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“Chile sigue siendo un país católico”

“Chile sigue siendo un país católico”

“Chile sigue siendo un país católico”

 

“El Señor de los Días” recoge 150 columnas que el sacerdote publicó en “El Mercurio” entre 1981 y 2004 en torno a la lectura evangélica dominical. La obra será presentada el lunes 7 de mayo en la Universidad San Sebastián.

 

Asterix, Condorito y Huevo Duro, Sinatra y Gardel… aparecen en las columnas que el padre Raúl Hasbún publicó ininterrumpidamente todos los domingos durante 24 años en “El Mercurio”. “Reflexiones periodísticas, en lenguaje y estilo propio de algo que es novedoso, noticia. Equilibrio entre lo universal, eterno y lo contingente, temporal. El equilibrio entre Jesús que es ayer, hoy y siempre, y el obrar del hombre en el ahora y aquí, y que al día siguiente ya no es”, así recuerda el padre Hasbún el encargo del entonces director de “El Mercurio” Arturo Fontaine Aldunate.

Así fue como proverbios, chilenismos, costumbres, el ser y el acontecer nacional se conjugaban con la reflexión teológica en la pluma del padre Hasbún. El lector debía encontrar “alimento espiritual para cada fiesta dominical”. Hoy, tras una “dolorosa poda”, el autor presenta 150 columnas en “El Señor de los Días”, un libro de fino formato y bellas ilustraciones que se estructura en torno al calendario litúrgico y que se entregará sin costo a sacerdotes.

A sus 85 años, el innato don de comunicador del padre Hasbún sigue intacto. Impresiona su sencillez, claridad de mente y la serena firmeza de sus afirmaciones.

-Le hago la pregunta de San Alberto Hurtado: ¿Es Chile hoy un país católico?

“En su tradición y entorno cultural, sigue siendo un país católico. Cuando un Papa llama a los jóvenes, los de Chile acuden, de todas las esferas sociales, y con particular fervor y sacrificio. Eso habla de un país que conserva su raigambre católica.

“Para juzgar si un país es católico, normalmente se considera el número de bautizados, de matrimonios por la iglesia y de fieles que frecuentan la misa en el Día del Señor. Criterios muy válidos, pero no decisivos. En su profecía del Juicio Final, Jesús solo pregunta si has obrado con justicia y misericordia (Mateo 25). No quiero desvalorar en modo alguno los anteriores aspectos -pues es extremadamente difícil obrar con perfecta justicia y misericordia cuando no se reza y no se alimenta uno en la eucaristía-, pero pienso que Chile, en su médula y en su manera de obrar, sigue siendo católico”.

-A su juicio, ¿se ha debilitado en el católico el sentido del domingo?

“En cuando a la participación en la celebración de la eucaristía, las cifras son malas en gran parte del mundo. El catecismo dice que el Día del Señor es el día de liberación de la esclavitud del trabajo y de la idolatría del dinero: ese aspecto también es parte sustantiva del domingo, que por supuesto debiera, para el católico, comenzar o culminar con la misa. Es además el día de la gratuidad, del almuerzo distendido y comunicativo en familia, de la visita al enfermo o al preso; también del deporte. Por diferentes razones, hay católicos que no van a misa, pero al menos procuran convivir amigablemente y realizar actividades que no reditúan dinero. Es el día diferente”.

-¿Ve a los jóvenes de hoy dispuestos a darse sin medida?

“He sido siempre profesor de colegio y sigo como profesor universitario. La forma en que se expresan los jóvenes es diferente, pero la chispa divina está ahí. Tengo invicta esperanza de que se va a producir el retorno a lo esencial, por la saturación de los cuatro ídolos que hoy dominan la cultura: poseer, poder, placer y parecer. Las 4 fatídicas ‘p’ tienen un denominador común, terminan provocando una insoportable resaca, un desencanto y repugnancia visceral”.

