de lucro, lo único que se puede concluir seriamente hasta ahora es que algunos diputados parecen haber olvidado la filosofía política y el derecho constitucional de la modernidad y, en particular, nuestra Carta Fundamental. La gran conquista del estado de derecho es que las autoridades no tienen otras atribuciones que las señaladas por la ley, y según ésta, el Congreso debe fiscalizar los actos de gobierno.

Cuando se usa como excusa esta facultad para censurar y calificar lo que realizan los ciudadanos, se atribuyen competencias que no les corresponden. En otras palabras, se abusa del poder y se violenta la legitimidad democrática. Lo que sí les corresponde a los diputados es alertar sobre el incumplimiento del gobierno en sus tareas, pero en ningún caso, atribuir responsabilidades y juzgar ex ante, como contrarios a la ley, prácticas o actuaciones de los ciudadanos.

El informe no sólo corresponde a un texto completamente sesgado por la ideología, sino que, además, presenta conclusiones sin fundamento, acusaciones parciales, propuestas sin soporte técnico e inconstitucionales. Incluso, su presentación y redacción carecen de toda rigurosidad, incluyendo faltas de ortografía, propuestas en primera persona e incoherencias. Además, omiten totalmente que, actualmente, el Ministerio de Educación está llevando a cabo su labor investigadora, al mismo tiempo que busca perfeccionarla por medio de una nueva institución. Al parecer, no fue sólo la ley lo que olvidaron sus redactores.

Yendo más al fondo del asunto, creemos que el fin de la educación es formar personas libres; capaces de satisfacer sus necesidades con su propio esfuerzo, hábiles para relacionarse con el medio y, sobre todo, capaces de tener una opinión crítica sobre la realidad. En suma, hombres y mujeres con la posibilidad de decidir sobre sus destinos.

En esta lógica, la existencia de proyectos educativos diversos e independientes es vital, ya que no existe una receta única para la formación de personas libres, sino más bien, tantas como individuos existen en el mundo. Impedir, a quienes invierten para ofrecer educación universitaria, percibir legítimamente la rentabilidad obtenida sobre el capital invertido, implicaría que sólo el Estado tenga la posibilidad de realizar este tipo de inversiones. Esto llevará a que las alternativas ofrecidas se reduzcan a lo que el poder de turno determine qué es pertinente ofrecer y no a lo que los individuos desde sus naturales diferencias demanden. El resultado ya lo conocemos; el Estado sería el único dispensador de este bien tan fundamental, generando exclusión, control y uniformidad.

Es cierto que la educación superior enfrenta problemas, pero es claro que éstos no se solucionarán ahogando a las universidades con nuevas regulaciones o “por secretaría”. Estas mejorarán en la medida que deban hacerse responsables de sus resultados, es decir, si se hacen cargo tanto de sus pérdidas como de sus ganancias.▄▀

M. Cristina Tupper y Jaime Bellolio

La Tercera”

26 07 2012