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Director de teatro británico Peter Brook, premio Princesa de Asturias de las Artes 2019

Director de teatro británico Peter Brook, premio Princesa de Asturias de las Artes 2019

Director de teatro británico Peter Brook, premio Princesa de Asturias de las Artes 2019
mayo 02

«No me considero un logro, soy sólo un instrumento para aportar a la gente algo útil y bueno»

La vida es puro teatro, y de eso sabe bastante Peter Brook (Chiswick, Londres, 1925). El británico, uno de los grandes de la dramaturgia del siglo XX, fue ayer reconocido con el premio Princesa de Asturias de las Artes 2019. Sucede en el palmarés del galardón al cineasta Martin Scorsese. El jurado, presidido por Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, y del que formaban parte, entre otros, Catalina Luca de Tena, presidenta-editora de ABC, el actor y dramaturgo José María Pou o el compositor y músico José María Cano, considera a Brook un «maestro de generaciones» y «el mejor director teatral del siglo XX».

En el acta del fallo, hecho público ayer en Oviedo, se destaca, también, que el británico abrió «nuevos horizontes a la dramaturgia contemporánea, al contribuir de manera decisiva al intercambio de conocimientos entre culturas tan distintas como las de Europa, África y Asia», así como la pureza de sus puestas en escena, «fiel a su concepto de espacio vacío». Brook, que recibió la noticia en Suiza, donde a sus 94 años está terminando su último proyecto teatral, titulado «Why», confesó poco después a ABC estar «muy contento» con el galardón, que considera «un gran placer».

-¿Qué significa este premio para usted, señor Brook?

-Lo que significa para mí es que mi trabajo, lo que es mi trabajo, es el resultado de muchísimas personas. No hago nada solo. Lo hago todo con otras personas. En primer lugar, mis colaboradores más cercanos, aquellos con los que escribo, como el importante trabajo que hice con Jean-Claude Carrière, al que usted conoce bien. Todo lo que he hecho lo he hecho con alguien. Hoy con mi colaboradora más cercana, Marie-Hélène Estienne, que trabaja en todo y a quien debo mucho del «Mahabharata». Para mí, compartir no es suficiente. La única razón por la que trabajamos es para aportar algo que sea útil para otras personas. La relación con el público no es secundaria. No haces algo y luego lo vendes. No. No creamos. Solo hay un creador en el Universo. Y a través de ese creador algo cobra vida y algunas de esas cosas nos aportan el coraje suficiente para vivir en un mundo difícil para la humanidad. Muy modestamente, tratamos de hacer algo para que cien personas por la noche, quinientas personas, máximo mil personas puedan compartir la misma experiencia, y nuestro trabajo consiste en hacerlo lo más vívido posible. Ese es nuestro trabajo.

-Después de una vida dedicada al teatro, ¿qué significa para usted? ¿Qué es lo que le aporta la dramaturgia?

-Yo no me importo en absoluto. Lo único que me interesa es ser el instrumento. Piense, por ejemplo, en el concepto de la gran música, con un gran músico, con un gran intérprete, con un gran director de orquesta… A todos ellos les preguntas y dicen: «Dios, hemos conseguido ser el instrumento». Nuestro trabajo es ser un instrumento, ser capaces de aportar un momento de luz y alegría en un mundo infeliz como el nuestro. Eso es. Les digo a los jóvenes, cuando salen de la escuela de interpretación y dicen que ahora van a ser creadores, que esa es una blasfemia peligrosa: «No sois creadores, sois instrumentos». Y todos somos instrumentos. Usted, en este momento, no puedo verla, ojalá pudiese, pero puedo sentir que usted quiere escribir algo que espera que sea útil para la gente que lo lea. No escribe sólo para usted y las preguntas no son sólo para mí. Intentamos hacer eso a través del estímulo de este hermoso premio. ¿Por qué se ha entregado este premio? Porque es algo que puede ser alentador. Todos necesitamos un aliento continuo. El aliento significa coraje, más coraje.

