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La tiara con la que Isabel II desafió a Donald y Melania Trump

La tiara con la que Isabel II desafió a Donald y Melania Trump

La tiara con la que Isabel II desafió a Donald y Melania Trump

La Tiara Burmese Ruby lleva engastados los 96 diamantes que el pueblo birmano regaló a la reina de Inglaterra por su boda

Donald Trump y la reina Isabel II se dieron cita la noche del lunes en una cena oficial con motivo de la visita del presidente de Estados Unidos al Reino Unido. La soberana recibió al alto mandatario junto con la aún primera ministra británica Theresa May y el ministro británico de Exteriores, Jeremy Hunt.

Trump llegó a Londres acompañado por su mujer, Melania Trump y sus hijos Donald Jr., Ivanka, Eric y Tiffany Trump. El matrimonio se hospeda en Winfield House, la residencia oficial del embajador de los Estados Unidos en Regent’s Park. Para sus hijos eligió la Royal Penthouse del Hotel Corinthia, uno de los alojamientos más exclusivos de Londres que cuesta 21.300 euros por noche.

Isabel II se presentó la cena vestida de blanco con una pieza creada por Angela Kelly, diseñadora británica y asistente personal de la reina. La prenda, sobria y elegante, tenía centros de margaritas de cristal bordadas a mano. Pero fue una joya, la tiara de Birmania, la indiscutible protagonista de su «look».

Llevar tiara no es una cuestión de dinero

Las tiaras de la familia real británica son numerosas, se han atesorado durante siglos y cada una de ellas representa un tesoro histórico de gran valor. Los miembros de la casa real pueden usarlas en ocasiones señaladas, pero solo con el consentimiento de la reina, como cualquiera de las joyas de la realeza inglesa.

La Tiara Burmese Ruby que lució en su encuentro con Donald Trump es una de las últimas adquisiciones de la colección de Isabel II. Encargó el diseño de la joya a su orfebre de cabecera, Garrard, en 1977.

Isabel II posa con la Tiara Burmese Ruby

El joyero utilizó como base una tiara floral de Cartier que integraba los diamantes entregados a la reina por el Nizam de Hyderabad, un monarca indio. Garrard engastó sobre la pieza los 96 rubíes con los que el pueblo birmano la obsequió como regalo de boda. La obra final se entregó a la monarca entre rosas Tudor y pétalos blancos.

Los rubíes, de origen israelí, según la cultura birmana, protegen a su dueño de las 96 enfermedades que pueden afectar el cuerpo humano. El regalo tiene una evidente carga simbólica.

La reina combinó la joya con un collar y unos pendientes creados exclusivamente para que hicieran juego con la tiara. Esta indumentaria tan ostentosa es una muestra de poder ante el líder de la primera potencia mundial. Por cuestiones de protocolo, dado que Estados Unidos es un país republicano, a Melania Trump no le está permitido asistir con tiara a un acto oficial.

ABC, España, 05-06-2019

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Humor

El cardenal Richelieu (1585-1642) era hombre de pocas palabras. En una de las fiestas en que se veía obligado a participar, permanecía apartado del resto de los invitados y se dedicaba a observar todo lo que sucedía a su alrededor. Notando su soledad, un duque se le acercó y le dijo:

—¿Se aburre, su eminencia?

—No —contestó lacónicamente Richelieu.

—¿De veras no se aburre, su eminencia? —insistió el duque al rato.

—No, estimado duque; no me aburro jamás, a no ser que los demás insistan en aburrirme.

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El escritor satírico español Luis Taboada (1848-1906) publicó en 1890 un tomo titulado Madrid en broma. A todos y cada uno de sus amigos y conocidos les fue diciendo:

—Perdona, chico, si en mi libro te aludo un tanto así... descaradamente. No hay nada de mala intención. El amigo, intrigado, compraba el libro y no veía en el alusión alguna a su persona. En pocos días se agotó la edición.