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El MAPU: A 50 años de su fundación

El MAPU: A 50 años de su fundación

El MAPU: A 50 años de su fundación

Alejandro San Francisco: “…hoy Chile es diferente, vale la pena comprenderlo, y sin duda eso es en parte por el MAPU…”.

El 18 de mayo de 1969 se realizó la primera reunión del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU). El hito de hace medio siglo tuvo un significado político inmediato y una gran proyección en las décadas siguientes, que se expresó en la crisis del gobierno de la Democracia Cristiana, luego en el desarrollo de la Unidad Popular, la reinvención y renovación en el exilio y finalmente la influencia desde el poder tras el regreso a la democracia.

El proyecto político tuvo su origen en la ruptura del Partido Demócrata Cristiano, durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970). El PDC había sufrido en esos años momentos de victorias resonantes y también divisiones dolorosas, que enfrentaron en algunas ocasiones al partido con Frei o a distintas facciones dentro de la misma DC, donde convivían freístas, terceristas y rebeldes.

De cara a las elecciones presidenciales de 1970, el PDC desarrolló su Junta Nacional el 2 y 3 de mayo de 1969, donde se enfrentaron dos tesis. Una defendida por el presidente del partido, Renán Fuentealba, y por el sector más izquierdista de la colectividad, que abogaba por la formación de una “unidad popular”. La otra fue promovida por Patricio Aylwin y Jaime Castillo Velasco, entre otros, que optaba por mantener el camino propio. Esta última postura triunfó por un estrecho margen, generando de inmediato una dramática división.

En consecuencia, un grupo de jóvenes, y otros no tanto, decidieron marcharse del PDC, iniciando una nueva aventura política. A los pocos días dieron nacimiento al MAPU, que procuraba unir a “Dios” y a “Marx”, según la creativa fórmula de Esteban Teo Valenzuela. Algunos de los disidentes eran militantes de larga data, incluso parlamentarios o miembros de la administración, como el histórico Rafael Agustín Gumucio —quien afirmó que algunas fuerzas del partido “ya nada tienen en común con lo que yo pienso”—, Julio Silva Solar, Vicente Sota y Jacques Chonchol. Otros eran los jóvenes que experimentaban una rebeldía generacional, al calor de la izquierdización de la Juventud Demócrata Cristiana y de la toma de la Universidad Católica y luego de la Catedral, el 11 de agosto de 1967 y de 1968, respectivamente.

Los tres últimos presidentes de la JDC —Rodrigo Ambrosio, Enrique Correa y Juan Enrique Vega— sostuvieron antes de la ruptura posiciones revolucionarias nítidas y públicas, en sendas entrevistas en Punto Final, revista cercana al MIR y muy crítica de la conducción del gobierno; se manifestaron abiertos al diálogo con el marxismo y a pactos con los partidos Socialista y Comunista, lo que Frei rechazaba de plano. En el caso de Ambrosio, carismático líder rebelde, había abrazado el marxismo en París y ya de regreso a Chile buscaba promover la revolución “sin ambigüedades”.

De inmediato el MAPU inició sus contactos, vínculos y luego acuerdos con los partidos de izquierda, con los que constituyeron la Unidad Popular. Jacques Chonchol fue precandidato presidencial, aunque finalmente se impuso de nuevo la candidatura de Salvador Allende, marca conocida en el país tras sus tres postulaciones previas. Durante el gobierno de la UP el Movimiento participó en las elecciones parlamentarias de 1973, en las cuales obtuvo el 2,5% de los votos, eligiendo solo dos diputados. Adicionalmente, experimentó dos divisiones: la primera, cuando un grupo se marchó para fundar la Izquierda Cristiana en 1971, entre los que estaban Chonchol, Jerez, Gumucio y Silva Solar, con argumentos que iban desde ideológicos hasta generacionales; la segunda se produjo en 1973, cuando se desató una verdadera guerrilla de descalificaciones, que terminó con expulsiones, recriminaciones y ¡dos MAPU!

Han pasado ya 50 años desde el nacimiento del Movimiento de Acción Popular Unitaria y, como definieron sus fundadores, se transformó en una agrupación “de cuadros y no de masas”. Había mucha inteligencia reunida, con “juventud y seducción del poder”, como ha señalado la historiadora Cristina Moyano. Su influencia, como ha destacado Eugenio Tironi, fue crucial para la Concertación, al crear y hacer funcionar la alianza entre la izquierda y la DC. Algunas figuras clave de la política chilena en las últimas décadas provienen precisamente del mundo del MAPU, como José Miguel Insulza, José Antonio Viera-Gallo, José Joaquín Brunner, Enrique Correa y otros que han estado en La Moneda o en el Congreso Nacional. Hoy Chile es diferente, vale la pena comprenderlo, y sin duda eso es en parte por el MAPU.

Alejandro San Francisco. EL MERCURIO, 23-05-2019

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Humor

El cardenal Richelieu (1585-1642) era hombre de pocas palabras. En una de las fiestas en que se veía obligado a participar, permanecía apartado del resto de los invitados y se dedicaba a observar todo lo que sucedía a su alrededor. Notando su soledad, un duque se le acercó y le dijo:

—¿Se aburre, su eminencia?

—No —contestó lacónicamente Richelieu.

—¿De veras no se aburre, su eminencia? —insistió el duque al rato.

—No, estimado duque; no me aburro jamás, a no ser que los demás insistan en aburrirme.

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El escritor satírico español Luis Taboada (1848-1906) publicó en 1890 un tomo titulado Madrid en broma. A todos y cada uno de sus amigos y conocidos les fue diciendo:

—Perdona, chico, si en mi libro te aludo un tanto así... descaradamente. No hay nada de mala intención. El amigo, intrigado, compraba el libro y no veía en el alusión alguna a su persona. En pocos días se agotó la edición.