Temas & Noticias



Cecilia Pérez: “No siempre puedes ser la mujer valiente”

Cecilia Pérez: “No siempre puedes ser la mujer valiente”

Cecilia Pérez: “No siempre puedes ser la mujer valiente”
agosto 16

La sorprendente historia de la vocera, quien a punta de inteligencia, perseverancia y de hacer la pega, se convirtió en la mujer más fuerte del gobierno y en la tercera más influyente de Chile. Hace dos años decidió jugársela por un nuevo proyecto de familia de la mano de su nueva pareja, con quien vive junto a sus hijas, Catalina y María José. Una íntima entrevista con CARAS, retratada por la fotógrafa María Gracia Subercaseaux.

 

 

Quienes conocen de cerca a Cecilia Pérez (43) coinciden en que está en su mejor momento. Algunos lo atribuyen a una madurez y crecimiento político que se manifiesta en una actitud más pausada, asertiva, con el control absoluto de su cargo de vocera de Palacio, aunque en esta pasada también juega un factor importante su vida personal y el haberse atrevido a enamorarse y a jugársela por un nuevo proyecto de familia de la mano de Cristián Silva, socio de una empresa de turismo en la Patagonia, con quien vive hace casi dos años junto a las hijas de la ministra, Catalina (12) y María José (9). “Ha sido la mejor decisión de mi vida”, dirá más adelante en esta entrevista, la cual comenzó bastante más tarde de la hora acordada en su oficina de La Moneda.

 

perez

 

“¡Disculpa el retraso! Tenía reunión con la Asociación de funcionarios de la Segegob —ministerio que encabeza— y a ellos les doy todo el tiempo que necesitan”, cuenta espontánea mientras se despide de sus comensales con efusivos abrazos. Era su tercera reunión de aquella mañana; a primera hora se juntó con su gabinete, luego acompañó al presidente Sebastián Piñera a un desayuno con periodistas y después de la entrevista con CARAS, asistió a un comité ejecutivo y a otra reunión de coordinación comunicacional, ambas con el mandatario, que dan cuenta del fuerte protagonismo que la vocera tiene en el gobierno y que la posiciona como la mujer más poderosa del gabinete y la tercera más influyente de Chile (según encuesta Cadem), detrás de Cecilia Morel y de la ex presidenta Michelle Bachelet.

Una distinción que Cecilia Pérez se toma con responsabilidad y humildad, y que ve como un reconocimiento a una trayectoria de casi dos décadas en el servicio público, que partió a los 19 años, cuando en su primer año de Derecho asumió como jefa de gabinete de la entonces diputada Lily Pérez en La Florida. Luego de tres períodos como concejala por esa comuna y de diversos cargos en Renovación Nacional (RN), el 2011, en el primer gobierno de Sebastián Piñera, fue subsecretaria del Sernam, después nombrada intendenta de la Región Metropolitana y desde allí arribó a La Moneda como vocera en reemplazo de Andrés Chadwick; cargo que se repitió en esta nueva administración. Desde su rol de vocera y con el rótulo de ser una de las más influyentes la ministra pretende reivindicar el papel de la mujer en política y visibilizar y abrir puertas a otras mujeres, tal como lo hicieron con ella. Intentará, además, impulsar políticas públicas que aporten sobre todo a la clase media de esfuerzo—hoy bastión del gobierno—, y que ella conoce de tan cerca. “Esa es mi cuna, ahí está mi corazón”, dice Cecilia apuntando a sus orígenes en la población Juan Antonio Ríos en Independencia, donde nació y vivió hasta los 10 años.

“SOY ORGULLOSA HIJA DE LA CLASE MEDIA”

“Mis padres vienen de familias de clase media muy esforzadas. Mi mamá, de la Región del Biobío, de la comuna de Hualqui, hija de una costurera y de un suboficial de Carabineros, era la menor de ocho hermanos. A los tres meses de nacer, murió su papá, por lo que mi abuelita Delfina y mi bisabuela Amalia a cargo de esta familia, decidieron emigrar a Santiago en busca de una mejor vida sustentada por las costuras de mi abuelita. Fue así que llegaron a la población Juan Antonio Ríos… Dos mujeres fuertes, de mucha conciencia social; podía faltar comida, pero si el vecino necesitaba, se repartía lo que había. Con esos valores fui educada”, recuerda la vocera con orgullo. Y continúa: “Mi papá, por su lado, perdió a su mamá muy joven, tenía diabetes, dejando a sus seis hijos a cargo de mi tata Samuel quien los sacó adelante. Yo tenía seis años cuando mi abuelo murió, y como fue presidente del círculo de suboficiales y Carabineros en retiro, su funeral fue con honores, lo que me marcó. Ese día entendí que servir a Chile es el honor más grande que un ciudadano puede tener”.

