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Libertad de prensa: mitologías y verdades

Libertad de prensa: mitologías y verdades

Libertad de prensa: mitologías y verdades

Juan Jaime Díaz: “…las fake news (noticias falsas), aunque preferimos hablar de desinformación, han aumentado exponencialmente a través de las redes sociales, que permiten difundirlas más rápida y ampliamente. Sus consecuencias pueden ser catastróficas. Urge que la sociedad asuma un compromiso para combatirlas…”.

Cada 3 mayo, desde 1993, se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Esta fecha, proclamada por Naciones Unidas, brinda la oportunidad de evaluar esta libertad y recordar que aun en este siglo existen países donde los medios de comunicación son censurados, clausurados y se detiene y acosa a los profesionales que trabajan en ellos (junto a sus familias). También nos permite rendir un homenaje a los profesionales que arriesgan y han perdido su vida en pos de buscar la verdad.

Es un día en que los profesionales de los medios de comunicación debemos reflexionar sobre la responsabilidad de la libertad de prensa, la ética profesional y el futuro de esta actividad. Hoy queremos resaltar la importancia de la existencia y defensa de los medios de comunicación.

En la era digital, la libertad de prensa y el rol de los medios se vuelven más complejos y desafiantes. Se van creando verdades y también mitologías respecto de la realidad de los medios de comunicación.

Un hecho cierto es que los medios tradicionales atraviesan cambios, situación que no es nueva en la historia. Estos responden a cambios políticos, sociales y tecnológicos. Es la irrupción de estos últimos la que ha llevado a los medios tradicionales a enfrentar hoy enormes retos.

En lugar de crisis, es más realista hablar de un gran cambio estructural en esta industria, como en otras. Entre los aspectos positivos está la demanda por información, que ha crecido. Hablemos entonces de una “noticia en desarrollo”, ya que permanentemente están apareciendo nuevas plataformas, pero también están volviendo al papel medios que se habían ido solo a lo digital. Como en todo cambio, entre los medios digitales, los tradicionales y los que vendrán, habrá algunos que se mantendrán y otros que no. Es parte del proceso de cambio que trae oportunidades y también dificultades.

La multiplataforma nos permite llegar a nuevas audiencias y satisfacer los requerimientos de las ya existentes. En Chile, varios de nuestros asociados han visto un aumento de sus lectores en el último tiempo. La lectoría digital se ha convertido en una aliada o un complemento para la impresa. Los medios en papel, me atrevo a decir con convicción, seguirán existiendo y serán parte relevante de este ecosistema.

Los medios que saldrán fortalecidos de este cambio son los que basan sus oportunidades en el buen periodismo, la buena investigación, la credibilidad, la reputación y tienen domicilio conocido. El exceso de fascinación por las redes sociales ha generado un debate, impulsado por algunos, que busca poner en duda el rol de los medios de comunicación tradicionales. Pero hoy la responsabilidad de los grandes generadores de información de calidad y luchadores contra la desinformación se acrecienta.

Las fake news (noticias falsas), aunque preferimos hablar de desinformación, han aumentado exponencialmente a través de las redes sociales, que permiten difundirlas más rápida y ampliamente (recordemos que propagar mentiras nada tiene que ver con libertad de expresión). Estas atacan principalmente los campos de la política, la economía y la honra de las personas e instituciones. Sus consecuencias pueden ser catastróficas. Urge que la sociedad asuma un compromiso para combatirlas.

Significativo es que numerosas personas llamen a las redacciones de los medios tradicionales o a los profesionales que conocen, que en ellas trabajan, cuando sienten necesario confirmar alguna noticia difundida en redes sociales que les afecta en forma relevante.

Pero es incuestionable que los contenidos de calidad y su buen origen son los que resuelven los distintos intereses de la sociedad, los que permiten igualar las oportunidades de todos los ciudadanos y esto siempre estará por sobre cualquier cambio o plataforma que se elija para recibirlo, no así la desinformación. Una buena democracia, transparente, y un país justo para todos, solo se logran con buena y abundante información, y esta se genera mayormente en las buenas redacciones periodísticas de los medios tradicionales.

La prensa de calidad se levanta, pues, como uno de los escasos contrapesos a este flagelo y los medios lo están asumiendo. Así, los desafíos y responsabilidades que los medios deben asumir son hoy, quizás más que nunca, muy relevantes. Pero hay que adaptarse para enfrentarlos y eso pasa, como dijo recientemente un destacado premio nacional de Periodismo, porque “necesitamos que los propios ciudadanos, y especialmente los jóvenes…, se persuadan de que son indispensables para el funcionamiento de la democracia representativa y para la vigencia del Estado de Derecho y la libertad económica… Es también nuestra responsabilidad restaurar confianzas en todos aquellos ámbitos en que sea posible hacerlo con una visión más equilibrada de la realidad”.

Juan Jaime Díaz, Presidente Asociación Nacional de la Prensa (ANP)

EL MERCURIO, 03-05-2019

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Al devolver un original no solicitado a un autor novel, el sabio estadounidense Samuel Johnson (1709-1784), sin más miramientos, le dijo:

—Su manuscrito es a la vez bueno y original; pero la parte que es buena no es original, y la parte que es original no es buena.

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Durante la llamada «ley seca» puesta en vigor en Estados Unidos durante los locos años veinte, se vendían unos paquetes de zumo de frutas en los que se podía leer el siguiente mensaje:

«Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclarlo con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida».

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