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Fred Vargas, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018

Fred Vargas, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018

Fred Vargas, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018
mayo 31

 

La escritora francesa es uno de los máximos exponentes mundiales del género negro, cuyos límites ha rebasado mezclando sus tramas policiales con la erudición histórica y arqueológica. Su gran éxito ha sido la serie del comisario Adamsberg, que le ha granjeado el favor unánime de crítica y público.

La escritora francesa de novela negra Fred Vargas, autora de obras como Cuando sale la reclusa o Tiempos de hielo, ha sido galardonada este jueves con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, convirtiéndose en la séptima mujer en lograrlo (la última había sido en 2008 Margaret Atwood). La narradora, cuya candidatura ha sido propuesta por Gustavo Suárez Pertierra, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, consigue así los 50.000 euros y la escultura de Joan Miró con que está dotado el premio, que recogerá el próximo otoño. Llamada “la Dama Negra”, es una de las escritoras más consideradas en el género noir, que goza de robusta salud en el país galo, y sus libros han sido publicados en cuarenta países.

El jurado presidido por Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, ha destacado que gracias a su formación como “arqueozoóloga, entiende la sociedad como un misterioso y complejo ecosistema. En su obra narrativa destaca la originalidad de sus tramas, la ironía con la que describe a sus personajes, la profunda carga cultural y la desbordante imaginación, que abre al lector horizontes literarios inéditos”. Además, los escritores del tribunal se han referido a su escritura, que “combina la intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés. En cada una de sus novelas la Historia surge como metáfora de un presente desconcertante. El vaivén del tiempo, la revelación del Mal se conjugan en una sólida arquitectura literaria, con un fondo inquietante que, para goce del lector, siempre se resuelve como un desafío a la lógica”. Por todo ello, concluyen, “Fred Vargas encarna, la revitalización de un género, la novela de intriga, al que ha sumado, brillantemente, novedosas piezas, atmósferas y espacios hasta componer una obra de proyección universal”.

Fred Vargas es el seudónimo literario de Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 1957), una arqueozoóloga e historiadora medievalista que es conocida por rebasar los límites del género y mezclar sus tramas policiales con la erudición histórica y arqueológica, así que con el rico mundo de las leyendas, la criptozoología, la mitología, el conocimiento de la tradición hermética y la mitocrítica. Quizá en ello tenga que ver su padre, el escritor surrealista Philippe Audoin, gran amigo de Breton y amante del estudio de la llamada Magia Renacentista, o su hermano el historiador Stéphane Audoin-Rouzeau.

Escribió su primera novela policíaca, Les Jeux de l’amour et de la mort, a mitad de los años 80, en paralelo con su trabajo en una excavación arqueológica en Nièvre y con ella ganó el Festival de Cognac, y comenzó a destacar en un género dominado, aunque cada vez menos, por hombres. Escogió el seudónimo Fred Vargas, como su hermana gemela Joëlle, una pintora conocida como Jo Vargas, en homenaje a María Vargas, el personaje de Ava Gardner en La condesa descalza. Ha publicado también novelas como la trilogía de los tres evangelistas y algunas obras de no ficción, pero la principal serie de novelas de Vargas, y la que le ha dado mayor éxito, es la del comisario Jean-Baptiste Adamsberg, que lleva ya doce títulos publicados y dos novelas gráficas. De esta serie es su última y celebrada novela Cuando sale la reclusa, en la que lleva al extremo su intelectualización del género y sintetiza las claves de su novelística síntesis: un sólido argumento, un protagonista destacado y original, secundarios de peso y diálogos brillantes.

