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Intoxicación digital: ¿puede el exceso de información ser nocivo para la mente?

Intoxicación digital: ¿puede el exceso de información ser nocivo para la mente?

Intoxicación digital: ¿puede el exceso de información ser nocivo para la mente?

Un psiquiatra brasileño aseguró haber descubierto el «síndrome del pensamiento acelerado», una condición que definió como «el mal del siglo». Expertos consultados por Infobae coincidieron en que el desorden como tal no existe, aunque resaltaron que la dispersión atencional causada por las nuevas tecnologías «afecta la concentración y la memoria»

«El síndrome del pensamiento acelerado (SPA) es un tipo de ansiedad. El exceso de información, de actividad, preocupaciones y presiones sociales pueden acelerar la mente a una velocidad aterradora. En la era digital, esto está pasando con una intensidad nunca antes vista». Para el psiquiatra brasileño Augusto Cury, «el aceleramiento intenso de la construcción de pensamientos predispone a trastornos emocionales y baja la tolerancia al estrés».

Sobre lo que el especialista calificó como «el mal de este siglo», Infobae consultó al médico psiquiatra y psicoterapeuta Enrique de Rosa (MN 63406), para quien «técnicamente es absurdo el planteo; en todos los cuadros que cursan con ansiedad, como los cuadros maníacos y tantos otros, el pensamiento es una variable semiológica en que su curso se encuentra acelerado o disminuido en su intensidad». «Como cuadro per se, el síndrome del pensamiento acelerado no existe porque en realidad es un síntoma dentro de otros cuadros, no llega a ser un síndrome. Una de las variables semiológicas es el pensamiento», aseguró.

 La mente puede procesar realmente una sola línea de información de manera prioritaria, las demás son eventualmente subsidiarias

 

En la misma línea, el médico psiquiatra y psicoterapeuta Sebastián Alvano (MN 80451) explicó: «Los desórdenes psiquiátricos consensuados internacionalmente están incluidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM (de sus siglas en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), cuya última versión es la quinta (DSM-5). Los criterios de dicho manual, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría, están armonizados con los de la novena y décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales (CIE-9, y CIE-10), publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El DSM-5 toma las versiones que fueron modificadas por el Centro Nacional Para Estadísticas de Salud de los EEUU, denominadas (CIE-9-CM, Y CIE-10-CM). Hasta la actualidad, el síndrome del pensamiento acelerado no figura en el DSM. Se deben presentar diferentes trabajos a ser evaluados por un comité internacional de expertos para que el mismo sea estudiado en profundidad e incluido en caso que corresponda».

«Por otro lado, es importante tener presente que una gran cantidad de desórdenes psiquiátricos pueden cursar con ‘aceleración del pensamiento’. Entre los mismos podemos mencionar algunos trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar, o la depresión con características mixtas que reúne criterios para depresión, y por lo menos tres para hipomanía/ manía -amplió Alvano-. También se deben tener en cuenta diferentes trastornos mentales inducidos por sustancias, entre otros desórdenes. Sin embargo, en los mismos, la aceleración del pensamiento es uno de los tantos criterios que pueden estar presentes o no para llegar al diagnóstico de un desorden determinado. El diagnóstico diferencial y las comorbilidades entre los diferentes cuadros, es también de central importancia para arribar a un correcto diagnóstico y tratamiento. En este caso los diferentes trastornos de ansiedad deben ser uno de los más importantes a considerar».

Sobre de qué manera el exceso de información a la que se tiene acceso en la actualidad puede volverse nocivo para la mente humana, De Rosa evaluó: «Vivimos una época en que además del exceso de información, la falta de capacidad para clasificar y priorizar todo lo que se recibe va en contra de la función mental».

 El exceso de información provoca un grado de distracción que impide sistematizar cualquier actividad cognitiva, sobre todo las llamadas ‘de alto nivel’

 

Según el experto, «la mente puede procesar realmente una sola línea de información de manera prioritaria, las demás son eventualmente subsidiarias, por eso la gente que cree que contesta mails y además estudia, si lo analiza no estudia de manera adecuada». «El exceso de información, por un lado, provoca un grado de distracción que impide sistematizar cualquier actividad cognitiva y sobre todo las que se llaman ‘de alto nivel’, es decir, escribir algo más o menos serio, realizar un cálculo de tipo matemático o cualquier elaboración mental que requiera de algún grado de importancia está impedida, por eso es que pasamos tanto tiempo en actividades cognitivas de bajo nivel, como mirar pantallas, o actividades más pasivas», analizó De Rosa, para quien lo que Cury llama acelerar la mente a una velocidad aterradora «se trata más bien de psicosis o algún cuadro maníaco».

«Si una persona tiene la mente acelerada a tal punto está viviendo un cuadro psicopatológico, y los dos más habituales son la aceleración del curso del pensamiento en cuadros tóxicos o cuadros maníacos por causa etiológica X», sostuvo.

Para Alvano, «la información que se incorpora y aprende modifica la percepción del mundo actual. Por lo tanto la misma debe ser seleccionada. Con este hecho se debe ser muy cuidadoso con los niños, principalmente».

«En la semiología psiquiátrica, que forma parte de la historia clínica que realiza el médico, se evalúan diferentes funciones psíquicas, entre ellas la formulación, curso y contenido del pensamiento -puntualizó-. La aceleración es una alteración del curso del pensamiento. Sus consecuencias pueden ser más o menos graves dependiendo de si la misma forma parte de un trastorno y en tal caso de las características y especificaciones que el mismo presente».

Y recomendó: «Si una persona presenta aceleración del pensamiento, debe consultar a un médico psiquiatra para que el profesional haga el diagnóstico correspondiente y, en caso de ser necesario, se implemente el tratamiento adecuado para el desorden diagnosticado. Cuanto antes se haga el diagnóstico, la evolución del desorden, en el caso de que existiera, tendrá mayor posibilidades de una mejor evolución».

Las nuevas generaciones y un mundo cada vez más digital

Según De Rosa, «las consecuencias del exceso de información son las que ya se observan en adultos, no sólo jóvenes: una generación carente de la posibilidad de elaborar ninguna idea sintética».

«En las nuevas generaciones nacidas en el mundo digital, más que hablar de pensamiento acelerado había que referir a otras funciones de la mente afectadas que son la atención, la concentración y la memoria».

 

Al respecto, Alvano amplió: «El mundo digital puede ser muy útil si se utiliza de forma correcta. Los niños deben ser guiados por sus padres para seleccionar la información y los medios que utilizan». Sin embargo, para el experto, «este mundo digital no debe ir en desmedro de los vínculos humanos sanos, los cuales son irreemplazables para lograr un neurodesarrollo y un psiquismo saludable».

Valeria Chávez. INFOABE, Argentina, 18-03-2019

 

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Al devolver un original no solicitado a un autor novel, el sabio estadounidense Samuel Johnson (1709-1784), sin más miramientos, le dijo:

—Su manuscrito es a la vez bueno y original; pero la parte que es buena no es original, y la parte que es original no es buena.

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Durante la llamada «ley seca» puesta en vigor en Estados Unidos durante los locos años veinte, se vendían unos paquetes de zumo de frutas en los que se podía leer el siguiente mensaje:

«Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclarlo con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida».

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