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Colegios de La Pintana cuentan cómo encaran la violencia en una zona golpeada por el narcotráfico

Colegios de La Pintana cuentan cómo encaran la violencia en una zona golpeada por el narcotráfico

Colegios de La Pintana cuentan cómo encaran la violencia en una zona golpeada por el narcotráfico
mayo 30

“Trabajamos permanentemente en estrecha relación con las familias, de forma tal que cualquier situación anómala se aborda con la cooperación de toda la comunidad escolar. El colegio desde sus inicios ha trabajado en un ambiente de cuidado y respeto por las personas, esto ha ido generando en el tiempo una cultura de seguridad y buen trato entre los diferentes estamentos”

En una comuna donde su alcaldesa ha dicho que el narco «es una bomba de tiempo que nos va a estallar», los directores de los colegios Nocedal y Almendral afirman que no han tenido episodios graves de violencia. Sí les preocupa que se repita lo ocurrido en Puerto Montt o el Instituto Nacional, pero no revisan mochilas, y tampoco se inclinan por hacerlo. Dicen que no han vivido ni registrado “incidentes graves”, tampoco desórdenes como los del Instituto Nacional, y menos alumnos que entren a una sala y que le disparen en el cuello a un compañero, como pasó el lunes en el Patagonia College de Puerto Montt. No es que nunca haya pasado nada de nada en los dos colegios que la Fundación Nocedal -ligada a la prelatura católica del Opus Dei- maneja en la Población El Castillo de La Pintana, pero sus directores observan la discusión sobre la seguridad y la violencia en la educación básica y media desde otra perspectiva. Se trata de Pedro Ihnen de la Fuente, del Colegio Nocedal, donde solo estudian varones, y Loreto de Vidts , del Almendral , femenino. Los dos planteles llevan funcionando desde 1996 y 1999, respectivamente, en un “ambiente de alta vulnerabilidad”, como destacan sus autoridades. En La Pintana, la “alta vulnerabilidad”, dicha en otras palabras, ha estado atada por años al narcotráfico. Si hasta la alcaldesa de la comuna, Claudia Pizarro, debe ahora contar con protección policial ante un conflicto que, como ella ha dicho, “es una bomba de tiempo que nos va a estallar” . Pese a eso, lo más delicado que les ha ocurrido en el colegio Nocedal son “conflictos en el día a día, propios de la convivencia en un ambiente escolar, que se abordan aplicando con rigurosidad y buen criterio el manual de disciplina del colegio”, según Ihnen. En el Almendral, su directora asegura que “hay un buen clima escolar y se vive el manual de convivencia”, y que “han ocurrido hechos aislados (mechoneo, agresiones verbales y a través de redes sociales) que han sido abordadas de acuerdo a los protocolos de convivencia escolar”. En ambos casos relatan que nunca han aplicado como medida de control la revisión de mochilas y bolsos, que no consideran hacerlo, y al menos son escépticos de que tal receta pueda funcionar. Ambos, Ihnen y De Vidts, accedieron a contestar vía e-mail las consultas de La Tercera PM esta mañana. Donde mis ojos te vean “Trabajamos permanentemente en estrecha relación con las familias, de forma tal que cualquier situación anómala se aborda con la cooperación de toda la comunidad escolar. El colegio desde sus inicios ha trabajado en un ambiente de cuidado y respeto por las personas, esto ha ido generando en el tiempo una cultura de seguridad y buen trato entre los diferentes estamentos”, cuenta Ihnen. En el Nocedal no les quitan la vista a su alumnado, ya que “desde los comienzos siempre hay un adulto presente , ya sea en la sala de clases o en los recreos, y las alumnas van a su hora de almuerzo acompañadas por la profesora jefe”. De Vidts añade que el establecimiento “tiene tutorías académicas, las que están a cargo de la profesora jefe y otras de asignatura, estas son voluntarias para la alumna y tiene como finalidad orientar y apoyar a las alumnas más allá de lo académico, sino también en el aspecto socioemocional”. ¿Por qué creen que sus salas y patios no han estallado? Según Ihnen, porque han tomado medidas justamente teniendo en cuenta en qué comuna están. “Se hace un esfuerzo considerando que nuestro colegio está inserto en un ambiente de alta vulnerabilidad” , explica, detallando que trabajan “la permanente