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Dos mujeres rompen techo de cristal y esquemas en la UE

Dos mujeres rompen techo de cristal y esquemas en la UE

Dos mujeres rompen techo de cristal y esquemas en la UE

Las nuevas estrellas de la UE no son fácilmente etiquetables: ni Ursula von der Leyen es tan “conservadora”, ni Christine Lagarde tan “neoliberal radical”.

La actual ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, sustituirá en el cargo a Jean-Claude Juncker. Y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la francesa Christine Lagarde, sucederá a Mario Draghi. Sus nombramientos ponen fin “a más de 60 años de dominio masculino” en la cúpula comunitaria, en palabras del corresponsal del diario The Guardian en Bruselas, Daniel Boffey. De los 28 jefes de Estado y de gobierno que pactaron el reparto de cargos, solo 5 son mujeres, observa el periodista.

Nacida en el municipio belga de Ixelles, Von der Leyen, de 60 años, es ginecóloga de profesión. Casada y madre de siete hijos, fue diputada del Parlamento de Baja Sajonia con la Unión Cristiano Demócrata (CDU). En 2005 dio el salto a la política nacional de la mano de Angela Merkel. La canciller contó con ella desde su primer gobierno, cuando ocupó el cargo de ministra de Asuntos de Familia. En 2009 fue nombrada ministra de Trabajo. Y en 2014 volvió a renovar, esta vez al frente de Defensa.

Von der Leyen es una política que rompe esquemas. En un momento en que renunciar a los hijos parecía un requisito en Alemania para destacar en la carrera profesional, llegó a la primera línea de la política con siete hijos. No lo tuvo fácil, sobre todo al principio de su vida familiar y laboral, cuando hacía equilibrios para cubrir las guardias en el hospital y cuidar a sus hijos, al igual que su marido, también médico. En una entrevista para el Frankfurter Allgemeine Zeitung, traducida parcialmente por Aceprensa, definió esos comienzos como “la época más difícil” de su vida, cuando pesaban “la inexperiencia de unos padres jóvenes unida a unos ingresos modestos”.

Von der Leyen ha impulsado ayudas a la natalidad y a la conciliación, pero también ha apoyado la adopción de parejas homosexuales y el matrimonio gay

Esta experiencia permite comprender su empeño personal, al frente de distintos ministerios, por facilitar la vida a las familias jóvenes y ayudar a las mujeres que son madres y no quieren desengancharse del mercado laboral. Como explicó en esa entrevista, Von der Leyen está convencida de que el Estado debe “crear una infraestructura variada y flexible que posibilite la atención de los hijos, y procurar que la política económica sea una ayuda real en la etapa en que se tienen los hijos, que suele ser la más crítica”.

Una agenda ambigua

Algunas de las medidas que ha impulsado para lograr esos objetivos la han llevado a chocar con otros políticos de la CDU, como la subida del salario mínimo o la introducción de cuotas para mujeres en las juntas de gobierno de las empresas. Más populares, en cambio, han sido las ayudas para favorecer la natalidad y la conciliación: mejor remuneración de las excedencias por maternidad y paternidad, ayudas al alquiler para familias numerosas, creación de plazas y ayudas para la guardería, certificados de empresas familiarmente responsables…

Von der Leyen también ha chocado con los suyos en dos asuntos de gran calado: está entre los pocos diputados de la CDU que han apoyado la adopción por parte de parejas del mismo sexo, así como el matrimonio homosexual, legalizado en junio de 2017 tras un proceso de sorprendente celeridad. Pese a que la mayor parte de los democristianos de la CDU –Merkel, incluida– y sus socios bávaros de la Unión Social Cristiana (CSU) votaron en contra, Von der Leyen se desmarcó y votó a favor de las bodas gais.

Pero eso no le impidió suscribir, mientras estaba al frente del Ministerio de Familia, un acuerdo con la Iglesia católica y las confesiones protestantes para fomentar la educación en valores en las escuelas.

Capitalismo inclusivo

La primera mujer al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la parisina Christine Lagarde, es más conocida en el panorama internacional. Tras labrarse una exitosa carrera como abogada, ocupó varias carteras en el gobierno de Dominique Villepin, si bien su relevancia pública creció sobre todo como ministra de Finanzas en el de Nicolas Sarkozy.

Divorciada y madre de dos hijos, tiene 63 años. Al igual que Von der Leyen, es una firme partidaria de dar más protagonismo a las mujeres en los puestos de gobierno. Suele repetir que “si hubieran sido las Lehman Sisters en vez de los Lehman Brothers, el mundo sería muy diferente hoy”.

A Lagarde se le pinta a veces como una “neoliberal radical”, en parte por su gestión de la crisis griega. Precisamente hace unos meses, Jean-Claude Juncker, que entonces presidía el Eurogrupo, lamentó que los líderes europeos hubieran dado “demasiada importancia” a las voces de alerta del FMI cuando recomendó una austeridad que ahora él ve como “irreflexiva”.

Lagarde tiene fama de “neoliberal radical”, pese a que defiende un crecimiento económico con reglas más equitativas

Fue esa fama de abogada de los tijeretazos, lo que llevó en 2014 a universitarios del Smith College (Massachusetts) a protestar contra su intervención en la ceremonia de graduación, alegando que no querían escuchar a “alguien cuyo trabajo contribuye directamente a muchos de los sistemas contra los que se nos enseña a luchar”. Ante el boicot, la jefa del FMI canceló su intervención.

Pero, de haberla escuchado, los estudiantes podrían haber sacado otras lecciones, porque Lagarde también ha hablado a favor de un capitalismo inclusivo, que se apoya en dos patas: un crecimiento económico con reglas más equitativas, de modo que favorezca al mayor número de personas posible, “no solo a unos pocos”; y un sistema financiero que trabaje al servicio de la economía, con “una dimensión ética más fuerte y sistemática”.

Si Von der Leyen y Lagarde finalmente llegan al cargo, habrá que ver qué orientación toman. De momento, su trayectoria sugiere que no van a dejarse encasillar fácilmente en alguno de los estereotipos que les han preparado.

Juan Meseguer. ACEPRENSA, 04-07-2019

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—¿Has leído, hijo, mi última novela?

—No, padre. ¿Y tú?

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