Temas & Noticias



Alex Ovechkin, entre el Kremlin y la Casa Blanca

Alex Ovechkin, entre el Kremlin y la Casa Blanca

Alex Ovechkin, entre el Kremlin y la Casa Blanca
noviembre 27

 El ruso es idolatrado en Washington D.C. a pesar de ser amigo personal de Putin y tener su número de teléfono móvil

Se estima que en Washington D.C. operan unos diez mil espías, muchos de la antigua URSS. Desde las ventanas de los bloques de apartamentos que rodean el complejo de la embajada rusa en la avenida Wisconsin, agentes del gobierno norteamericano observan con prismáticos de largo alcance los movimientos en su interior, en la esperanza de pillar algún secreto. En Au Pied de Cochon, un restaurante francés del barrio de Georgetown que era una institución capitalina, desertó al bando occidental el agente doble soviético Vitaly Yurchenko.

Entre las redes sociales de extrema derecha circula la teoría de la conspiración de que Alex Ovechkin, el capitán de los Capitals de la NHL y posiblemente el mejor jugador de hockey sobre hielo desde el legendario Wayne Gretzky, es un espía ruso. Llegó a Estados Unidos un año después que Putin obtuviera la presidencia, jugó en Moscú para el equipo de la policía, el ejército y las fuerzas de seguridad (el Dinamo), lleva catorce años en el D.C. sin haber cambiado nunca de equipo (los hay con mucha mayor tradición), vive en el barrio de McLean (no muy lejos del cuartel general de la CIA) y tiene en su agenda el número personal de móvil del líder del Kremlin, que cuando se casó le regaló un carísimo juego de té. Su tapadera sería perfecta.

Con un tiro demoledor, es el jugador que más goles ha marcado después del canadiense Wayne Gretzky

Es, por supuesto, una teoría absurda, propia de mentes enfermizas. Cierto que Ovechkin está orgulloso de su país, y que con ocasión de las últimas elecciones rusas creó a través de las redes sociales un grupo llamado Team Putin para apoyar a su amigo, que se ha hecho fotos con él en numerosas ocasiones, y cuando los Capitals ganaron la Stanley Cup en el 2018 llevó el trofeo al Kremlin para que los dos juntos bebieran champán de la copa. Pero si se le pregunta por cuestiones políticas siempre echa balones fuera, consciente de que lo diga podría costarle enemigos entre los seguidores del equipo, máxime cuando hay indicios de que Moscú interfirió en los últimos comicios a favor de Trump. Para los norteamericanos es el número 8, para los rusos el 32 que lucía con el Dinamo.

Que Alex Ovechkin –a quien los rusos llaman Sasha– sea el capitán del equipo de hockey de Washington, y el mejor jugador que hay en el país enemigo por excelencia, es considerado un triunfo diplomático y un golpe de relaciones públicas por parte del Kremlin, que atribuye gran importancia a la presencia rusa en el mundo. Pero a no todos los compatriotas les agrada que haya emigrado, y menos aún a los Estados Unidos. Muchos lo menosprecian como algunos argentinos a Messi, sobre todo después de que en los Juegos Olímpicos de Sochi su selección quedase eliminada en cuartos de final (la posterior victoria en el mundial de Bielorrusia fue sólo un consuelo).

Es un jugador fundamental para los Washington Capitals (Geoff Burke / Reuters)

Alex Ovechkin viene de una familia de deportistas bien conectada con el gobierno y el exalcalde de Moscú Yuri Luzhov. Su madre fue baloncestista olímpica y luego entrenadora del Dinamo, y su padre futbolista. En el 2008 firmó un contrato con los Capitals hasta el 2021 por 125 millones de dólares. Cumplidos ya los 35 años, su disparo a bote pronto, sin esperar a controlar el puck , es objeto de leyenda. Ha sido nombrado en tres ocasiones el jugador más valioso de la NHL, y también de las finales que su equipo ganó el año pasado a Las Vegas. Se trata del jugador de hockey en activo con más goles en su haber, un total de 658, 236 menos que el récord de Gretzky.

Ovechkin, apodado Ovi o el gran ocho, se trata seguramente del personaje más popular de Washington D.C., delante desde luego del presidente Trump y de todos los políticos. La primera vez que se puso los patines sólo tenía dos años, y de muy niño fue sacado de su familia y metido en un internado para potenciales deportistas con una disciplina estilo militar. Cuando mete un gol besa su guante y apunta al cielo, en un gesto parecido al de Messi, en recuerdo a su hermano mayor que murió en un accidente de coche. Raramente se lesiona, y dice medio en broma que “las máquinas rusas nunca se estropean”. Antes de ficharlo, los Capitals sólo tenían dos mil abonados y la cancha estaba casi siempre medio vacía. Ahora lleva más de trescientos partidos consecutivos con el cartel de “no hay entradas”, y hay demanda para treinta mil abonos.

Washington es una ciudad de funcionarios gubernamentales, militares, diplomáticos y espías. Uno se puede encontrar a un agente secreto en los bancos del Mall, en los centros comerciales de los suburbios, en los restaurantes y en las oficinas de lobbys de la calle K. Pero Ovechkin no es uno de ellos. Sólo un amigo de Putin y el mejor jugador de la NHL.

Rafael Ramos, Londres. LA VANGUARDIA, Barcelona, 26-11-2019

Video de la semana

Video Recomendado












Humor

El escritor francés Jean Lorrain, célebre en su época, no podía ver al pintor Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Durante una discusión le gritó:

—¿Usted me toma por imbécil?

—En absoluto, pero puedo equivocarme —le respondió Toulouse-Lautrec.

---------------------------------------

Alejandro Dumas, padre, contaba con un equipo de escritores fantasmas que le ayudaban a escribir sus novelas. Sólo así pudo publicar tanto en tan poco tiempo. Se cuenta que un día que se encontraron Dumas padre e hijo, el primero preguntó:

—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

---------------------------------------