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LAS REENCARNACIONES DE SILLIE UTTERNUT

LAS REENCARNACIONES DE SILLIE UTTERNUT

LAS REENCARNACIONES DE SILLIE UTTERNUT

Lillian Calm escribe: “Leí parte de un informe que me tiene perpleja. Lo presentaron tres funcionarias de alto rango de Amnistía Internacional y su contenido me hizo recordar de inmediato un libro que leí hace ya más de medio siglo”.

No quiero perder el sentido del humor. Ni siquiera en estos días tan singulares que estamos viviendo en Chile. Pero afortunadamente hay informaciones que ayudan a no perderlo, ya que alcanzan ribetes tan estrafalarios que traen al presente reminiscencias de hechos más estrafalarios aún, y uno no puede dejar de sonreír.

Me explico:

Leí parte de un informe que me tiene perpleja. Lo presentaron tres funcionarias de alto rango de Amnistía Internacional y su contenido me hizo recordar de inmediato un libro que leí hace ya más de medio siglo.

A diferencia de otros sobre el tema que pueden tener  mayor verosimilitud, el informe de las señoras de Amnistía Internacional  (afortunadamente una de ellas aclaró que era una “investigación en proceso”) parece, por su grotesco divorcio con la realidad en algunos acápites, que hubiera sido elaborado en otra latitud y quizás en qué tiempos de nuestra era.

El título ya lo dice todo: “Chile: política deliberada para dañar a manifestantes apunta a responsabilidad de mando” (sic).

¿Por qué agrego “sic”? Porque sic “es una palabra latina que significa ‘así’ y se usa en textos escritos para indicar que la palabra o expresión que precede, aunque pueda parecer incorrecta o equivocada, es una transcripción o copia textual del original”.

Revisemos parte del texto. El informe considera que “de forma sostenida, Carabineros ha llevado a cabo ataques generalizados en contra de la población usando la fuerza de manera innecesaria y excesiva” mediante el uso de armas y “múltiples actos de violencia, tortura, maltrato físico y psicológico”, y que esos hechos no son aislados o esporádicos, sino que se trata de “ataques sostenidos”  en diferentes puntos del país, a fin de castigar a las personas.

Una de sus autoras llegó a señalar: “La intención de las fuerzas de seguridad chilenas es clara: lesionar a quienes se manifiestan para desincentivar la protesta, incluso llegando al extremo de usar la tortura y violencia sexual en contra de manifestantes. En vez de tomar medidas encaminadas a frenar la gravísima crisis de derechos humanos, las autoridades bajo el mando del Presidente Sebastián Piñera han sostenido su política de castigo durante más de un mes…”.

El informe de marras omite que durante más de un mes  se han sucedido ataques a carabineros, saqueos, vandalismo, atropello a la libertad de circulación de los chilenos y tanto más. Y lo raro es que las tres señoras de Amnistía Internacional lo elaboraron en  terreno, es decir, en Chile.

Todo ello me hizo hacer la conexión. Esas conclusiones bruscamente me trajeron reminiscencias del libro titulado “Revolución en Chile”, que es lo más parecido que he leído sobre la materia. Publicado a principios de los sesenta, Sillie Utternut, su autora, es una gringa que también vino a trabajar en terreno y tampoco entendió absolutamente nada de lo que estaba sucediendo en nuestro país. Pero… vino a escribir un libro.

La diferencia está en que ella no era una funcionaria bien remunerada de un organismo internacional comisionada para  producir un informe predeterminado, sino que Sillie Utternut nunca existió en la realidad, y era sólo un personaje de ficción nacido de la ironía y del humor de dos grandes escritores chilenos: Guillermo Blanco y Carlos Ruiz-Tagle. Su nombre, Sillie Utternut, viene a querer decir “Tonta de Remate”. Si mal no recuerdo cuando el avión que la trajo a Chile sobrevoló Uruguay, le pidió al piloto que volara bajito porque también quería escribir un libro sobre ese país.

Efectivamente, ahí estaba el origen de mi reminiscencia, y aunque las nuevas generaciones jamás hayan oído hablar de Sillie Utternut, a la mía las marcó… y a ello se deben las muchas ediciones que alcanzó “Revolución en Chile”. Los dos autores no aparecían como autores (le daban la autoría a la gringa), sino como traductores (“Traducción de Guillermo Blanco en colaboración con Carlos Ruiz-Tagle”), y recuerdo que contaban que se demoraron mucho en terminar el libro de tanto que se rieron al escribirlo.

No solo las metidas de pata de Sillie obedecían a la ficción y no a la realidad. Supuestamente había sido enviada a reportear las elecciones presidenciales chilenas de 1958. Es decir, venía del primer mundo a un país sudamericano donde pensaba que hasta debía cuidarse de los animales salvajes. Encontraba por ejemplo curioso que los chilenos creyeran que todos los gringos procedieran de Michigan… y no era así: simplemente le decían ¡“gringa de miéchica”!

Repasemos un párrafo del libro que no ha dejado de tener vigencia: “Pelar al Gobierno es un deporte nacional en el país (…) El ciudadano manifiesta su libertad despotricando contra las autoridades, sean cuales fueren. Cuando un Presidente resulta elegido, goza de un breve período de popularidad. Tres o cuatro meses. Seis, en el mejor de los casos. En seguida hasta sus propios partidarios comienzan a quejarse de que no haya resuelto todos, pero todos los horribles problemas que se dedicó a crear su antecesor”.

Y lo increíble es que desde su publicación ha pasado ya más de medio siglo.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 28-11-2019

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Humor

El escritor francés Jean Lorrain, célebre en su época, no podía ver al pintor Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Durante una discusión le gritó:

—¿Usted me toma por imbécil?

—En absoluto, pero puedo equivocarme —le respondió Toulouse-Lautrec.

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Alejandro Dumas, padre, contaba con un equipo de escritores fantasmas que le ayudaban a escribir sus novelas. Sólo así pudo publicar tanto en tan poco tiempo. Se cuenta que un día que se encontraron Dumas padre e hijo, el primero preguntó:

—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

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