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El factor Cameron: La responsabilidad que se le atribuye al ex Primer Ministro británico por dar espacio al Brexit

El factor Cameron: La responsabilidad que se le atribuye al ex Primer Ministro británico por dar espacio al Brexit

El factor Cameron: La responsabilidad que se le atribuye al ex Primer Ministro británico por dar espacio al Brexit

Para algunos, el ex jefe de Gobierno privilegió la política partidaria por sobre el futuro del país al convocar al referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la UE. Para otros, respondió a una consigna que se hacía cada vez más popular.

Era 23 de enero de 2013 y en la sede de la agencia Bloomberg, en el centro de Londres, el entonces Primer Ministro del Reino Unido, David Cameron, hizo un anuncio que marcaría el futuro del país: «Ofreceremos a los británicos un referéndum con una simple alternativa de quedarse o salirse; quedarse en la Unión Europea en nuevos términos o abandonarla». Queriendo asegurar su permanencia en el poder ante los comicios generales siguientes e intentando contrarrestar la efervescencia provocada por el Partido de la Independencia (UKIP), profundamente euroescéptico, en ese momento Cameron cedió a las presiones del Partido Conservador, que contaba con un grupo reticente a permanecer en el bloque europeo y que pedía la consulta hacía años.

Sin embargo, con su anuncio abrió una caja de pandora. La posibilidad de realizar un plebiscito sobre la permanencia británica en la UE había sido negada tajantemente por sus predecesores y el escenario de que algún miembro dejara las filas del bloque era impensado hasta ese momento. La situación era la puerta de entrada a lo desconocido. A seis años de que Cameron decidiera plantar la semilla del referéndum y a dos de que el resultado a favor del Brexit lo obligara a renunciar al puesto, el ex jefe de Gobierno es visto como uno de los grandes responsables del panorama que hoy vive el país, y que sigue siendo una nebulosa: su sucesora, la Primera Ministra Theresa May, enfrenta una moción de censura – tras el rechazo a su acuerdo de salida – y los británicos se están preguntando cada vez más si una nueva consulta es una mejor idea.

Cameron y el juego partidista

«Ha llegado el momento de que los británicos hablen. Ha llegado el momento de sellar la cuestión europea en la política británica», dijo Cameron en su anuncio de 2013. El joven líder conservador de, en ese entonces, 47 años, jugó a la ambivalencia mostrándose levemente inclinado a favor de permanecer, pero siempre que se renegociaran las reglas con una UE renovada. Sin embargo, sus intenciones realmente eran apaciguar a los partidarios de línea dura de su propio partido, preocupados porque el UKIP, liderado por Nigel Farage, se estaba haciendo inevitablemente popular entre adherentes conservadores gracias a su discurso contra el bloque y antiinmigrante. Su principal temor era que les robaran esos votos y que el Partido Laborista terminara aprovechándolo para quedarse con la mayoría en la Cámara. Así, los conservadores le exigieron a Cameron la promesa de un referéndum, pero bajo la condición de realizarlo en una eventual administración siguiente. Cameron lo hizo y no solo ganó los comicios de 2015, sino que obtuvo una votación que superó con creces las expectativas que le entregaban los sondeos. Lo prometido es deuda y los euroescépticos se encargaron de recordarle al Mandatario que él tenía una con ellos: el referéndum. Para muchos críticos proeuropeos, el entonces jefe de Gobierno privilegió la política partidaria por sobre el bienestar del país y puso a Europa en jaque para salvar su carrera política. Pero para otros, solo resolvió responder a una consigna que venía haciéndose notar cada vez más entre los británicos y que, según algunos, él mismo defendía de cierta forma.