-Un Estado laico, ¿debe proteger al ciudadano en contra de su propia voluntad?

“La familia preexiste al Estado, y por una libre asociación y elección delega parte de sus derechos a un grupo de autoridades cuya primordial misión será proteger y fortalecer el rol de la familia. Que la familia sea el núcleo fundamental de la sociedad no es privativo de nuestra Constitución, está en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La primera garantía constitucional es asegurar la vida y la integridad física y psíquica de toda persona”.

-Como abogado canónico, usted defiende a sacerdotes por presuntos abusos. ¿Ha sido una vivencia dolorosa?

“No, siempre me ha apasionado el derecho y me ha sido muy útil en la vida pastoral. En general, es un error identificar denunciante con víctima, no lo es mientras no se haya probado como cosa juzgada que existe un victimario. En la medida en que una denuncia toca la libertad, derechos y la honra de una persona, ella merece tener un abogado defensor, sea en sede civil o canónica. No puedo decir más, pues tengo casos pendientes”.

-En 1982, hace 36 años, usted habló del “apóstol instalado”. ¿Se refería a un pastor con poco olor a oveja?

“¡Absolutamente! La genialidad del Papa Francisco es haber encontrado una expresión que conmueve mucho: ‘La Iglesia en salida’, para reactualizar el clamor del apóstol San Pablo, ‘¡Ay de mí, si no evangelizara!’. El ‘apóstol instalado’ está en las antípodas de lo que exige San Pablo”.

Orante, antes que orador

Raúl Hasbún Zaror es sacerdote diocesano y forma parte del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt. De sus 56 años como sacerdote, vivió once (entre 1970 y 1981) junto al cardenal Silva Henríquez, a quien le dedica una columna en este libro. Fue 20 años comentarista y tres años director ejecutivo del Canal 13. Desde su ordenación, la Iglesia le ha confiado formar a jóvenes y seminaristas en teología moral, confesión y homilética. “La homilía -asegura- es un arte, y ningún arte se improvisa. No soporto que se improvise una homilía, por respeto a la Palabra de Dios, y por respeto al pueblo de Dios”.

-¿Cómo prepara usted una prédica?

“Lo primero, y me encanta poder compartirlo públicamente, es mirar a la Virgen y a Cristo, preguntándoles: “¿Qué quieren que diga?”. Tan simple como eso. Cristo es el Verbo eterno y yo, su instrumento; Él me dirá qué debo comunicar y cómo. Y la Virgen es la Madre del Verbo. Antes de ser orador debo ser orante. No tengo otro secreto.

“Después de un primer borrador, rezo el rosario. El cerebro decanta el material durante la noche. Al día siguiente aparece claro lo que tenía que decir. Importa también entrar en conexión vital con las personas que participarán en la liturgia. Ellas sugieren, preguntan, dicen o hacen algo que enriquece la homilía. No conviene memorizar todo, lo memorizado rigidiza. Recomiendo a mis alumnos seminaristas que disfruten celebrando la liturgia, que no vivan encogidos tratando de recordar exactamente lo que tenían que decir. Antes de predicar deben pronunciar las palabras rituales tomadas del profeta Isaías: ‘Purifica, Señor, mi corazón y mis labios para que anuncie dignamente tu Santo Evangelio’. Así, purificados, el Señor habla por boca de sus instrumentos”.

-¿Es el comentario canónico de la lectura dominical la mejor guía para que el católico conozca mejor las Escrituras?

“Dice San Agustín: ‘El Maestro ha puesto su cátedra en el corazón de cada uno’. Los bautizados contamos con la unción del Espíritu. Los laicos tienen capacidad para la lectio divina, pero frente a la sombra o duda en la interpretación, es bueno, sano y me parece que obligatorio que recurran a quien por definición conserva el fidelísimo depósito de toda la revelación y lo interpreta auténticamente: el Magisterio de la Iglesia”.

