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LA KIRCHNER AHORA EN 600 PÁGINAS

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Lillian Calm escribe: “A mí me preocupa, insisto, lo que dice Cristina Fernández de Kirchner del Papa Francisco y ello la retrata absolutamente.  Yo diría que tras leer esos párrafos ya ni siquiera hace falta definirla: se demuestra tal cual es”.

Cristina Fernández de Kirchner se ha convertido en estos días en autora. Y no solo habla de casi todo, sino que llaman la atención sus frases referidas al Papa Francisco.

Más que nada, cómo lo trata: simplemente de Jorge.

Amigos no eran, pues la relación entre el prelado y el gobierno de la Casa Rosada en la era Kirchner fue más bien tensa.  Tal vez en cuanto a creencias, a ella la más alta autoridad de la Iglesia Católica en la tierra no le dice nada, pero más allá de sus creencias una mandataria debería tener las mínimas nociones de protocolo porque no quiero creer que ese trato sea nada más y nada menos que falta de educación. Estoy segura de que la tienen que haber educado.

No sé quién habrá sido el “ghost writer” o escritor fantasma, como se denomina a quienes escriben o mejoran un escrito, lo que suele ser usual en muchas memorias y biografías. Pero tiene que haber tenido alguno, pues sabemos que Cristina ha estado demasiado ocupada en el último tiempo como para además escribir ella, de su puño y letra, o  en su computador, ese libro de 600 páginas que ha titulado “Sinceramente”: no solo es senadora; también pretende volver a la Presidencia y está enfrentada, en su país, a demasiados intríngulis con la justicia.

No me voy a extender en sus opiniones sobre todo lo habido y por haber, como por ejemplo sobre su marido Néstor, el actual mandatario Mauricio Macri, y diferentes políticos y personeros argentinos.

A mí me preocupa, insisto, lo que dice Cristina Fernández de Kirchner del Papa Francisco y ello la retrata absolutamente.  Yo diría que tras leer esos párrafos ya ni siquiera hace falta definirla: se demuestra tal cual es.

Voy a dos de ellos:

“En el primer almuerzo, recuerdo que conversamos sobre Néstor y yo le dije: ¿Sabe qué creo que pasó entre ustedes, Jorge? Porque le digo Jorge cuando hablamos y no Su Santidad y él, obviamente, me dice Cristina. En el fondo creo que la Argentina era un país demasiado chico para ustedes dos juntos”.

Otro párrafo:

“Aquellos días muchos habitantes de Barrio Norte y Recoleta, los barrios más ricos de la ciudad de Buenos Aires, colgaron banderas vaticanas amarillas y blancas de los balcones para festejar la elección de Bergoglio. Estoy segura que, en el primer momento, creyeron haber encontrado un nuevo líder para luchar contra ‘la yegua’. Cuando tomó estado público mi felicitación y mi decisión de viajar a Roma, los festejos de la oposición se aplacaron. Fue increíble: lentamente iban desapareciendo las banderas. Estaba claro: a pesar de que había habido tensiones, nunca nos entendieron ni a mí, ni a Néstor y me parece que menos todavía a Bergoglio. Guardaban la secreta esperanza de que Francisco, el nombre que eligió para su papado y que aludía al nombre de San Francisco de Asís, el santo de los pobres, fuera un tenaz opositor a nuestro gobierno”.

Me temo que la ex mandataria, después de ver “Sinceramente” circulando, se aficione a publicar páginas y páginas sobre  otro sinfín de materias y que este libro sea el primero de muchos.

Pero lo más probable es que pretenda, con esta publicación que se anticipa como bestseller, posicionarse como candidata para las próximas presidenciales sobre todo aprovechando la precariedad en que ha caído el actual gobierno trasandino.

Con ella nunca se sabe y en sus movidas hay demasiado de ego y vanagloria. Recuerdo que cuando era Presidenta no se le ocurrió nada más y nada menos que vender, en la propia Casa Rosada, una muñeca con su figura que se llamaba “Cristinita”.

Corría el año 2012 a mediados y cuál no sería la sorpresa de los argentinos cuando la propia mandataria asistió al lanzamiento de esa “Cristinita” de trapo, cuyo precio era de unos catorce dólares. De 30 centímetros de alto y vestida de luto riguroso (para enfatizar la viudez), se puso a la venta nada menos que en un museo situado en la parte posterior de la Casa Rosada.

Luego también, bajo su Presidencia, se vendieron ahí otros muñequitos que representaban a Néstor Kirchner (por supuesto, alado), Perón y Evita, al Che Guevara, Dilma Rousseff, José Mujica y Hugo Chávez.

“El de él, con alitas, me parece soñado”, comentó Cristina, la viuda de Kirchner, al referirse al muñeco de Néstor, su marido, al que suele llamar, cuando se dirige a las masas, simplemente “él”.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 02-05-2019

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Humor

En 1809, el famoso novelista escocés Walter Scott (1771-1832) escribía lo siguiente:

—Alumbrar las poblaciones con gas es una quimera y una ilusión que hace reír.

Años después, en su vejez, paradójicamente, fue presidente de una compañía de alumbrado con gas.

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En 1878, el profesor de la universidad de Oxford Erasmus Wilson (1809-1884) pronosticó que:

—En lo que respecta a la luz eléctrica, hay mucho que decir a favor y en contra. Creo poder afirmar que la luz eléctrica morirá con el fin de la Exposición Universal de París. Luego no volveremos a oír hablar de ella.

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En 1940 repitió diagnóstico el profesor de Harvard, Chester L. Dawes:

—La televisión nunca será popular. Hay que mirarla en una habitación semioscura y exige continua atención.

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