Sus padres vivían a cuatro cuadras de distancia, se pusieron a pololear cuando la mamá de la ministra tenía 11 años y su padre 13, casándose diez años después. Ambos trabajaron en la Compañía de Teléfonos; ella como secretaria y él como administrador de empresas. Durante sus primeros años de vida, Cecilia vivió con sus papás y dos hermanos menores en la casa de su abuelo paterno, aunque pasaba la mayor parte del tiempo con su abuela materna, Delfina, de quien era muy regalona. “Ella era parte de la acción social de la iglesia Católica, era mariana, y me acuerdo de ir muchas veces de su mano a distintas casas ayudando”.

A ojos de todos, Cecilia era una “vieja chica”, puntuda, de energía inagotable. Solo la frenaban los cuadros agudos de pielonefritis — se transformó en crónica— que muchas veces terminaban en hospitalizaciones y que la hizo vivir desde su juventud con menos de la mitad de su riñón izquierdo. Aun así, desde niña se impuso que su enfermedad no se la iba a ganar.

Al cumplir los diez, sus padres obtuvieron el subsidio habitacional en el paradero 21 de Vicuña Mackenna, en Trinidad con Santa Raquel en La Florida, lo que no fue impedimento para que la pequeña Cecilia atravesara Santiago en micro para visitar a su abuela Delfina, quien murió cuando cumplió 15 años a causa de un cáncer estomacal. “Vivió sus últimos tres meses en mi casa y falleció en mi cama. No te imaginas la cantidad de gente que llegó a su funeral…  Fue el primer gran quiebre de mi vida. Ahí es cuando valoras a los seres que amas, que nunca te dejan sola. Los Pérez y los Jara somos súper achoclonados. Incluso los Jara, en honor a mi abuelita —que siempre abogó por la unidad familiar—, nos juntamos cada año un sábado de noviembre. Somos entre 150 y 200 personas. Hacemos alianzas, un almuerzo rico, mis tíos tocan guitarra. La recordamos desde la felicidad. Ella siempre decía: ‘la vida vale la pena vivirla, no hay nada que no se pueda superar conversando y con esfuerzo’. Y ese ha sido mi lema”.

 

perez

 

En honor a esa abuela, a su familia, a su historia, es que la vocera reconoce el énfasis del actual gobierno en la clase media de esfuerzo. “Primera vez que un presidente en una campaña y programa incorpora a la clase media baja, la desprotegida, la cual frente a la pérdida de trabajo, accidente o enfermedad catastrófica vuelve a sus raíces que es la pobreza. Ellos no piden regalos, sino trabajo, sacándose la mugre, sacar a sus hijos adelante”. En ese sentido, para la ministra los proyectos más emblemáticos y que la tocan en lo personal son los relacionados con el fortalecimiento del trabajo —“Por eso es tan importante generar crecimiento para llegar nuevamente al pleno empleo y de calidad, como lo tuvimos hace cuatro años”—; salud, con la ley de fármacos que abaratará el costo de los medicamentos, Auge para el adulto mayor y el nuevo seguro catastrófico de Fonasa, además del aumento de las pensiones.

Su paso por el colegio Corazón de María de San Miguel potenció su liderazgo en lo social, que heredó de su abuela Delfina y de sus padres que eran catequistas de primera comunión. “Desde muy chica participaba en las comunidades escolares y los domingos íbamos a la población Dávila con el Hogar de Cristo a estar con los abuelitos. A los 14, mis papás me dejaron ir a misionar al Chaco, Paraguay, ¡donde me picaron todos los bichos y arañas que te puedes imaginar!”, recuerda riendo. Y continúa: “Siempre me paro desde mis papás”.

—¿Qué significa pararse desde los padres?

—Que fortalecieron mi liderazgo, que fuera independiente. Tenía 9 años cuando mi papá me dijo que mi única obligación era estudiar, porque en un futuro, si me iba mal en el matrimonio no debía depender de otro que no fuera de mí. El 60 por ciento de los sueldos de mis papás eran para pagar los colegios, por lo que con mis dos hermanos hombres compartíamos las zapatillas, la ropa; nos compraban colores neutros… De ahí heredé el concepto del esfuerzo, de la responsabilidad, lo mismo mis hermanos. Hoy ambos son ingenieros comerciales con MBA.

