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Todos quieren a Pablo Casado (de momento)

Todos quieren a Pablo Casado (de momento)

Todos quieren a Pablo Casado (de momento)

Sin hacer mucho ruido, porque los moderados son gente formal, el sector más centrista de los populares azuza a fuego lento el descontento contra Pablo Casado

Como esa gente tan ordenada que mientras desnuda a su pareja va doblando la ropa al borde de la cama para que no se arrugue, en el PP las rebeliones internas se gestan con ardor contenido. Y sin hacer mucho ruido, porque los moderados son gente formal, el sector más centrista de los populares azuza a fuego lento el descontento contra Pablo Casado en los mentideros madrileños.

Aunque lo de madrileño es un decir, porque en la carrera de San Jerónimo siempre se entremezclan los acentos. Este último runrún suena entre andaluz, gallego y vasco. Solo los díscolos más osados enseñan la patita, a la espera de ver qué pasa entre tanto pacto en ciernes. Y mientras Alfonso Alonso se desmarca de Génova diciendo que quiere dotar al PP vasco (o lo que queda de él) de “personalidad propia”, Alberto Núñez Feijóo sale con que no es “partidario de formar gobiernos con Vox”. Ninguno de los dos está para sacar pecho después de cómo les han ido las municipales, pero tampoco Casado para mandarlos callar.

Por eso este conato de desafío interno a Casado de los populares más moderados, con permiso de Juanma Moreno en Andalucía, arranca sin prisas. Nadie en el PP quiere retratarse hasta el otoño. La versión oficial es esperar a ver qué pasa con los pactos autonómicos y la investidura de Pedro Sánchez. La oficiosa, que ninguno le envidia el puesto a Casado. No a corto plazo.

Hasta Sánchez y Rivera también parecen encantados con Casado al frente del PP

La debacle electoral del PP ha sido tal que el presidente de los populares tendrá que gestionar un recorte de plantilla que podría llegar a la mitad del personal. Comerse el marrón del ERE que llama a la puerta de Génova no es un trabajo para el que surjan voluntarios. Hasta Sánchez y Rivera también parecen encantados con Casado al frente del PP. Tanto, que en el PSOE y Ciudadanos algunos reconocen por lo bajini que no les compensa apretar demasiado las tuercas a los populares en los pactos regionales para evitar la catarsis del partido rival.

Cuanto menos épica sea la contestación interna a Casado, más difícil será para él convertirse en un líder carismático que resurge de sus cenizas. Es lo más peligroso de las revoluciones de la gente formal. No hay quien gane una batalla interna que nadie se atreve a empezar. Primero tienen que doblar bien la ropa.

Marta García Aller. EL CONFIDENCIAL, España, 05-06-2019

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Humor

El cardenal Richelieu (1585-1642) era hombre de pocas palabras. En una de las fiestas en que se veía obligado a participar, permanecía apartado del resto de los invitados y se dedicaba a observar todo lo que sucedía a su alrededor. Notando su soledad, un duque se le acercó y le dijo:

—¿Se aburre, su eminencia?

—No —contestó lacónicamente Richelieu.

—¿De veras no se aburre, su eminencia? —insistió el duque al rato.

—No, estimado duque; no me aburro jamás, a no ser que los demás insistan en aburrirme.

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El escritor satírico español Luis Taboada (1848-1906) publicó en 1890 un tomo titulado Madrid en broma. A todos y cada uno de sus amigos y conocidos les fue diciendo:

—Perdona, chico, si en mi libro te aludo un tanto así... descaradamente. No hay nada de mala intención. El amigo, intrigado, compraba el libro y no veía en el alusión alguna a su persona. En pocos días se agotó la edición.