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Benedicto XVI quiso dejarlo claro: “hay un solo Papa”

Benedicto XVI quiso dejarlo claro: “hay un solo Papa”

Benedicto XVI quiso dejarlo claro: “hay un solo Papa”
septiembre 27

El Papa emérito envía dos cartas reveladoras al cardenal Walter Brandmüller

En una carta del 9 de noviembre de 2017, Benedicto XVI afirmó que “sólo hay un Papa” en la Iglesia. Lo hizo para responder al cardenal alemán Walter Brandmüller que se lamentó a través de un medio de comunicación alemán de que el Papa Ratzinger con su decisión creó, con la construcción del papa emérito, una “figura que no existe en la entera historia de la Iglesia”.

Benedicto XVI, escribió dos misivas, la primera para replicar a las declaraciones del purpurado y la segunda para responder a otra carta que le envió el cardenal Brandmüller el 23 de noviembre de 2017 donde el purpurado le aseguraba que no volvería a comentar públicamente el tema de su renuncia y quien suscribió la carta de los ‘Dubia’ contra el Papa Francisco.

De hecho, el Papa emérito denunció la rabia o enojo de algunos conservadores contra él por renunciar en febrero de 2013 al solio de Pedro.

En la primera carta de Benedicto XVI al cardenal Brandmüller confirmó que estaría lejos de los medios de comunicación porque ya había un papa y no era él y que si quería – usando una fina ironía alemana, podían seguir la conversación en privado, si tenía una idea mejor para el tema de la renuncia.

En la primera carta de Benedicto XVI del 9 de noviembre de 2017 al cardenal Walter Brandmüller, sostiene: “En su reciente entrevista con la FAZ [Frankfurter Allgemeine Zeitung] usted dice que yo creé, con la construcción del Papa Emérito, una figura que no existe en la totalidad de la historia de la Iglesia. Por supuesto, sabe muy bien que los Papas se han retirado, aunque sea muy raramente. ¿Qué eran después? ¿Papa emérito? ¿O qué en cambio?”.

Sucesivamente, enfrentó el tema del por qué eligió la figura de Papa Emérito y no terminar por volver a ser cardenal tras su renuncia, idea que había puesto el papa Pío XII en la dramática situación de que los nazis lo capturaran e invadieran el Vaticano, durante el periodo de la II guerra mundial.

Como usted sabe, Pío XII dejó instrucciones en caso de que fuera capturado por los nazis: que desde el momento de su captura ya no sería Papa sino cardenal. Si este simple regreso al cardenalato hubiera sido posible, no lo sabemos. En mi caso, ciertamente no tendría sentido simplemente reclamar un regreso al cardenalato. Entonces habría estado constantemente expuesto al público en la forma en que lo es un cardenal, y más aún, porque en ese cardenal se vería al ex Papa”.

Benedicto XVI expone en su carta la dificultad del momento y su clara posición de dejar al Papa Francisco el timón de la Barca de Pedro: “Esto podría haber conducido, de manera intencional o no, a consecuencias difíciles, particularmente en el contexto de la situación actual.

Con el Papa Emérito traté de crear una situación en la que soy absolutamente inaccesible a los medios de comunicación y en los que es evidente que sólo hay un Papa. Si conoce una mejor manera y por ende considera poder condenar lo que he decidido, le ruego decírmelo”. Luego se despide: “Le saludo en el Señor, suyo BXVI”.

En la segunda carta de Benedicto XVI del 23 de noviembre de 2017 al cardenal Walter Brandmüller, en respuesta a una carta del purpurado del 15 de noviembre, sostiene: “De su amable carta […], supongo que puedo concluir que en el futuro no comentará más públicamente sobre la cuestión de mi renuncia, y por eso le agradezco”.

Es aquí donde el Papa manifestó que existen personas enojadas con su decisión, posiblemente militantes de sectores conservadores que no admiten su decisión tomada con ‘libertad’, como Benedicto XVI lo ha confirmado en varias ocasiones.

El dolor – continuó – profundamente arraigado que el final de mi pontificado ha causado en usted, como en muchos otros, lo puedo entender muy bien. Pero el dolor en algunos -y me parece que también en usted- se ha convertido en enojo, que ya no se refiere solo a la renuncia, sino que se expande cada vez más hacia mi persona y a mi pontificado en general. De esta manera, un pontificado se devalúa y se disuelve en tristeza por la situación de la Iglesia hoy”.

Benedicto confirmó que le molestaba la confusión producida por esta discusión movida por la rabia y amplificada en los medios de comunicación: “Todo esto me llena de preocupación y, precisamente por este motivo, el final de su entrevista con el ‘FAZ’ me ha dejado muy molesto, porque al final solo puede promover el mismo tipo de ambiente”.

Y al final de la misiva, el Papa emérito pone un velo piadoso: “Oremos, como lo hizo al final de su carta, para que el Señor pueda acudir en ayuda de su Iglesia. Con mi bendición apostólica, Suyo, BXVI”, concluyó.

Ary Waldir Ramos Dìaz, corresponsal en Roma

ALETEIA, 21-09-2018

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Humor

Se cuenta que durante una cacería, el rey Alfonso XIII decidió permanecer un rato sentado a la sombra de un árbol para así poder descansar un poco, mientras sus compañeros de la partida de caza continuaron con la actividad.

Poco después se paró frente a él un campesino que estaba de paso, quien le preguntó al monarca si era verdad que por allí andaba el rey y de ser afirmativo le podía indicar quién era, pues le gustaría conocerlo personalmente.

Alfonso XIII se incorporó y pidió a aquel hombre que lo acompañara hasta donde se encontraba el resto de cazadores de la montería y podría averiguar quién era el rey porque todos los presentes estarían con sus cabezas descubiertas menos él.

Al alcanzar al resto de la partida, todos se descubrieron ante el rey a excepción del campesino.

-«Ahora ya sabe usted quién es el rey» comentó Alfonso XIII

A lo que el hombre contestó:

-«Una de dos. O es usted o soy yo, porque somos los únicos que seguimos con el sombrero puesto»

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El 8 de octubre de 1881, durante la inauguración de la línea férrea que unía las capitales de Madrid y Lisboa, con paso por Cáceres, el rey Alfonso XII tuvo un despiste a la hora de pronunciar unas palabras, en las que vitoreó a la ciudad de Cáceres.

Rápidamente fue advertido de su error, ya que no era ciudad sino villa, a lo que el monarca muy digno contestó:

«Pues desde hoy es ciudad»

Y así fue, ya que pocos meses después, el 9 de febrero de 1882, Alfonso XII ratifico sus palabras y nombró oficialmente ciudad a la hasta entonces villa de Cáceres.

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