Temas & Noticias



GRAMÁTICA PARA ILETRADOS

GRAMÁTICA PARA ILETRADOS

GRAMÁTICA PARA ILETRADOS

Lillian Calm escribe: “La iniciativa dicen que fue impulsada por las parlamentarias (ellas se dirán a sí mismas honorablas) de la Comisión de Mujer y Equidad de Género para revertir el predominio masculino en el lenguaje. No quiero calcular el costo del cambio de membretes, papelería y demases. Solo detenerme en la ignorancia idiomática de quienes presentaron la susodicha moción y de quienes la aprobaron”.

Entre las sandeces que periódicamente nos hemos acostumbrado a leer y que provienen de nuestro Poder Legislativo me impuse de que ya se está implementando una reciente moción aprobada por la Comisión de Régimen Interno de la Cámara. ¿Su objetivo? Que la corporación cambie su nombre de “Cámara de Diputados” a “Cámara de Diputados y Diputadas”.

La iniciativa dicen que fue impulsada por las parlamentarias (ellas se dirán a sí mismas honorablas) de la Comisión de Mujer y Equidad de Género para revertir el predominio masculino en el lenguaje.

No quiero calcular el costo del cambio de membretes, papelería y demases. Solo detenerme en la ignorancia idiomática de quienes presentaron la susodicha moción y de quienes la aprobaron.

Pensé: si esos son los diputados (supongo que hay salvedades), ¿que queda para nosotros, ciudadanos de a pie? Eso es simplemente hablar otro idioma.

Transcribo textual una advertencia categórica de la Real Academia Española sobre el uso correcto del idioma, difundida desde un tiempo a esta parte por los más  diversos medios:

 “Desde hace unos años, la Real Academia Española (RAE) viene advirtiendo y corrigiendo el uso indebido de ciertas palabras que intentan marcar la diferencia en los sexos y que son con asiduidad mal empleadas, como es el caso de ‘todos y todas, los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas’, entre otras.

La RAE ha explicado que este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: ‘Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto’.

Y sigue la advertencia:

“La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: ‘El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad’. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos”.

Hasta ahí la cita.

¿No la habrán leído las impulsoras de la iniciativa? ¿Ni tampoco quienes les hacen eco?

Casi simultáneamente recibí  en mi celular una carta abierta de una profesora que ni siquiera se identifica pero que, claro, está preocupada de preservar la pureza de nuestro idioma. Esa carta abierta se titula “Y… vamos con la Gramática”.

Voy a reproducirla, de lo que se deduce que esta columna viene a ser solo en parte mía pero también tiene determinantes aportes de la Academia y de esa profesora que omite su nombre. En todo caso, es también lo que yo pienso.

Escribe esa profesora:

“En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

“El participio activo del verbo atacar es ‘atacante’;

el de salir es ‘saliente’; el de cantar es ‘cantante’ y el de existir, ‘existente’.

“¿Cuál es el del verbo ser? Es ‘ente’, que significa ‘el que tiene identidad’, en definitiva ‘el que es’. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a éste la terminación ‘ente’.

“Así, al que preside, se le llama ‘presidente’ y nunca ‘presidenta’, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

“De manera análoga, se dice ‘capilla ardiente’, no ‘ardienta’; se dice ‘estudiante’, no ‘estudianta’; se dice ‘independiente’ y no ‘independienta’; ‘paciente’, no ‘pacienta’; ‘dirigente’, no ‘dirigenta’; ‘residente’, no ‘residenta’.

“Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son ‘periodistos’), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores)”.

Luego se refiere al dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

También advierte que no es lo mismo tener  “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.

Por fin alguien defiende el idioma que harto vilipendiado se encuentra en Chile. Me preocupa sobremanera que el que antes era un respetado Poder Legislativo tenga representantes que recurren hoy en día a una especie de esperanto. Al menos en sus funciones. En su vida privada… que hablen y escriban lo que quieran.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 15-8-2019

Video de la semana

Video Recomendado












Humor

El escritor francés Jean Lorrain, célebre en su época, no podía ver al pintor Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Durante una discusión le gritó:

—¿Usted me toma por imbécil?

—En absoluto, pero puedo equivocarme —le respondió Toulouse-Lautrec.

---------------------------------------

Alejandro Dumas, padre, contaba con un equipo de escritores fantasmas que le ayudaban a escribir sus novelas. Sólo así pudo publicar tanto en tan poco tiempo. Se cuenta que un día que se encontraron Dumas padre e hijo, el primero preguntó:

—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

---------------------------------------