-¿Cuál es el logro más importante en su carrera, de lo que se siente más orgulloso?

-No estoy orgulloso de mí, de mi carrera.

-¿De verdad?

-Sí. Lo siento, pero es una pregunta imposible. No me considero un logro. Creo que sólo soy un instrumento de una orquesta. He tenido la enorme suerte de estar con muchas personas a las que estoy muy agradecido porque me han permitido ser a veces un instrumento bueno y útil.

-En ese caso, ¿quién es el autor más importante de su carrera? ¿Shakespeare, quizás?

-Shakespeare es el mayor fenómeno del mundo del teatro. Beckett es un buen escritor, pero no podría decir eso de «soy el nuevo Shakespeare». La estupidez sobre Shakespeare es que la gente sólo quiere saber quién era, dónde nació, qué tomaba para desayunar. No nos importa eso. Es lo que podríamos definir como un genio, y un genio significa que es único, no puedes explicar por qué. Vas al Prado, miras los cuadros que hay en las paredes e intentas explicarlo, pero ese es un gran error. Shakespeare tenía un talento especial, como Picasso, como Goya. Pero son instrumentos de algo que está por encima de nosotros. En la historia de la humanidad, hay un creador y una creación. Todos somos instrumentos de esa creación que es interminable. Cada día es un día de resurrección.

-Hablando de los días que nos ocupan, me gustaría saber qué piensa del momento político que vive su país. Hablo, por supuesto, del Brexit.

-Creo que en la historia de la política a veces hay decisiones que son sabias y a veces hay decisiones que son estúpidas, y considero, como inglés, sin ninguna duda, que el Brexit es la decisión política más estúpida de nuestra época. Y nadie lo duda. Los ingleses anticuados dicen: «Miren, somos una isla y no nos importa el resto del mundo. Los alemanes vinieron y les derrotamos. Resistimos solos, incluso durante la guerra». Pero hoy en día es criminal. No tengo miedo de decir que, para mí, los ingleses anticuados que apoyan el Brexit son estúpidos, están ciegos y tienen creencias anticuadas.

-¿Y qué hay del resto de Europa? ¿El arte puede ayudar a derrotar al extremismo?

-Tenemos que hacer todo lo que podamos. No puedes predecir el futuro. Si le pregunto el futuro de España e intenta responder, no puede. Solo puede decir que intentaremos hacer lo máximo posible. Ser lo más abiertos que podamos, lo más compasivos que podamos y proporcionar ayuda. Es un gran trabajo para la humanidad, intentar ayudar. La idea primigenia de estar en una comunidad era ayudarnos los unos a los otros.

-Para terminar, ¿qué le gustaría hacer en los años que le quedan por vivir?

-Tengo varios proyectos conocidos, y uno de ellos es la obra que estoy montando con mi colaboradora, titulada «Why» (¿Por qué?). Consiste en hacer todas las preguntas que usted me está haciendo ahora. No podemos dar buenas respuestas, de ahí la importancia de decir por qué. Hay un Brexit: ¿por qué? En España, no conozco la situación política española, pero hay muchas cosas que todo el mundo piensa que son buenas y otras personas piensan que no son tan buenas. Para todo el mundo la pregunta es: ¿por qué?, ¿por qué hacer esto y por qué hacer eso?, ¿por qué?

Inés Martín Rodríguez. ABC, España, 25-04-2019

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Al devolver un original no solicitado a un autor novel, el sabio estadounidense Samuel Johnson (1709-1784), sin más miramientos, le dijo:

—Su manuscrito es a la vez bueno y original; pero la parte que es buena no es original, y la parte que es original no es buena.

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Durante la llamada «ley seca» puesta en vigor en Estados Unidos durante los locos años veinte, se vendían unos paquetes de zumo de frutas en los que se podía leer el siguiente mensaje:

«Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclarlo con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida».

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