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¿Qué es la artrosis cervical? Síntomas, causas y cómo tratar la enfermedad

¿Qué es la artrosis cervical? Síntomas, causas y cómo tratar la enfermedad

¿Qué es la artrosis cervical? Síntomas, causas y cómo tratar la enfermedad

Es un desgaste del cartílago de las cervicales que puede aparecer a cualquier edad aunque suele hacerlo entre los 30 y los 50 años o más.

La artrosis cervical o cervicoartrosis es el desgaste o degeneración del cartílago de las cervicales. La columna cervical está compuesta por siete vértebras y discos intervertebrales y el desgaste se produce en las articulaciones entre cada dos vértebras. La degeneración avanza creando huesos fuera de los límites de las vértebras, estrechando el espacio y ejerciendo presión que afecta a los nervios que se inflaman provocando dolor en cuello, hombros y brazos. Es muy frecuente en hombres y mujeres mayores de 50 años.

Causas de la artrosis cervical:

Hereditarias y ambientales

Se considera que la artrosis cervical es consecuencia de factores hereditarios y ambientales como un traumatismo previo, malas posturas, malformaciones, una infección, pinzamiento del nervio… Puede aparecer a cualquier edad aunque suele hacerlo entre los 30 y los 50 años o más empeorando a medida que pasa el tiempo.

Síntomas de la artrosis cervical

Dolor de cuello y rigidez

Los síntomas que pueden hacer pensar que un dolor de cuello (celvialgia) puede ser un caso de artrosis cervical son:

– Dolor de cuello al moverlo.

– Rigidez temporal que mejora con el movimiento.

– Aparición rápida del dolor de cuello que desaparece en pocos días.

– Dolor de cuello crónico de intensidad leve o moderada en la parte posterior e inferior del cuello.

Diagnóstico de la artrosis cervical

Radiografías de la columna cervical

La artrosis cervical o cervicoartrosis puede ser asintomática y detectarse al realizar radiografías de la columna cervical por otro motivo.

Si hay síntomas el médico pedirá la descripción de estos, un análisis de sangre y realizará un examen físico para comprobar la limitación del movimiento, la rigidez y el dolor además de solicitar la realización de radiografías de la columna cervical.

También puede llegar a solicitar una tomografía computarizada y una resonancia magnética además de una electromiografía para medir la velocidad de la conducción nerviosa.

Tratamiento y medicación de la artrosis cervical

Analgésicos, antiinflamatorios y fisioterapia

El reumatólogo prescribirá analgésicos y antiinflamatorios para las crisis de dolor. Si no es posible utilizar antiinflamatorios se puede administrar un analgésico opioide como el tramadol. También es posible recetar relajantes musculares para aliviar la contractura.

La fisioterapia permite corregir la postura, alinear la columna y fortalecer el cuello. Como apoyo puede utilizar aplicación de calor, hielo y estimulación eléctrica.

También se puede plantear una terapia de tracción mediante el uso de pesas y poleas, siempre bajo supervisión médica y del fisioterapeuta o la inmovilización temporal del cuello gracias al uso de un collarín.

Prevención de la artrosis cervical

Higiene postural

Las medidas de prevención de la artrosis cervical pasan, principalmente, por:

– Mantener una buena postura ya que las malas posturas favorecen el desgaste cervical. Hay que procurar mantener la cabeza centrada sobre la columna vertebral, los hombros en línea recta con las caderas y las orejas directamente sobre los hombros.

– Hay que levantarse, caminar y realizar estiramientos del cuello y de los hombros con frecuencia si se trabaja muchas horas frente al computador.

– El monitor del computador debe estar a la altura de los ojos y las rodillas más bajas que las caderas.

– Es importante evitar sostener el teléfono entre la oreja y el hombro al mismo tiempo que se trabaja con el computador o se hace cualquier otra cosa. Se pueden utilizar auriculares o un teléfono con altavoz.

– No llevar bolsos pesados al hombro.

LA VANGUARDIA, Barcelona, 23-11-2019

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Humor

El escritor francés Jean Lorrain, célebre en su época, no podía ver al pintor Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Durante una discusión le gritó:

—¿Usted me toma por imbécil?

—En absoluto, pero puedo equivocarme —le respondió Toulouse-Lautrec.

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Alejandro Dumas, padre, contaba con un equipo de escritores fantasmas que le ayudaban a escribir sus novelas. Sólo así pudo publicar tanto en tan poco tiempo. Se cuenta que un día que se encontraron Dumas padre e hijo, el primero preguntó:

—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

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