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Ocean’s 8: Ellas también roban

Ocean’s 8: Ellas también roban

Ocean’s 8: Ellas también roban

Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway y Helena Bonham Carter protagonizan esta historia que a pesar de ser entretenida carece de la gracia y encanto de sus predecesoras

 

Vivimos en tiempos feministas, lo cual es de celebrar, y buena prueba de ello es que la popular saga Ocean’s cambia de tercio y donde antes había ladrones de guante blanco ahora hay audaces féminas amigas de lo ajeno. Ocean’s 8 es en realidad la cuarta parte de la saga inaugurada en 2001 con un remake de una película de 1960 de Lewis Milestone sobre un gran atraco en un casino de Las Vegas. Cuarenta años después de aquel divertido filme con Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr., resultó que George Clooney, Brad Pitt y Matt Damon eran unos sucesores mucho más que dignos. Fue Soderbergh el director que resucitó al muerto en un inmenso éxito de taquilla que, cómo no, tuvo su continuación con dos filmes más, Ocean’s Twelve (2004) y Ocean’s Thirteen (2007), en unas películas simpáticas que a veces tenían algo de broma privada entre superestrellas.

Más de diez años después de la última película de la franquicia, ellos son ellas y toman el protagonismo estrellas del calibre de Sandra Bullock, Cate Blanchett (que está espectacular), Anne Hathaway y Helena Bonham Carter. Tras la cámara, un hombre como Gary Ross, conocido por su habilidad para crear película de Hollywood puras y duras con un toque de calidad como Pleasentville (1998), Seabiscuit  (2003) o la penúltima, Los hombres libres de Jones (2016). Y Ross, que es un cineasta esmerado pero no es un genio, también escribe esta historia que plantea como un homenaje a la astucia femenina y que a pesar de ser entretenida, no tiene la gracia y el encanto de la película original ni del remake de 2001.

Conocemos el corazón de la franquicia, un gran robo. Se supone que Danny Ocean ha muerto y la protagonista, Sandra Bullock, es su propia hermana. La película comienza cuando sale de la cárcel tras un lustro entre rejas con dos objetivos, dar un gran golpe que la haga rica y vengarse de su ex novio, por motivos que iremos descubriendo. De tal palo tal astilla, Debbie Ocean se ha pasado mucho tiempo planeando cómo robar en uno de los eventos más famosos del mundo, la famosa gala de la moda del Met organizada por Anna Wintour en la que la inauguración de una gran exposición dedicada a la costura se convierte en una fastuosa pasarela de celebridades que pueden dar rienda suelta a su extravagancia (todo el mundo recuerda el vestido de obispo de Rihanna, que, por cierto, forma parte del elenco de la película).

A partir de aquí, la gracia de Ocean’s sigue donde estaba, el carisma de las estrellas y el ingenioso engranaje del robo, en este caso un carísimo collar de Cartier. Todo esto lo cuenta Ross con una narrativa que no da pie al descanso un solo segundo y en el que todo sucede a demasiada velocidad a la vez que el director parece obsesionado porque cada una de las muchas piezas de su sofisticado artefacto encajen. Sorprende, y debería ser motivo de reflexión, no solo que las protagonistas sean mujeres, sino que casi todas tengan más de 50 años en una reivindicación clara de una madurez cool. Glamurosa, como siempre en la saga, lo mejor de Ocean’s 8 es, perdonen la insistencia, esa Cate Blanchett dura y con retranca que se come la pantalla cada vez que aparece.

Juan Sardá. @juansarda.  EL CULTURAL, España, 06-07-2018

 

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