La «traición» de los aliados

Cameron no podía ya dar marcha atrás y comenzó las negociaciones con la UE para establecer los nuevos términos de la relación entre ambos, que serían sometidos a la evaluación popular. El bloque entregó concesiones para asegurarse la permanencia de uno de sus miembros clave y parecía que la postura de mantenerse en la UE bajo los nuevos términos convencía tanto a conservadores como laboristas. Finalmente, el 20 de febrero de 2016, Cameron cumplió su promesa: la consulta sobre «quedarse o salirse» se realizaría el 23 de junio de ese mismo año y él haría campaña por la permanencia.

Aunque era de esperarse que el Partido Conservador respaldara a la opción tomada por el titular del Gobierno, no fue extraño que el grupo euroescéptico en su interior, que había abogado varios años antes por la consulta, decidiera jugar sus cartas a favor del divorcio. Fue el caso de seis ministros que formaban parte del gabinete de Cameron, que se decantaron por hacer campaña por la salida, y también el de, en ese momento alcalde de Londres, Boris Johnson, quien no era visto como un euroescéptico de línea dura, pero terminó convirtiéndose en uno de los principales promotores del Brexit. Contra todo pronóstico y tras una tensa campaña, marcada por promesas que aseguraban que el Brexit traería más recursos para los servicios de salud y por discursos que resaltaban el sentimiento antiinmigrante, la opción de ruptura con la UE ganó con un 52%. La semilla plantada por el propio Cameron se volvió en su contra y su destino se selló un día después, cuando anunció que dimitiría a su cargo debido al fracaso en las urnas. Sin arrepentimiento «Creo que todavía se siente humillado por haber iniciado y perdido el referendo», afirmó Kevin Deakston, académico británico de la Universidad de Leeds, a la cadena alemana Deutsche Welle en octubre pasado. «Él teme pasar a la historia como la persona que accidentalmente nos sacó de la Unión Europea y quizás provocó ciertas consecuencias en el futuro del propio Reino Unido, y todo eso por razones de gestión de partidos, por haber jugado con alto riesgo y todo salió mal».

Y es que Cameron ha sido sentenciado como el gran responsable de que los británicos dejen la UE, tras 40 años de permanencia en el bloque. Así al menos es visto por quienes hoy, tras el rechazo al pacto negociado por May y Bruselas en el Parlamento, temen las críticas consecuencias que pueda traer un eventual Brexit sin acuerdo. «Cameron, en su momento, sorprendió a todos llamando a esto, viéndolo como una estrategia a su propio partido. Fue una gran irresponsabilidad y muchos de los que votaban no sabían lo que era el Brexit», sostuvo por su parte la directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza, en entrevista con Emol TV. Sin embargo, él no se arrepiente. «No lamento haber convocado el referéndum», aseveró este jueves, rompiendo su largo silencio, tras el fracaso del gobierno de May en el Parlamento. Sí reconoció que le duele haber perdido y le entregó su respaldo a la Primera Ministra, quien deberá seguir enfrentando un incierto panorama a menos de tres meses de que se concrete el Brexit.

Valentina Salvo U., Fuente: Emol.com – https://www.emol.com/noticias/Internacional/2019/01/16/934528/La-responsabilidad-que-se-le-atribuye-a-David-Cameron-por-dejar-espacio-al-Brexit-en-Reino-Unido.html

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Diagnósticos errados

En 1878, el profesor de la universidad de Oxford Erasmus Wilson (1809-1884) pronosticó:

—En lo que respecta a la luz eléctrica, hay mucho que decir a favor y en contra. Creo poder afirmar que la luz eléctrica morirá con el fin de la Exposición Universal de París. Luego no volveremos a oír hablar de ella.

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En 1864, el rey Guillermo I de Prusia (1797-1888), cuando le comentaron los avances del ferrocarril, afirmó convencido:

—Nadie pagará dinero por ir de Berlín a Potsdam en una hora cuando puede llegar a lomos de su caballo en un día y gratis.

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En 1940 el profesor de Harvard, Chester L. Dawes afirmó:

—La televisión nunca será popular. Hay que mirarla en una habitación semioscura y exige continua atención.

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