-¿En qué temas sus columnas se adelantaron a los tiempos?

“En los clarísimos intentos de desvirtuar la familia, basada principalmente en el matrimonio. Y el paso siguiente, la instalación del aborto como un derecho de la mujer. También en la naturaleza del matrimonio: ya le quitaron la indisolubilidad, ahora le quieren quitar la heterosexualidad, y ya le están quitando la fecundidad y el derecho primordial de educar a los hijos”.

-En cinco palabras, ¿cómo debe cuidar la sociedad su “espina dorsal”?

“Fe, en el sentido humano de la palabra. El 99% de los actos que realizamos en una jornada son actos de fe; al subirnos a un bus, al comprar y tomar un remedio, al atendernos con un profesional. Cuando se rompen las confianzas hay un colapso total y se hace imposible vivir. Y atención: si no creemos en los hombres, no podemos creer en Dios, porque la revelación divina nos llega a través de testigos e instrumentos humanos.

“Esperanza, que permite levantarnos de una y otra caída y superar el peso de la noche con la absoluta certeza de que al día siguiente amanecerá. ¡Siempre amanece!

“Amor, el hombre no puede vivir sin amor. Nacemos como fruto de un acto de amor, y si se es fruto de una violación, la persona sigue viva porque hubo alguien que con amor la acogió.

“Fidelidad: permanecer. Si todo es provisorio, desechable, si estamos destinados a ser la cáscara del limón, que una vez exprimido se tira a la basura, se acabó la decencia humana. La fidelidad consiste en justipreciar al otro como alguien digno de ser amado, cuidado, respetado. Siempre.

“Misericordia, porque rebasa la medida de la justicia. Justicia es darle al otro lo que es del otro, pero la misericordia da al otro lo que es de uno. Y lo da sin medida y sin mirar a quién. Como el buen samaritano”.

-Para terminar, ¿qué columna escribiría hoy?

“La titularía ‘Estoy enamorado de la Iglesia’. De nuevo San Agustín: ‘El bautizado no es ‘cristiano’, el bautizado es ‘Cristo’. Y Cristo es el esposo de la Iglesia. Todo bautizado tiene como vocación amar a la Iglesia, que es su esposa. Cristo jamás se ha desilusionado ni divorciado de la Iglesia, le prometió estar con ella todos los días hasta el fin del mundo. Me digan lo que digan, me muestren las evidencias que quieran mostrarme, sigo y seguiré enamorado de la Iglesia.

“Cuando Pedro horriblemente renegó de Jesús, ¿se desencantó Jesús de Pedro? ¿Le retiró su mandato? Solo un dulce reproche y la pregunta: ‘¿Me amas?’. Y lo confirmó como supremo pastor de su Iglesia. Con su innata debilidad y su tierno amor a Jesús, Pedro termina siendo uno de los personajes más cercanos y consoladores del Evangelio”.

“El domingo, para el católico, debiera comenzar o culminar con la misa. Es, además, el día de la gratuidad, del almuerzo distendido y comunicativo en familia, de la visita al enfermo o al preso, del deporte”.

“Si no creemos en los hombres, no podemos creer en Dios”.

María de los Ángeles Covarrubias Claro

EL MERCURIO, 29.04-2018

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Humor

Durante un viaje en avión a Chicago, un amigo del multimillonario Philip Knight Wrigley (1894-1977) le preguntó que por qué seguía promocionando los chicles que fabricaba su empresa si esta ya era la más exitosa de todos los tiempos en todo el mundo. Wrigley le respondió:

—Por la misma razón que el piloto de este avión deja los motores en marcha cuando ya estamos en el aire.

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Al devolver un original no solicitado a un autor novel, el sabio estadounidense Samuel Johnson (1709-1784), sin más miramientos, le dijo:

—Su manuscrito es a la vez bueno y original; pero la parte que es buena no es original, y la parte que es original no es buena.

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