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Pavarotti y su gigante apetito por la vida

Pavarotti y su gigante apetito por la vida

Pavarotti y su gigante apetito por la vida

Cualquier película sobre Pavarotti debería mostrar por qué fue el más admirado y reconocido cantante de su época. Pavarotti, dirigida por Ron Howard, cumple con ese fin pero de una forma sorprendente.

El film yuxtapone  la caótica vida personal del cantante con su inigualable  carrera musical. Howard tuvo un acceso privilegiado a la familia y amigos del artista, por lo que pudo filmar largas entrevistas con su ex esposa, Andua Veroni y sus tres hijas, Lorenza, Cristina y Giuliana. En los recuerdos que Andua hace de su marido se deja ver un trazo de amargura, mientras que las hijas no pueden ocultar el dolor causado por un padre a menudo ausente y enamoradizo.

La soprano americana Madelyn Renee Monti, su asistente personal que se convirtió en su amante, habla de la alegría de haber formado parte del mundo del cantante y da las razones de su alejamiento. La joven mujer que se transformó en su segunda esposa, Nicoletta Mantovani (que le dio una cuarta hija, Alice) habla de Pavarotti con una felicidad radiante en fuerte contraste con su primera familia.

Howard desarrolla su película en una forma que ayuda a explicar, aunque no a excusar, la conducta del cantante. Nos muestra a un hombre naturalmente gregario que sufre de soledad mientras circula por el mundo de hotel en hotel y de teatro en teatro. Su entorno se transforma en su familia lejos del hogar, proveyendo compañía y consuelo a un hombre que nunca come solo o moderadamente. Pavarotti vive como canta: como si todo dependiera de ese momento.

Howard muestra a Pavarotti caminando en el escenario, diciendo “Me voy a morir”, sin saber si la voz estará allí o no. Nunca se vio a Pavarotti dar menos que el máximo, no miraba los costos. Y justo cuando uno pensaba que había cantado como ningún hombre podría hacerlo, él avanzaba a otro nivel, uno que no parecía posible.

Algunos fans criticaron el tour de Los Tres Tenores y el de Pavarotti&Friends que lo siguió. Howard muestra estos conciertos como prueba de la generosidad de Pavarotti. El primero de los conciertos de los Tres Tenores  fue un intento junto a Plácido Domingo de levantar a su amigo José Carreras después de su batalla con el cáncer. Howard reedita segmentos, convirtiendo algunos minutos de O Sole Mio en magia musical, testimonio de amistad y evidencia del poder de la música para expresar y transmitir alegría.

Pavarotti&Friends fue el resultado de su preocupación por los niños sobrevivientes del genocidio en Bosnia. Mientras veía estos  clips, me di cuenta que era un ritual de homenaje: los dioses de la música pop se habían juntado para rendir tributo al dios de la música, Luciano Pavarotti.

Deal W Hudson, Editor Artístico del CATHOLIC HERALD, Inglaterra

Traducción de Elena Prieto Lindholm

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Humor

Al devolver un original no solicitado a un autor novel, el sabio estadounidense Samuel Johnson (1709-1784), sin más miramientos, le dijo:

—Su manuscrito es a la vez bueno y original; pero la parte que es buena no es original, y la parte que es original no es buena.

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Durante la llamada «ley seca» puesta en vigor en Estados Unidos durante los locos años veinte, se vendían unos paquetes de zumo de frutas en los que se podía leer el siguiente mensaje:

«Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclarlo con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida».

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