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Trump viaja a El Paso y Dayton entre críticas

Trump viaja a El Paso y Dayton entre críticas

Trump viaja a El Paso y Dayton entre críticas

El presidente de EE.UU. condenó esta semana por primera vez y sin ambages el supremacismo blanco

La última que vez que Donald Trump estuvo en El Paso (Texas) fue el pasado febrero, en uno de los mítines que se regala el presidente de EE.UU. para espolear a sus bases, darse un baño de multitudes y mantener viva la llama del ‘Make America Great Again’ (‘Volver a hacer grande a América’). En aquella ocasión, repitió sus diatribas contra los inmigrantes ilegales, repasó casos de crímenes violentos cometidos por ellos y la necesidad de levantar el muro. Lo hacía en una ciudad fronteriza con México, donde el 80% de la población es hispana, pero que tiene un índice de criminalidad muy bajo.

Hoy Trump regresa a El Paso después de que Patrick Crusius, un joven de 21 años, matara a 22 personas el pasado sábado, en uno de los dos tiroteos que conmocionaron a EE.UU. en menos de 24 horas. Esa misma noche, otro hombre asesinaba a nueve personas en Dayton (Ohio). Crusius expresó en un manifiesto ideas del supremacismo blanco, entre otras, que se disponía a una matanza contra «la invasión de hispanos en Texas», un término usado hasta la saciedad por Trump.

Trump condenó esta semana por primera vez y sin ambages el supremacismo blanco, pero la oposición demócrata y parte de la opinión pública le acusa de espolear la ideología con la que Crusius se presentó con un fusil militar en un centro comercial de El Paso. Por ello, se espera una visita polémica, donde podría haber protestas. Algunos opositores le han exigido incluso que no vaya.

Beto O’Rourke, candidato demócrata a la presidencia, ha tenido la reacción más furibunda al papel de Trump en la matanza. O’Rourke es de El Paso y fue su representante en la cámara baja del Congreso de EE.UU. El domingo dijo que el presidente era «responsable» de la carnicería por alentar a gente como Crusius con su retórica divisiva y antiinmigrante. «El presidente, que ha creado el odio que ha hecho posible la tragedia del sábado, no debería venir a El Paso», defendió el lunes. «No necesitamos más división. Necesitamos sanarnos. No tiene sitio aquí».

Una opinión similar a la de Verónica Escobar, actual representante del distrito en el Congreso, que dijo en la cadena MSNBC que Trump «no es bienvenido. No debería venir mientras estamos de duelo».

Una situación similar se podría vivirse en el otro escenario de la tragedia, en Dayton. Su alcaldesa, la demócrata Nan Whaley, mostró su escepticismo sobre la visita de Trump, cuyo plan es viajar a ambas ciudades el mismo día. Como en anteriores episodios de violencia con armas, el presidente de EE.UU. hará un recorrido de visita a familiares de víctimas, encuentros con las fuerzas de seguridad y con personal de emergencia y tratará de evitar al máximo las protestas que sin duda se organizarán contra su presencia. Hay vigilias organizadas en ciudades de todo EE.UU. por grupos de izquierda contra el supremacismo blanco.

«Solo espero que venga aquí como presidente de EE.UU. porque quiere sumar valor a nuestra comunidad», dijo Whaley, que mostró su desencanto con el discurso que Trump pronunció el lunes, donde no mostró ningún plan concreto o ambicioso para atajar el problema de la violencia con armas. «Sus declaraciones no ayudan en este asunto», criticó. «Me parece que se quedó muy corto. Mencionó las armas apenas una vez. No sé si sabe qué piensa sobre ello, francamente».

En su declaración del lunes, que fue leída, Trump confundió el nombre de Dayton con el de Toledo, una de las principales ciudades de Ohio. Ese mismo día, preguntada sobre la posibilidad de que el presidente visitara Dayton, Whaley respondió con sarcasmo: «No me ha llamado. Pero igual se va a Toledo, no sé».

Javier Ansorena, corresponsal en Nueva York

ABC, España, 07-08-2019

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—¿Usted me toma por imbécil?

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—No, padre. ¿Y tú?

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