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La monja

La monja

La monja
septiembre 12

Año: 2018. País: EE.UU.Dirección: Corin Hardy.Intérpretes: Demián Bichir, Taissa Farmiga, Jonas Bloquet, Charlotte Hope, Ingrid Bisu, Bonnie Aarons, Sandra Teles. Guión: Gary Dauberman, James Wan. Música: Abel Krzeniowski. Fotografía: Maxime Alexandre. Género:terror. Jóvenes

 

La abadía del mal

Cuando una monja se ahorca en una remota abadía de las montañas de Rumanía, el Vaticano decide enviar allí al padre Burke y a la novicia Irene para investigar los hechos y determinar si el lugar sigue siendo territorio sagrado.

Terror y religión pueden hacer un buen tándem cinematográfico y muchas películas avalan esta asociación. La razón es tan simple como que el demonio existe y es el verdadero Mal del mundo, a lo cual se suma el inquietante misterio de lo sobrenatural, el temor a lo desconocido. El principal problema que entonces puede tener un cineasta es deambular por el camino fácil, utilizar artificialmente estos elementos y olvidarse de la historia. Porque al abusar del componente “atmosférico” se corre el peligro de llegar a extremos que pueden rozar el ridículo y en La monja ocurre precisamente esto: es un puro cliché del cine de terror, tanto que casi parece una revisitación de las viejas películas de la Hammer (la lejana aldea de Rumanía, la visita de los extranjeros, el lugareño que les guía, el trayecto en carreta, el viejo monasterio semiderruido, los campos llenos de cruces, la niebla perpetua hasta en el interior del castillo, las apariciones y ruidos aleatorios, y un largo etcétera) pero esas producciones británicas tenían al menos el encanto de la novedad y de un look casero que concedía muy pocos artificios.

No acierta por tanto el director Corin Hardy con esta película, de resultado general bastante deficiente, aunque quizá no ha podido enderezar el pobrísimo guion, plagado de incoherencias, de Gary Dauberman, quien ha trabajado en libretos mucho mejores, como It o Annabelle. También sorprende que detrás de la historia esté James Wan, otro experto en la misma temática y que dio que hablar gracias a Insidious y Expediente Warren. Precisamente Hardy intenta (defectuosamente) conectar este film de Wan con La monja, puesto que el siniestro personaje del hábito ya se aparecía a los moradores de Expediente Warren: El caso Enfield, de modo que se puede decir que estamos ante una especie de spin-off. Sin embargo, el problema es que todo lo que tienen de serios los casos de Ed y Lorraine Warren, lo tiene La monja de inverosímil. Todo chirría: desde el conciliábulo de cardenales en el Vaticano, hasta la peregrina explicación del origen del mal y la misión de las religiosas de la abadía, pasando por las agotadoras manifestaciones demoniacas, con tétricas monjas que vienen y van, que se comportan de modo siniestro, que aparecen de la nada sin ningún sentido. El caso es que hay muy poquito a lo que agarrarse y Hardy se limita casi exclusivamente a una cosa: asustar una y otra vez al espectador a base de un antinatural y atronador uso del sonido y de planos fantasmales muy parcos en imaginación (lógicamente es imposible evitar el respingo). Tampoco los protagonistas están trabajados y, como suele ser habitual, sus reacciones son de escasísima inteligencia, a veces hasta el absurdo (especialmente aquí las del sacerdote). Demián Bichir y Taissa Farmiga hacen lo que pueden.

Pablo De Santiago. DeCine21.com

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—A su majestad le pasa como a los hoyos, que cuanta más tierra pierden, más grandes son.

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—Era un gran patriota, un amigo fiel, un esposo abnegado y un padre ejemplar..., suponiendo, claro está, que haya muerto.

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