“ME ENAMORÉ”

Sin imaginarlo, el presagio de su padre de un posible quiebre matrimonial en un futuro se cumpliría en octubre de 2014. Siete meses después del término del primer mandato de Sebastián Piñera y del debut de Cecilia como vocera, la ministra se separó de su ex marido Carlos Contreras, tras ocho años de matrimonio. Por respeto a sus hijas Cata y Coté, prefiere no ahondar en los motivos del quiebre que reconoce la pilló por sorpresa al punto de enfermarse. Un cuadro de estrés le hizo perder sensibilidad en sus piernas, por lo que tras un período de rehabilitación partió unos días a las Torres del Paine para descansar y recuperarse…, sin imaginar que en esas tierras volvería a encontrar el amor. Se trata de Cristián Silva (42), socio de la empresa de turismo Patagonia Discovery Adventures, quien esa vez hizo de guía en una cabalgata a los huéspedes del hotel en la que también participó Cecilia.

 

perez

 

 

La buena onda entre ellos fue inmediata, conversaron bastante, se dieron los celulares, sin imaginarse ella que Cristián quedaría enganchado. Con los días y con Cecilia ya de regreso en Santiago, comenzaron los llamados, las conversaciones y las visitas de Cristián cada 15 días y luego los viajes de ella a Punta Arenas donde él vivía. Fueron varios meses de amistad, y aunque ella reconoce que estaba reticente a una nueva relación, confiesa: “¡Me enamoré! Al principio estaba muy desconfiada, tenía miedo, pero después ya no. Llega un momento en que cierras un ciclo y le echas para adelante. Nadie se casa pensando en separarse, sino con sueños e ilusiones; desde ese punto, es un fracaso personal por el que atraviesan tantas mujeres de nuestro país. En estas situaciones, el amor que te entregan tus seres queridos, en este caso mis papás y hermanos, de protegerte y decirte ‘no estás sola’, es fundamental para volver a pararte”.

—¿Qué fue lo más duro de su separación?

—Los matrimonios tienen problemas y la gracia es poder resolverlos. Ahora, puedes luchar mucho pero en un momento esta lucha se acaba por el bien de uno y para estar bien para tus hijos. Pero ya pasó, hoy mi ex  es un gran padre de mis hijas que son lo más importante… Lo maravilloso de la vida es que te da nuevas oportunidades y a mí me dio la oportunidad de amar a un hombre maravilloso.

Cecilia cuenta que la conquista fue día a día, con mensajes cariñosos, flores, chocolates, sorpresas… “Cristián es un hombre transparente, que siempre ve lo positivo y que tomó la decisión de venirse a Santiago para construir un proyecto familiar en conjunto. Que me ama, me admira, me protege a mí y a mis hijas… Es muy rico sentirte amada, que tienes un proyecto de vida que es de a cuatro”.

Ya son dos años y medio de pololeo y casi dos viviendo juntos. La ministra cuenta que no dudó en ningún momento en integrarlo a su familia. “Uno tiene sus procesos, y yo ya estaba clara. Cristián es un hombre muy querible. Tenemos una vida familiar rica. Cuando llego a casa, comemos todos juntos; reímos, bailamos, cantamos con las niñitas, salimos a cenar fuera. Los fines de semana tratamos de irnos a Tunquén, a Curicó, donde vive su hermana o a Punta Arenas a visitar a sus papás. Ha sido la mejor decisión de mi vida porque estoy feliz, tranquila, con el corazón lleno. Hoy disfruto mucho más que antes. Todo ha sido un aprendizaje”.

—¿Cuál fue su lección?

—Que debes dejar que te amen, te protejan, ¡no siempre puedes ser la mujer valiente! También otros que te quieren, tienen derecho a cuidarte, a regalonearte. Eso nos pasa porque nos exigen y exigimos ser exitosas.

—¿Se acostumbra Cristián a su rol público?

—Es puro apoyo, me apaña en todo, me acompaña con orgullo. Él nunca había votado en una elección, no le interesaba. Esta fue la primera vez y votó por el presidente Piñera; no porque yo se lo pidiera, sino porque lo conoció y le encantó.

—¿Planea casarse?

—Cada día tiene su afán. Solo te digo e insisto, ¡estoy contenta como nunca! Definitivamente los 40 son muy distintos de los 20, todo lo resuelves rápido, tienes más sabiduría, te haces menos problemas. Raya para la suma, ¡te simplificas la vida!

