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Darío Paya, ex embajador en la OEA: “En EEUU la izquierda quedó con gusto amargo y las elites siguen desconcertadas”

Darío Paya, ex embajador en la OEA: “En EEUU la izquierda quedó con gusto amargo y las elites siguen desconcertadas”

Darío Paya, ex embajador en la OEA: “En EEUU la izquierda quedó con gusto amargo y las elites siguen desconcertadas”

Desde Washington, el también ex diputado UDI por cuatro períodos, analiza lo que se denominó el “plebiscito” sobre Donald Trump. Su balance es que junto con el voto de repudio Trump logró también atraer votantes nuevos a las urnas.

El ex embajador Darío Paya conoce Washington DC como pocos chilenos y ha recorrido con meticulosidad los pasillos de la política norteamericana desde hace décadas. Mantiene una relación estrecha con esta ciudad, ya que en Chile preside el Leadership Institute, con sede en la capital de Estados Unidos.

Después de conocer los resultados de las elecciones “midterm” en el Capitol Hill Club, donde el Partido Republicano esperó el conteo de votos, hizo su análisis para El Líbero. Antes de escuchar preguntas, lanza tres ideas que tiene en la cabeza:

Históricamente, los Presidentes de Estados Unidos pierden 28 diputados en su primera ‘midterm’, y los demócratas solo necesitaban 23 para tener la mayoría de la Cámara de Representantes. O sea, con la campaña demócrata más millonaria de la historia, y con una participación electoral altísima, la verdad es que con perder 34 asientos a Trump apenas le fue un poco peor que al promedio de sus antecesores enfrentando su primera ‘midterm’”.

Luego agrega: “Anoche, con apenas un tercio de los votos contados, Twitter ya estaba inundado de auto recriminaciones en la izquierda estadounidense. Eso es elocuente”.

Y finalmente remata: “Las élites siguen sin poder aceptar que el éxito económico, el bajo desempleo e intentar poner a raya a China sean suficientes para que a la mitad del electorado norteamericano no le importe la personalidad de Donald Trump”.

-Durante los últimos días, los pronósticos aquí en Washington DC señalaban que era muy probable que los demócratas ganaran la Cámara de Representantes, y que los republicanos conservarían la mayoría que tienen en el Senado. Finalmente eso se dio. Sin embargo, da la impresión que la llamada “blue wave”, la ola azul demócrata que se instalaba electoralmente en la política norteamericana, parece no haber ocurrido. ¿Usted está de acuerdo con eso?

-Bueno, cuando se esperaba una ganancia de 45 a 50 asientos por parte de los demócratas, y el resultado termina siendo que ganan 34 asientos nuevos en la Cámara y los republicanos aumentan su mayoría en el Senado, obviamente la sensación de frustración, de expectativas no satisfechas, de desconcierto y de sabor amargo en la oposición a Trump, es manifiesta. Una mayoría de 10 asientos en una cámara de 435 asientos, con la influencia del Presidente de los Estados Unidos como institución, y con el carácter y potencia mediática de este Presidente, la verdad es que es una ventaja real pero frágil. La expectativa de la izquierda de someter al Presidente al proceso de “impeachment” queda debilitada. E incluso otro tipo de presiones que son más probables, como que el Congreso use la facultad que tiene en Estados Unidos, que no tiene el de Chile, de citar a personas o conminarlas a entregar documentos, que es lo que probablemente pretendían hacer con Trump, con sus declaraciones de impuestos y otras cosas que están planteadas. Esos planes están bastante en duda.

-¿Qué evidencia existe para señalar que los demócratas o lo que se puede denominar la izquierda de Estados Unidos, quedaron con ese gusto amargo, como dice usted?

