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Monfils reverencia a Nadal

Monfils reverencia a Nadal

Monfils reverencia a Nadal
mayo 09

El francés acaba aplaudiendo al español, que se estrena en la Caja Mágica con un triunfo convincente y prolonga su idilio con la tierra

 

El miércoles, por fin, se abre la Caja Mágica para que la ilumine Rafael Nadal, un reclamo tan poderoso que desde hace días no quedaban entradas para esta jornada de encuentros apasionantes. Jugaban los mejores, pero la españolía tiene su lógica, quiere ver al héroe, disparado a por su sexta corona en el Mutua Madrid Open. Para empezar, el español supera a Gael Monfils por 6-3 y 6-1 y prolonga su idilio con la tierra.

Ya van 48 sets consecutivos sin manchas y 20 partidos del tirón con victoria en arcilla, una estadística que habla por sí sola. Nadal se ha encendido en su parte de la temporada favorita y prolonga el dominio hasta el infinito, impensable un tropiezo de aquí en adelante. Puede pasar, claro, pero su dominio es abrumador, demasiado superior a cualquiera.

Lo fue también ante Monfils, un atleta descomunal que entiende mejor que nadie cómo funciona el espectáculo. Le gusta regalar golpes imposibles y se presentó en la Manolo Santana con un repertorio de dejadas escandaloso, tan certeras que dejó clavado tres veces al mismísimo Nadal. Lo hizo a lo Laudrup, mirando a la grada cuando ponía la bola en la otra esquina, un jugador genial.

Sin embargo, ser un «globetrotter» tiene sus cosas malas, pues tan pronto brinda una acción para el recuerdo como envía la bola a la grada sin criterio alguno, algo desordenado en su patrón de juego y demasiado irregular ante un toro de semejante envergadura. Nadal, al que le costó entrar en calor (concedió dos pelotas de rotura para empezar, aunque pudo salvarlas), se benefició de un break en el segundo juego para vivir de la renta y apuntarse la primera manga, que tuvo unos juegos iniciales larguísimos.

De Nadal se puede decir que cumplió bien, con buena letra, en octavos sin la necesidad de florituras para firmar otro triunfo más. Salta a la pista y cumple con todas las rutinas, y una de ellas es la de ganar, da igual cómo lo haga. Es cierto que fue a más a medida que avanzaba la tarde, pero le bastó con no desviarse demasiado para superar la primera etapa de Madrid y compensar la entrega de su gente, más futbolero que tenístico.

Ya con el viento a favor, Nadal entró en calor con impactos limpios, afinando la derecha ante lo que está por venir. Se ganó el aplauso y la reverencia de Monfils, que duró demasiado poco (una hora y 13 minutos) y asumió la grandeza del balear, intratable en esta primavera. Madrid, salvo que algo muy extraño lo remedie, tiene una pinta de Nadal clarísima.

«Estoy contento de volver a estar aquí y también de empezar con una victoria. Todo el mundo sabe que es un torneo muy especial y las oportunidad es que tengo de jugar frente a este público son poquitas», comentó a pie de pista Nadal. «Yo intento salir concentrado siempre. El comienzo era complicado y he salvado dos pelotas de break para luego hacer yo break rápido. Ha sido un partido bastante sólido en todos los aspectos», añadió.

Enrique Yunta. ABC, España, 09-05-2018

 

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