COQUETEO CON EL PODER

Para el plebiscito del ’88 Cecilia, que estaba en octavo básico, percibió el cambio político y social que se venía para Chile. “No tenía mucha conciencia, en mi familia aunque eran de centroderecha, nadie era político y en tiempo de dictadura tampoco se hablaba del tema. Por lo mismo, comencé a leer sobre socialismo, marxismo, economía social de mercado y empecé a entender a estos dos Chile que tenían en común el dolor. Y desde mi profunda convicción y respeto a la vida y frente a las violaciones de los derechos humanos, mi empatía y solidaridad estarán siempre con las víctimas”.

 

perez

 

El gobierno de Patricio Aylwin y la política de los acuerdos le tocó en plena enseñanza media, momento en que los colegios se abren a las charlas de los partidos políticos y Cecilia no se perdía una. “Recuerdo haber escuchado a un Andrés Allamand joven de una derecha profundamente democrática que entendía que Chile debía transitar hacia una democracia permanente, que estaba dispuesta a los acuerdos para fortalecerla. Por eso me gustó RN, y al cumplir 18, el 23 de septiembre, me hice el regalo de inscribirme en el registro electoral, para luego ir a firmar la ficha de militancia en Antonio Varas. Muchos colegas del gabinete como Alberto Espina, Andrés Allamand, el mismo presidente Piñera me conocieron literalmente ¡de jumper!”.

Asegura que nunca ha tenido ambiciones ni ha planificado una carrera política. “Mis padres, con sus sabidurías me aconsejaron que si me movían los otros, debía hacerlo desde la parte más dura, la política. Entré a RN con el fin de aportar como fuera a que nuestra democracia dejara de ser tan precaria”.

A los 19, desde que Lily Pérez fue a buscarla a su casa para pedirle, en calidad de militante de La Florida, que le ayudara en su campaña a diputada, su carrera ha sido meteórica. Mientras unos lo atribuyen a su inteligencia, buen trato y capacidad para formar buenos equipos de trabajo, Pérez una vez más apunta a la herencia de sus padres y familia, de nunca prejuzgar a nadie, de hacer la pega e ir siempre adelante con franqueza y lealtad, y no una lealtad entendida como complacencia, sino que decir las cosas. “Y lo otro, estudiar mucho —dice—. Vivo estudiando, sobre todo las áreas que no conozco. Como intendenta tuve que manejar una región con 110 mil millones de pesos al año. Conté con un gran profesor, Felipe Larraín, a quien le dije: ‘necesito que me expliques esto con peras y manzanas`”.

—¿Cuánto le seduce el poder?

—Convivo con el poder todos los días y nunca he dejado de ser quien soy. No me motiva el poder, sino en qué puedo aportar en un proyecto colectivo. Con esto no digo que no sea tema, sino que lo tomo como algo del momento, pero no me nubla por los valores y principios que me inculcaron. Me dieron las herramientas para formar mi personalidad. Soy una mujer con carácter, que no es sinónimo de gritona; que defiende sus convicciones con fuerza, y que con diálogo y argumentos puede convencer o ser convencida, y en ambos escenarios soy humilde. Al final con el poder logras entender que eres un eslabón más para provocar cambios positivos en las familias y, en mi caso, también en las mujeres, niñas y adolescentes de nuestro país. El presidente Piñera me dio la oportunidad y confianza de poner en los comités políticos los temas desde mi mundo —que es la clase media— y desde lo que soy: mujer, pareja, madre y política. Hoy lo que está pasando con el movimiento feminista es una lucha que en su minuto partió con Elena Caffarenna y el derecho a voto. Esa semilla va quedando y ampliando la batalla de otras mujeres para algo tan justo como emparejar la cancha; derecho, deberes y dignidad en igualdad.

Aunque está instalada la idea de tolerancia cero a la violencia en contra de la mujer, cree que aún queda mucho por andar. “Hoy se visibiliza la violencia física, pero está la de tipo sicológica que denigra y falta avanzar en la económica que es la tercera parte de la Agenda Mujer que pretende terminar con el sometimiento y menoscabo de muchas parejas en contra de aquellas que trabajan en el hogar sin remuneración, y que tiende a verse como algo natural. La forma de terminar con ello es logrando la autonomía económica femenina y eso pasa por disminuir las brechas salariales entre hombres y mujeres; a igual trabajo, igual remuneración”.

—¿Por qué, entonces, en la aprobación de la reforma constitucional para igualar derechos entre hombres y mujeres, Chile Vamos votó en contra de la equidad salarial?

—Nunca faltan los que quieren torcer argumentos para una ventaja política. La reforma constitucional tiene un alcance en todas las áreas, incluyendo la laboral. Todas las indicaciones que presentó la oposición ya están incorporadas en la reforma que aprobamos en conjunto. Entonces, los parlamentarios de izquierda saben que no era necesario volver a consagrar por segunda vez el mismo principio, porque la Constitución ya prohíbe cualquier discriminación en las remuneraciones que no se base en la capacidad o idoneidad personal.