Poco o nada dada a los encuentros, y menos con periodistas, Fred Vargas ejerció de madrina en la sexta edición de Getafe Negro, cuando la legendaria tradición del noir francés se hizo carne en nuestro país. Cada nueva investigación que publica del volátil agente Adamsberg vende centenares de miles de ejemplares en todo el mundo. “La novela negra es el niño malo de la literatura. Igual que yo”, aseguraba la escritora oriunda del país que inventó la etiqueta negra, receptor europeo de los clásicos norteamericanos y productor él mismo de clásicos del género. Fred Vargas atribuye el éxito de la novela negra a una necesidad catártica del hombre. “¿De dónde viene el mal? ¿Dónde está? Desde hace miles de años el ser humano se interroga sobre ello”. Sin embargo, no considera que “la novela sea el lugar para hacer pasar mensajes políticos. Para eso hay otros medios como el periodismo o el ensayo. En la ficción no funciona”. Porque la escritora gala es bien consciente de las reglas del juego. “Un lector, si se aburre en una página, tira al suelo la novela negra y se olvida. A una novela digamos ‘blanca’, le permites descripciones y algunas páginas más aburridas que otras. Eso es impensable en la novela policiaca”.

La escritora concede mucha importancia en sus textos a los personajes, a las intrigas secundarias y a los diálogos. También destaca en su escritura la presencia de leyendas y de acontecimientos históricos y la importancia del humor y la poesía. Por todo ello, en realidad, Vargas considera sus libros no tanto como novela negra sino como novela de misterio, en la tradición de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie. Sin embargo, los miles y miles de lectores que la han coronado como la reina de la novela negra europea tienen sus razones para considerar a Adamsberg un híbrido a mitad de camino entre Sherlock Holmes y Kurt Wallander, o mejor, entre el padre Brown y el comisario Maigret.

Aunque Vargas asegura que llegó al género negro por un requiebro de la novela épica, su citada serie del comisario Jean-Baptiste Adamsberg no para de crecer desde que publicó en 1991 (1996 en España) El hombre de los círculos azules, título al que seguirían Huye rápido, vete lejos (2001/2005), Un lugar incierto, (2008/2010), El ejército furioso (2011), Tiempos de hielo (2015) y la entrega de este año, Cuando sale la reclusa, entre otros. También dentro del género policíaco es famosa su trilogía de los tres evangelistas, compuesta por Que se levanten los muertos,(1995), Más allá a la derecha, (1996/2006) y Sin hogar ni lugar, (1997/2007). En colaboración con Boudoin ha publicado los cómics Los cuatro ríos, 2000/2009) y El vendedor de estropajos, (2010/2011).

Es asimismo autora de los ensayos Petit traité de toutes vérités sur l’existence (2001), Critique de l’anxiété pure (2003) y La Vérité sur Cesare Battiste (2004). Además, con su verdadero nombre ha publicado los estudios de las disciplinas en las que se ha formado Ossements animaux du Moyen Âge au monastère de la Charité-sur-Loire (1986), Hommes et animaux en Europe : corpus de données archéozoologiques et historiques (1993), Les Chemins de la peste, le rat, la puce et l’homme (2003) y Un aliment sain dans un corps sain: Perspectives historiques (2007).

A lo largo de su trayectoria ha coleccionado los grandes premios de la novela negra de su país, como el Premio Landernau (2015), el Premio International Dagger en tres ocasiones consecutivas, el Premio Mystère de la Critique (1996 y 2000), el Gran Premio de Novela Negra del Festival de Cognac (1986), el Premio de las Librerías Francesas y el Trofeo 813 a la Mejor Novela en Francés, entre otros galardones.

El Jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018 ha estado integrado por Xosé Ballesteros Rey, Blanca Berasátegui Garaizábal, Luis Alberto de Cuenca y Prado, Lola Larumbe Doral, Antonio Lucas Herrero, Ángeles Mora Fragoso, Leonardo Padura Fuentes, Laura Revuelta Sanjurjo, Carme Riera i Guilera, Fernando Rodríguez Lafuente, Ana Santos Aramburo, Sergio Vila-Sanjuán Robert, Juan Villoro Ruiz y José Luis García Delgado, y presidido por Darío Villanueva Prieto.

EL CULTURAL, España, 24-05-2018

 

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