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Guillermo Parvex y su libro sobre la cuasi guerra con Argentina: “Mi objetivo es inculcar la importancia de preservar la paz”

Guillermo Parvex y su libro sobre la cuasi guerra con Argentina: “Mi objetivo es inculcar la importancia de preservar la paz”

Guillermo Parvex y su libro sobre la cuasi guerra con Argentina: “Mi objetivo es inculcar la importancia de preservar la paz”
julio 19

El autor de “Un veterano de tres guerras” profundiza sobre los motivos que lo llevaron a escribir su reciente obra: “1978: El año en que marchamos a la guerra”. El periodista, que estuvo en la precordillera como reservista, señala que su interés es “mostrar la tragedia que puede significar” un conflicto bélico y, también, “ensalzar la memoria” de miles de chilenos que “acudieron al llamado para defender nuestro territorio”.

Uno siempre espera que su obra tenga buena acogida en los lectores. Hasta ahora, a una semana de su salida a librerías ya ocupa el primer lugar del ranking. En definitiva, serán los lectores quienes decidan si se convertirá o no en un éxito”. Así responde el escritor y periodista Guillermo Parvex al consultarle si cree que su nuevo libro “1978: El año en que marchamos a la guerra” repetirá el éxito del best seller “Un veterano de tres guerras”.

En conversación con “El Líbero”, Parvex relata parte de su proceso de creación, qué lo motivó a escribir del tema y recuerda lo que vivió en primera persona en 1978 cuando Chile estuvo a pasos de una guerra con Argentina.

-Este año se cumplen 40 años del conflicto del Beagle con Argentina, ¿por qué es necesario revisitar este capítulo de la historia chilena?

-Mi interés no es revivir viejos conflictos desde una perspectiva de nacionalismos malentendidos. Con el correr del tiempo me fui percatando que las nuevas generaciones, y también aquellas de la época de este conflicto, tienen muy poca conciencia del real peligro de una guerra total entre Chile y Argentina en 1978, donde se estuvo a minutos de iniciar una conflagración cuyas consecuencias estaríamos sufriendo hasta hoy los habitantes de ambos países. Mi libro tiene como objetivo fundamental inculcar la importancia de preservar la paz, que es muy frágil.

-Usted fue uno de los reservistas que fue llamado a servicio en 1978. ¿Cómo fue su proceso de revivir estas experiencias? ¿Hay una necesidad personal de escribir este libro?

-Más que una necesidad personal de contar mis vivencias, persiste mi interés de demostrar la tragedia que puede significar una guerra y también ensalzar la memoria de decenas de miles de reservistas que en una época muy complicada, desde todo punto de vista, acudieron al llamado de Chile y se sumaron a los militares, marinos, aviadores y carabineros, para defender nuestro territorio con la máxima decisión.

Las nuevas generaciones, y también aquellas de la época de este conflicto, tienen muy poca conciencia del real peligro de una guerra total entre Chile y Argentina en 1978″.

-¿Cómo fue estar en 1978 en terreno, en medio de un posible conflicto bélico?

-Estuve dos meses y medio en la frontera, en los denominados Puestos Avanzados de Combate, no en el extremo sur de Chile, sino que, al interior del Cajón del Maipo, que era uno de los sectores por las cuales varias unidades argentinas intentarían la penetración a nuestro territorio. Estábamos a más de 3 mil 600 metros de altura, en condiciones muy difíciles, pero siempre la moral estuvo muy alta y sabíamos que tendríamos que emplearnos a fondo, con todos nuestros medios, para cumplir la orden que se nos había dado, en el sentido de rechazar el ingreso a Chile de tropas argentinas.

Con el correr de los meses fui dándome cuenta de que el conflicto era cada día algo inevitable”

-¿Cómo vivió la lejanía de su familia?

-Ese era un factor que permanentemente me causaba pesar, ya que mi familia no sabía dónde estaba y yo no tenía noticias de ella. Lo que más me preocupaba es que en caso de iniciarse las acciones pudieran ser víctimas de los bombardeos de la aviación argentina.

-En esos años, la movilización de tropas fue algo que se realizó con bastante reserva por parte del gobierno militar, ¿eso ha influido en el poco conocimiento del conflicto por el Canal Beagle?

-Por cierto, que sí. A diferencia de Argentina, donde los llamados a las reservas se hacían a través de la televisión, radios y diarios, en nuestro país los reservistas eran citados individualmente, mediante cartas. Eso, obviamente, contribuyó a la falta de conocimiento del grueso de la población de la gravedad del conflicto, pero también sirvió para preservar el necesario secreto que requerían los desplazamientos de tropas.

Las tropas, en particular los reservistas convocados al servicio, hicieron total abstracción de que se estaba viviendo en Chile una dictadura. Todos, sin excepción, sabían que su misión no era defender al gobierno, sino que al país”:

-¿Qué figuras destaca en la solución de este conflicto?

-Lo primero y, aunque no se considere hoy como políticamente correcto decirlo, creo que la decisión de Pinochet, que por una parte decidió agotar las negociaciones diplomáticas, pero que paralelamente ordenó la preparación de las Fuerzas Armadas para defender a ultranza nuestra soberanía. También, la figura de diplomáticos que hicieron una gigantesca labor, como el canciller Hernán Cubillos, el embajador de Chile en Argentina, Sergio Onofre Jarpa, Enrique Bernstein y Santiago Benadava, representante de nuestro país ante el Vaticano, entre muchos otros diplomáticos que hicieron grandes esfuerzos para que este grave conflicto no escalara a una guerra total.

-Esta casi guerra, se generó en medio de un contexto histórico en que Pinochet gobernaba en Chile, mientras que Videla lo hacía en Argentina, ¿cómo influyó esto al interior de las tropas del ejército chileno?

-Las tropas, en particular los reservistas convocados al servicio, hicieron total abstracción de que se estaba viviendo en Chile una dictadura. Todos, sin excepción, sabían que su misión no era defender al gobierno, sino que al país que se encontraba en grave riesgo de ser invadido a través de todas sus fronteras. Incluso reservistas que eran de marcada oposición a la dictadura, comentaban que ellos estaban contra Pinochet, pero que asumían con la máxima decisión su puesto de combate para defender a Chile y que después de solucionado el conflicto, continuarían su lucha interna contra la junta.

Nuestras instrucciones eran muy claras: por ningún motivo atacar, pero responder con la mayor energía la invasión argentina”.

-¿Qué tan posible veía que se llevara a cabo una guerra en 1978, estando en el lugar de los hechos?

-Con el correr de los meses fui dándome cuenta de que el conflicto era cada día algo inevitable. Posteriormente supimos que el problema no estaba circunscrito a la zona del Beagle y que era algo extensivo a todo nuestro territorio. A comienzos de diciembre ya sabíamos que la invasión argentina tenía fecha y hora: al amanecer del 22 de diciembre. La guerra era ya, para nosotros, algo concreto y sabíamos lo que debíamos hacer para defender nuestro país. También teníamos muy claro el control que debíamos tener sobre nuestros hombres, que por la tensa espera en la frontera prácticamente querían iniciar lo antes posible las acciones. Pero nuestras instrucciones eran muy claras: por ningún motivo atacar, pero responder con la mayor energía la invasión argentina.

Bastián Garcés. EL LIBERO, 15-07-2018

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