Cecilia defiende a brazo partido la Agenda Mujer propuesta por el gobierno y no considera contradictorio que el Presidente y su ministro del Interior aseguren que ejercerán todas las atribuciones que la Constitución otorgue al mandatario para impedir una ley de aborto libre. Un tema sensible para ella que ha reconocido la pérdida de dos embarazos. “Al Presidente lo eligieron sabiendo cuál era su opción, aquí no hubo engaños. Estamos por la vida, la que hay que proteger siempre. Me pregunto, aquellos que en su minuto plantearon solo aborto en tres causales y hoy hablan de aborto libre, ¿por qué no lo transparentaron con la ciudadanía?”.

Y aunque es partidaria del matrimonio igualitario, la vocera sabe que en un proyecto colectivo, las opiniones personales no cuentan. “Me corresponde apoyar el perfeccionamiento de este proyecto que tiene vacíos y que fue presentado por este Presidente, atendiendo justamente las discriminaciones reales que había entre parejas hétero y homosexuales. Nuestro compromiso ahora es avanzar en abordar todas las brechas de discriminación que se producen en contra del adulto mayor, los niños, homosexuales, transexuales, lesbianas, inmigrantes…”.

El año pasado por primera vez, dice, le tocó ser víctima de discriminación. Aun así, asegura que cerró el tema de las burlas de Yerko Puchento contra su aspecto físico, que la llevó incluso a denunciar a Canal 13 al CNTV. No es rencorosa, dice, “soy capaz de dar vuelta la página porque cuando optas por ser todos los días feliz no hay espacio para el rencor”. Sin embargo, admite, fue doloroso. “No solo por mí, no era la Cecilia Pérez, sino tantas otras mujeres que son juzgadas por su apariencia, clase social, cuna, comuna, universidad, sin siquiera conocer tu vida familiar para saber si tuviste la oportunidad o no de tener una educación superior; si hay esfuerzos de tus padres y este dio frutos. Es la realidad diaria de muchas chilenas que sufren estas faltas de respeto o derechamente delitos como abuso sexual o violaciones. Fue duro también porque mis hijas están más grandes, tienen acceso a las noticias, a las redes sociales y tuve que explicarles por qué una persona que ellas no conocían se burlaba de su mamá”.

—Un tipo de humor que era validado socialmente.

—Celebro que la voz de las mujeres haya llegado para quedarse. Siempre lucharé para que se entienda que cuando una mujer dice no, ¡es no! No pueden haber términos medios. En esta lucha por cambiar una cultura machista, no solo la eventual comisión de delito debe ser rechazada; ¡las faltas de respeto también!

—Vivimos una cultura del abuso, partiendo por la Iglesia y siguiendo con el Senado que se niega a transparentar sus asesorías, enviando el mensaje de que son intocables. 

—Debemos avanzar en todos los ámbitos del abuso, la transparencia es esencial, así como la protección y rehabilitación de las víctimas. Mi solidaridad siempre estará con ellas. Y así como creo en el derecho a la defensa e igualdad ante la ley, la justicia debe hacer su trabajo. Que el Ministerio Público investigue a fondo todas las denuncias, ¡qué se rompa el velo y el miedo a denunciar! El Estado debe estar comprometido, no basta con tener un presidente jugado en contra de abusos y discriminaciones. También el poder Legislativo y el poder Judicial además de serlo, deben parecerlo. No puede el Congreso estar en contra de cualquier tipo de discriminación o abusos, menos si les toca a ellos. Así se pierde la confianza ciudadana y se produce un mayor divorcio entre la gente y la política. Estoy convencida de que Chile será un mejor país cuando los abusadores de todos los ámbitos enfrenten la justicia.

 

Paula Palacios. CARAS, 13-08-2018

 

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Reabren la joya barroca de la Ópera del Margrave
Psiquiatra Marian Rojas Explica Que Es La Ideología De Genero
LA DEVOCION MARIANA DE UN SANTO
Asombroso lo que hizo

Humor

Le preguntaron a Steve Jobs cuánta investigación de mercados había hecho para decidir el lanzamiento del iPad. Su respuesta fue:

—Ninguna. No es el trabajo de los consumidores saber qué es lo que quieren. Es difícil que los consumidores te puedan decir qué quieren cuando nunca han visto nada ni remotamente parecido a lo que les ofreces.

-------------------------------------------