Temas & Noticias



LA BOLSONARIZACIÓN DE CHILE

LA BOLSONARIZACIÓN DE CHILE

LA BOLSONARIZACIÓN DE CHILE

Lillian Calm escribe: “Los chilenos de siniestra,  aterrados, lo auscultaban como al propio Satanás, más que por razones ideológicas al intuir mermado su poder y rotos los puentes que tan bien habían consolidado con los Lulas y las Dilmas. Los de diestra, organizaron verdaderas peregrinaciones para conocer in situ el fenómeno Bolsonaro, cuyo triunfo puede significar que Brasil, el gigante de nuestra América Latina, quizás vuelva a levantarse y a rugir”.

 

Sí. Esa es la verdad. En los últimos días, quizás semanas, vimos a un Chile bolsonarizado, como si el balotaje que llevó el domingo al brasileño a la Presidencia fuera una contienda nacional.

Desde acá incluso Sebastián Piñera aludió a Jair Bolsonaro cuando allá estaban aún en plena campaña; y el propio candidato, durante la visita que le hizo la senadora Jacqueline van Rysselberghe y en un mensaje grabado dirigido “al pueblo amado de Chile”, exteriorizó:  “Un abrazo especial a Piñera. Lo admiro desde su primer mandato cuando lo conocí. Y sé que juntos, en el bilateralismo y los acuerdos, tenemos todo para traer nuestro progreso y la felicidad para nuestros pueblos (…) Quiero un Brasil grande y un Chile grande. Estamos juntos hasta la victoria, si Dios quiere”.

Los chilenos de siniestra,  aterrados, lo auscultaban como al propio Satanás, más que por razones ideológicas al intuir mermado su poder y rotos los puentes que tan bien habían consolidado con los Lulas y las Dilmas. Los de diestra, organizaron verdaderas peregrinaciones para conocer in situ el fenómeno Bolsonaro, cuyo triunfo puede significar que Brasil, el gigante de nuestra América Latina, quizás vuelva a levantarse y a rugir. Por lo demás el mandatario electo ya ha prometido sacarlo “de las cenizas”.

Pero tal vez estas idas y venidas, como también este pesimismo y este optimismo en distintos bandos del escenario político nacional, queda pálido ante la mirada esperanzadora que Jair Bolsonaro tiene hacia Chile. Incluso pareciera que lo ve (o nos ve) más idealizado de lo que lo sopesamos nosotros. Para él viene a ser como el país desarrollado de Latinoamérica, al que quisiera imitar.

Bolsonaro, descendiente de italianos por padre y madre, no creo que haya soñado con llegar a ser Presidente: es considerado, más bien, un diputado algo gris (a pesar de sus tres décadas de oficio) y un militar igualmente opaco (a pesar de haber pasado por la Academia y llegar a capitán). No destacó ni en lo uno ni en lo otro. Más bien ha sido lo que en Chile tildaríamos “del montón” y que en su tierra tiene una singular denominación: “del bajo clero”.

Pero la clave quizás esté en que desde su ultra derechismo ha sabido clamar, a toda voz y sin ambigüedades, las carencias de un pueblo que ha salido a la calle en forma multitudinaria y sucesiva a protestar violentamente contra la recesión económica, contra una cesantía altísima, contra una inseguridad creciente, pero ante todo  contra la  corrupción. Una sucesión de gobernantes brasileños han sido acusados de corruptos. Y Bolsonaro no es corrupto.

Corruptos han sido acusados Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumió en 2003, y Dilma, la delfina, que tomó las riendas en 2011 teniendo como vicepresidente a Michel Temer, quien a su vez debió asumir en 2016, ante la destitución de Dilma, acusada por dudosas cuentas fiscales y no menos dudosas firmas de decretos. Temer, a su vez, también ha sido acusado de corrupción, no así el militar opaco, bien rodeado por otros castrenses, con tres hijos en el Congreso, todos elegidos por votación popular. Incluso uno de sus hijos, Eduardo, acaba de convertirse en el diputado más votado en toda la historia de Brasil.

Extenso sería enumerar aquí los focos de corrupción: el mensalao, “mesadas” que iban a parar a manos de ciertos diputados; el caso Odebrecht, exportado prácticamente a todos los países vecinales y para vecinales, y hasta ahora deficientemente investigado en Chile; el caso Petrobras…

Además Brasil se entrampó en su propio Mundial de Fútbol, al convertirse en la sede de la Copa do Mundo FIFA en 2014. Fue la debacle y no solo deportiva (llegó cuarto después de Alemania, Argentina y los Países Bajos, lo que habría sido lo de menos), sino cara a sus propios connacionales que observaron iracundos, desde sus bajos sueldos, su consiguiente pobreza y también la indigencia, cómo el Estado invertía millonadas de reales en infraestructura patrón FIFA, en estadios patrón FIFA, en aeropuertos patrón FIFA…

Resultado: el estallido de las protestas antes y durante el campeonato. Y por supuesto después.

Por eso es Jair Bolsonaro quien ha interpretado a los electores, que están seguros por lo demás que sus diatribas de antes, las políticamente incorrectas, que van desde ataques raciales hasta misóginos, nada tendrán que ver con su programa de gobierno.

Aparentemente él no se rodeará mayormente de políticos -ya se observa en su virtual gabinete-, sino de militares que lo conocen bien y que tendrán como misión saber rodearlo. A esto hay que sumar un ministro de Hacienda, Paulo Guedes, de corte liberal. También Guedes puede definirse como un Chicago con muchos nexos en Chile.

Eso sí está por verse aún la influencia que tendrá la poderosa bancada evangélica, que en Brasil manda fuerza y le ha dado su fuerte apoyo. Otro punto importante: que la salud le permita al Presidente Bolsonaro desempeñarse e incluso viajar (el Presidente Piñera lo invitó a los pocos minutos del escrutinio), ya que el atentado no fue menor.

En todo caso los militares brasileños se han caracterizado por una formación integral que les ha enseñado a vivir la austeridad, y eso que es valorado por la mayoría, tiene sin dormir al centro político y desespera a una izquierda que ve desinflado su PT (Partido de los Trabajadores).

Por eso será tarea de esos militares moderarle las incendiarias declaraciones (hoy más mitigadas) al Presidente, aterrizarlo (tarea que no debería ser difícil, dada su condición de paracaidista) y enseñarle a manejarse en el Palacio do Planalto, situado en la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia.

Si hace una buena gestión, se afirmará. Si no, entonces quiere decir que Brasil, simplemente, tendrá que enfrentarse a un nuevo bluff.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 01-11-2018

Social

Video de la semana

Video Recomendado

Párroco: "Tenemos que mirar para adelante, decir que es la parroquia de Karadima es tendencioso"
Reabren la joya barroca de la Ópera del Margrave
Psiquiatra Marian Rojas Explica Que Es La Ideología De Genero
LA DEVOCION MARIANA DE UN SANTO

Humor

La joven milenial al enamorado que le propone matrimonio:
-Me encanta lo simple, pero no como marido.
--------------------------------------------
El político y economista francés Jean-Baptiste Colbert (1619-1683), confesaba que:
—El arte de los impuestos consiste en desplumar el ganso en orden a obtener el máximo de plumas con el mínimo de alaridos.
El jefe de gobierno de la Unión Soviética, Nikita Kruschov (1894-1971) decía:
—Cuando despellejes a tus contribuyentes, déjales algo de piel para que crezca de nuevo; así podrás hacerlo más veces.
-------------------------------------------------------