formación valórica y de virtudes con padres, profesores y alumnos” a través de “programas insertados en el plan de estudio, seminarios de orientación familiar para padres, tutorías académicas a alumnos y coaching familiar realizado por orientadores familiares profesionales”. Loreto De Vidts, directora del Colegio Almendral. En el Almendral además cuentan que incluyen “a las familias como primeros educadores de sus hijas, para lo cual los orienta y apoya a través del Programa de Educación del Carácter, Afectividad y Sexualidad”. Ahí las jóvenes tienen una hora de clases semanal de Primero Básico a Primero Medio, y sus apoderados reciben charlas-talleres. “Tenemos una asistencia sobre el 80%”, asegura De Vidts. Además, dice, se entrevista a padres y apoderados “mínimo dos veces al año para ver temas de su hija. Cada vez que se presenta alguna situación anómala que involucre a su hija se informa y entrevista a los padres o el adulto responsable”. ¿Revisión de mochilas? Medida “extrema” A ambos directores les preocupa que se puedan propagar los casos de violencia que se han conocido, pero no se inclinan por el bando que demanda revisión y registro de las pertenencias escolares. No lo hacen. Eso sí, no permiten el uso de celulares. “Este niño de Puerto Montt imitó algo que vio en un colegio de Estados Unidos, eso ocurre en otros colegios fuera del país. Esas cosas son preocupantes, sí. Es muy importante, también, la reacción de las autoridades frente a estos casos, porque cuando no hay consecuencias de mis actos… el niño quedó con reclusión e intervención del Sename. Nosotros estamos siempre tratando de prevenir. Por ejemplo, no se puede usar celulares dentro del colegio, no están autorizados, llevamos años con eso. Pero no registramos: está en el reglamento, y si no les suena el celular en todo el día, ningún problema” , cuenta la directora del Almendral. A sus alumnas, dice De Vidts, “no nos hemos visto en la necesidad” de revisar sus bolsos, y sobre si será o no solución, cree que “habría que estar en ese colegio; no estoy en ese contexto”. Sí sostiene que “depende del contexto y la forma en la que se puede resguardar la seguridad de toda la comunidad escolar”. Y agrega que “lo más importante es la violencia que se está viviendo en la sociedad actualmente y la falta de respeto a la autoridad en general y hacia los profesores”, y “la poca autonomía que tienen los colegios para poder sancionar situaciones que pueden llegar a tener connotación delictual”. Pedro Ihnen, director del Colegio Nocedal. En el Nocedal, Ihnen es categórico en que “hay que hacer todos los esfuerzos posibles para que no se cree un ambiente de desconfianza que conlleve a tomar medidas que vulneren la intimidad y privacidad de los alumnos. Piensa que “la revisión obligatoria de mochilas es de suyo una medida extrema sobre la cual cada comunidad escolar debe ponderar su aplicación. Sin embargo, no nos parece que pueda ser una medida especialmente efectiva en sus aspectos prácticos y de confianza”. Eso sí, también le “preocupa que se puedan extender estos eventos a otras instituciones educativas”, y que los padres deben estar muy presentes en la educación de sus hijos; para ello, el colegio debe brindar apoyo y acompañamiento a las familias”.

LA TERCERA, 29-05-2019

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El cardenal Richelieu (1585-1642) era hombre de pocas palabras. En una de las fiestas en que se veía obligado a participar, permanecía apartado del resto de los invitados y se dedicaba a observar todo lo que sucedía a su alrededor. Notando su soledad, un duque se le acercó y le dijo:

—¿Se aburre, su eminencia?

—No —contestó lacónicamente Richelieu.

—¿De veras no se aburre, su eminencia? —insistió el duque al rato.

—No, estimado duque; no me aburro jamás, a no ser que los demás insistan en aburrirme.

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El escritor satírico español Luis Taboada (1848-1906) publicó en 1890 un tomo titulado Madrid en broma. A todos y cada uno de sus amigos y conocidos les fue diciendo:

—Perdona, chico, si en mi libro te aludo un tanto así... descaradamente. No hay nada de mala intención. El amigo, intrigado, compraba el libro y no veía en el alusión alguna a su persona. En pocos días se agotó la edición.