-La sensación dominante en los medios, en los discursos y cualquier opositor a Trump con que uno conversara, era que se sentían absolutamente seguros de que venía una “marea azul” de repudio a Trump, o a sus políticas, o a su personalidad, o a todo lo anterior, esa expectativa quedó insatisfecha. Todos los números que he visto muestran un aumento de 30% comparando con la miderm anterior, lo que es extraordinario, y cualquier observador objetivo tendrá que reconocer que esos nuevos votos se repartieron entre quienes rechazan a Trump y también entre quienes decidieron salir a votar para apoyarlo, de lo contrario los demócratas habrían ganado más de 50 asientos en la Cámara y habrían tomado también el senado. Y esa es una sorpresa no solo para los demócratas sino que para una parte importante del Partido Republicano, que estando de acuerdo con las políticas públicas de Trump, comparte esa mezcla de desconcierto y rechazo a la personalidad del Presidente. Por eso yo digo que aquí hay un sabor amargo de la izquierda y un desconcierto de las élites en general, no solo de las de izquierda sino que también de las de derecha.

-¿Qué debería esperar la política norteamericana con este resultado? ¿Qué esperaría usted de la Casa Blanca y de la oposición en los dos años que vienen?

-No me sorprendería ver a Trump moviéndose con bastante libertad y audacia, cruzando el pasillo, como le llaman acá, que divide a republicanos y demócratas y buscando el apoyo de grupos del Partido Demócrata. Claro, va a tener que caminar con equilibrio para mantener el apoyo de los republicanos y tratar de conquistar o poner presión sobre algunos parlamentarios especialmente vulnerables del Partido Demócrata. No hay que olvidar que algunos de los asientos ganados ahora serán difíciles de mantener en dos años más. No hay que olvidar que acá todos los representantes, los 435, se reeligen cada dos años, o sea, pasado mañana todos los demócratas que hoy fueron electos van a enfrentar la reelección. Y eso hace que un Presidente decidido a poner presión sobre un nicho de ellos que han ganado en distritos muy marginales, puedan estar muy inclinados a ser parte de una negociación. Como todo con Trump, que sorprendió en las primarias a los republicanos y a todo el mundo en las elecciones presidenciales, seguirá siendo igual de impredecible, caótico, con una presidencia y un ambiente político que es una máquina de puntos de rating y que encrispa los nervios de muchos que quieren ver en un país de la envergadura de EE.UU. una dosis de estabilidad. Pero parece que una parte del electorado está insatisfecho con esa estabilidad que el resto del mundo, a lo mejor, aprecia.

Esta es una elección observada por todo el mundo. ¿Qué lecciones se pueden sacar en Chile respecto de lo que ocurrió esta noche aquí en Estados Unidos?

-Yo no diría que de esta noche en particular, pero Chile tomó hace una década una opción que, en el largo plazo, creo que nos va a traer consecuencias que no son agradables, que es el voto voluntario. De manera inevitable -y la evidencia en esto es abrumadora- hace que los ambientes políticos avancen hacia la polarización, en que para lograr que la gente salga a votar, las opciones políticas recurren a propuestas, lenguajes y símbolos que en su conjunto traen como resultado la polarización. Es muy fácil, por lo insólito que han sido estos años, creer que la polarización de la política norteamericana es de ahora, eso es ignorar la historia. La verdad es que siendo personalidades infinitamente distintas, el Presidente Reagan con Trump, cualquiera que tome un diario del año 82, 83 y vea lo que la izquierda de la época le decía a Reagan, es prácticamente lo mismo que hoy se le dice a Trump. La polarización obviamente que hoy es más llamativa, pero es una realidad que viene de la mano de un sistema político en base al voto voluntario. Y no veo ninguna razón, aunque lo lamente, para que Chile no transite el mismo camino.

Eduardo Sepúlveda, desde Washington DC

EL LIBERO, 07-11-2018

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-Me encanta lo simple, pero no como marido.
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El político y economista francés Jean-Baptiste Colbert (1619-1683), confesaba que:
—El arte de los impuestos consiste en desplumar el ganso en orden a obtener el máximo de plumas con el mínimo de alaridos.
El jefe de gobierno de la Unión Soviética, Nikita Kruschov (1894-1971) decía:
—Cuando despellejes a tus contribuyentes, déjales algo de piel para que crezca de nuevo; así podrás hacerlo más veces.
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