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Usted puede ser un experto en El Bosco

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marzo 21

El Museo del Prado y Telefónica lanzan un curso online que profundiza en la trayectoria de un artista aún lleno de misterio

El Bosco es uno de esos artistas que siguen fascinando al tiempo que plantean nuevas preguntas. ¿Quién fue? ¿Cuál era su pensamiento? ¿Cuáles eran sus fuentes? Aún es muy poco lo que se sabe de este maestro que se siente muy actual. Sus obras contienen imágenes sin desentrañar y los investigadores no cejan en su empeño de aportar datos de interés. Mientras tanto, el Museo del Prado y Telefónica han puesto en marcha un MOOC (curso masivo, gratuito y online) sobre este artista del que ni siquiera se sabe con seguridad dónde y cuándo nació.

La primera referencia que se tiene del artista está fechada en 1474, cuando fue testigo de la venta de una hipoteca a favor de su hermana. Consta que acudió con su padre y sus hermanos de modo que los expertos creen que entonces aún no había cumplido 24 años, edad legal para intervenir de forma  independiente. El curso arranca el 11 de marzo y, de momento, son más de 22.000 personas las que se han apuntado. «Está pensado para todo tipo de público, no solo para que se divierta sino que para que también aprenda contenido», explica Enrique Pérez, Técnico del Área de Educación y responsable del curso. Por tanto, no hace falta ningún conocimiento previo, tan solo ganas de descubrir sus singularidades. Son seis módulos que, prácticamente, corresponden al análisis de una obra diferente. El programa no «aborda su figura en todo su conjunto sino que se centra en la colección del museo», precisa.

Y, en este sentido, el Museo del Prado tiene una de las mayores colecciones de obras de un artista que nació en el seno de una familia de pintores. Tras la exposición que tuvo lugar en 2016 la pinacoteca decidió habilitar una sala para mostrar su obra en conjunto, incluyéndole así en el selecto grupo de artistas, como Velázquez o Goya, con un espacio propio. Pensado para entender la evolución de su trabajo, Pérez cuenta que tenían «miedo de ser demasiado exhaustivos y tediosos». De modo que se empieza contextualizando la figura del artista para abordar, primero, una obra temprana como La Adoración de los Magos (1494), un tríptico que lanza «un mensaje sobre la universalidad de la redención», y se acaba con El carro de heno (1512-1515).

En el tercer módulo se analizan La extracción de la piedra de la locura (1501-1505), una pequeña obra en la que el artista representa la tradición popular que decía que la locura era causada por la existencia de una piedra en el cerebro. Esta es una de esas obras que guarda imágenes como el embudo del revés en la cabeza del supuesto cirujano, una imagen que simboliza el engaño. Junto a esta obra se analizará La mesa de los pecados capitales (1505-1510) en la que cada uno de ellos se representa con imágenes cotidianas de personas de diversa extracción social.

«Hemos huido mucho del misterio falso, del gratuito, de lo oculto y, también, de la magia, las tendencias, los esoterismos y las interpretaciones sin certificar». La base está en el conocimiento aunque «esto no quita para que se aborde lo misterioso de su obra», asegura. Así, El jardín de las delicias (1490-1500, ver foto) ocupa dos módulos completos: «el primero para explicar el origen, las características, la función, para qué sirve, para qué se creó y el segundo para contar los detalles». Se trata, sin duda, de su trabajo más complejo.

Muchas son las interpretaciones que se han hecho de su obra maestra y en la Cátedra impartida por el profesor Reindert Falkenburg, vicedirector de Difusión Cultural e Intelectual de la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi, expresó su opinión: «es un espejo principesco con rasgos enciclopédicos en el que habla de la historia de la humanidad desde su origen». Cuando en el año 2016 la pinacoteca dedicó una gran exposición que conmemoraba los 500 años del nacimiento de El Bosco, fueron casi 600.000 personas las que se acercaron a verla. El cuadro que más interés despertaba era, sin duda, este tríptico. De hecho, José Luis López Linares dirigió un documental en el que varias personalidades de la cultura, frente al lienzo, comparten sus sensaciones. «Para aclarar lo que esto quiere decir hay que inventar palabras», dice Nélida Piñón, «el cuadro pide que el espectador participe e investigue», cree Ludovico Eunadi, y para Salman Rushdie «es caos, es doloroso y da miedo, quizá su intención era provocar el debate».

Completar el temario conlleva, aproximadamente, 20 horas y al finalizar cada módulo el alumno tendrá que responder a un breve cuestionario. Para que la experiencia sea más inmersiva, la plataforma de Miriadax (donde está el curso) cuenta con un foro en el que los alumnos lanzan sus preguntas y entablan conversaciones y debates. Pero si surge alguna duda que no se responde de esta manera, es Enrique Pérez el que interviene.

El primer curso de este tipo que hizo el Museo del Prado tuvo como protagonista a Velázquez y, fruto de la experiencia, en este se han añadido algunas mejoras técnicas. Además de contar con grabaciones en 4K que permiten estudiar con detalle sus obras, el esfuerzo se ha centrado en «tratar de explicar su trabajo con claridad». Y, para ello, también se aborda la ciencia y cómo a través de ella se van conociendo detalles. «Aprovechamos la documentación, los detalles y el soporte porque gracias a ello vamos teniendo aproximaciones más exactas», especifica Pérez. Claro que aún queda mucho por conocer de un artista tan peculiar como este.

No obstante, el fin último del curso es que, quien pueda, termine yendo a las salas a enfrentarse cara a cara con los enigmas que plantea Jheronimus Bosch aún hoy.

Saioa Camarzana @scamarzana

EL CULTURAL, España, 11-03-2019

 

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