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UNA NOTICIA COMO PARA NO CREERLA

UNA NOTICIA COMO PARA NO CREERLA

UNA NOTICIA COMO PARA NO CREERLA

“…justamente el gran problema que tenemos hoy día es que ya casi nadie verifica nada. Y así estamos. De fake en fake. De falsa noticia en falsa noticia”.

Hace unos días le mandé por mail a una amiga periodista una noticia que sin duda llamaba la atención: el Papa Francisco se había quedado encerrado en un ascensor del Vaticano nada menos que durante veinticinco minutos, había sido rescatado por bomberos y ello lo había obligado a llegar con siete minutos de atraso al Ángelus dominical que, semana a semana,  reza desde una ventana que da a la Plaza de San Pedro.

Al rato -no creo que hayan pasado más de cinco minutos- sonó mi celular. Era mi amiga que me dijo de sopetón: “Perdona, pero verifiqué la veracidad de la noticia en algunos diarios digitales y… es verdadera”.

Por mi parte le contesté: “No me pidas perdón. Te felicito”.  Y es que justamente el gran problema que tenemos hoy día es que ya casi nadie verifica nada. Y así estamos. De fake en fake. De falsa noticia en falsa noticia.

Si hasta dicen que algunas incluso son armadas por robots. Yo sabía que se ha recurrido hasta a presentadores de noticias de televisión que son robots y eso en algunos casos pienso que es de celebrarlo, porque no creo que un robot anteponga su ego a la noticia. Pero que un robot fabrique noticias falsas o fake news… ahí sí que estamos ante la debacle.

El tema da para mucho pero para un periodista que se ha formado en la búsqueda de la verdad, lo fake suena a lo último de lo último que se pueda dar. Me ha pasado recibir WhatsApps absolutamente fake. Me he dado el trabajo de llamar al remitente y ante mi sorpresa han llegado a responderme algo así como: “No importa que no sea verdadero porque lo que dice es… tan simpático”.

Mi amiga periodista, al recibir mi mail, decidió confirmarlo pues uno de los blancos que parece estar más expuesto a las noticias falsas es el Vaticano. Y en él, el Papa. Y por supuesto también la Iglesia que ha pasado a ser el botín de muchos disparos.

Tanto es así que hace casi un año, en este mismo espacio, me referí a un libro titulado “Fake Pope”, que hizo noticia con grandes titulares en medios internacionales como “La Stampa”, el “Vatican Insider” y muchos otros.

Su título deriva de fake news (noticias falsas): “Fake Pope, le falze notizie su papa Francesco”. Y ha sido escrito por dos periodistas italianos: Nello Scavo y Roberto Beretta, ambos del periódico “Avvenire”.

Este libro recopiló nada menos que ochenta noticias falsas (hasta el momento de su publicación, naturalmente) sobre el Papa Francisco. Ochenta vulgaridades, memes, fotos falseadas, videos arreglados y las ya casi famosas pero inventadas homilías papales con olor a New Age.  Esas con frases como “necesitamos santos con jeans y zapatillas” que se le han ido achacando sucesivamente a distintos pontífices.

Hasta se llegó a anunciar la falsa muerte de Benedicto XVI. Y no puede dejar de mencionarse el famoso fotoshop que une en una sola imagen a tres Papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, falsa de falsedad absoluta, pero que tiene su carnada entre quienes se tragan todo lo que reciben por mail, Facebook, Instagram, WhatsApp, en fin.

Es por todo esto que le agradezco a esa periodista que, a pesar de nuestra amistad, haya verificado si el encierro del Papa en el ascensor era cierto. Porque la verdad es que era una noticia como para no creerla.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 12-9-2019

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El escritor francés Jean Lorrain, célebre en su época, no podía ver al pintor Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Durante una discusión le gritó:

—¿Usted me toma por imbécil?

—En absoluto, pero puedo equivocarme —le respondió Toulouse-Lautrec.

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Alejandro Dumas, padre, contaba con un equipo de escritores fantasmas que le ayudaban a escribir sus novelas. Sólo así pudo publicar tanto en tan poco tiempo. Se cuenta que un día que se encontraron Dumas padre e hijo, el primero preguntó:

—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

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