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Muere Winnie Mandela, activista contra el «apartheid» y segunda esposa del expresidente de Sudáfrica

Muere Winnie Mandela, activista contra el «apartheid» y segunda esposa del expresidente de Sudáfrica

Muere Winnie Mandela, activista contra el «apartheid» y segunda esposa del expresidente de Sudáfrica

Fallecida a los 81 años tras una larga enfermedad, la segunda mujer de Nelson Mandela era una figura de referencia en el Congreso Nacional Africano

 

La activista sudafricana Winnie Mandela, incondicional en la lucha contra el apartheid y segunda esposa de Nelson Mandela, murió el lunes a la edad de 81 años. Nomzamo Winifred Madikizela-Mandela, conocida en Sudáfrica como «La Madre de la Nación», sufría una larga enfermedad por la que había estado entrando y saliendo del hospital desde principio de año. El pasado 20 de enero fue dada de alta por una infección renal.

La noticia fue confirmada por su asistente personal, Zodwa Zwane, y su familia. «Con profunda tristeza informamos que la señora Winnie Madikizela-Mandela falleció en el hospital Netcare Milpark, Johannesburgo, Sudáfrica, el lunes 2 de abril de 2018», dijo la familia en un comunicado e indicaron que pronto se darían a conocer los detalles del funeral.

Matrimonio con Mandela

Conoció al abogado y activista antiapartheid Nelson Mandela en 1957 y se casaron un año después; la pareja tuvo dos hijos, Zindzi y Zenani. Sin embargo, su vida matrimonial duró poco ya que éste fue arrestado en 1963 y sentenciado a cadena perpetua por traición. Durante los 27 años que Mandela pasó en Robben Island, Madikizela-Mandela mantuvo vivo el recuerdo de su esposo y llevó una vida solitaria y aislada.

Dos años después de que Mandela fuera puesto en libertad, la pareja se separó. Sin embargo, su divorcio se hizo efectivo en 1996 entre rumores de infidelidad por parte de ella. En 1994, tras las primeras elecciones democráticas que llevaron a «Madiba» a convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica, Winnie Madikizela-Mandela fue nombrada diputada y viceministra de Arte y Cultura.

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Winnie y Nelson Mandela, a la salida de este último de la cárcel de Victor Verster-Afp

Popularidad, prestigio y controversia

Winnie Madikizela-Mandela, nacida en la localidad de Bizana en 1936, fue uno de los mayores iconos de la lucha contra el apartheid y seguía siendo un referente en el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en ingles), partido al que se unió a mediados de los años 50 y que gobierna Sudáfrica desde el fin de apartheid (régimen de segregación racial) en 1994.

Para muchos luchó de manera valiente contra el gobierno de minoría blanca y sacrificó su vida por la libertad del país, lo que la valió el apodo de «Madre de la Nación». En 1969, Madikizela-Mandela se convirtió en una de las primeras detenidas bajo la Sección 6 de la notoria Ley de Terrorismo de 1967. Su activismo y resistencia al apartheid la llevaron a la cárcel en numerosas ocasiones. Fue puesta bajo arresto domiciliario, pasó 18 meses en una prisión de Pretoria, se enfrentó al acoso policial y fue desterrada a Brandfort, una ciudad en el Estado Libre.

Para otros, Madikizela-Mandela fue figura provocativa, una activista política feroz y polémica y, a menudo, violenta. Fue tan popular entre sus seguidores como criticada e injuriada por presuntos abusos contra los derechos humanos. Su reputación como luchadora por la libertad se vio empañada por sus vínculos con el Mandela United Football Club, que estuvieron implicados en una serie de robos, asaltos y asesinatos, incluido el del activista Stompie Seipei, de 14 años. En 1991 fue declarada culpable de secuestro y de ser cómplice del secuestro de Seipei, quien murió junto con otros tres jóvenes a manos de sus guardaespaldas en 1989.

Su sentencia de seis años de cárcel fue reducida a una multa y una condena de dos años en apelación y poco después renunció a todas sus posiciones de liderazgo ANC. En 1993 recuperó la presidencia de la liga de las Mujeres del ANC y siguió siendo parlamentaria durante casi una década.

Sin embargo, los escándalos no cesaron e hicieron mella en su figura política. En 2003 fue declarada culpable de fraude y renunció a todos los cargos políticos, pero se mantuvo en las listas de ANC. Los continuos problemas de salud de Winnie, relacionados con su diabetes y problemas de espalda, le impidieron estar activa los últimos años. Sin embargo, ella misma relató que estuvo al lado de su exmarido cuando éste murió en 2013.

En 2016, se le confirió una Orden de Luthuli en Plata durante la ceremonia de los Premios de Órdenes Nacionales por su excelente contribución a la lucha por la liberación de la población de Sudáfrica.

Su figura fue un símbolo de la lucha contra el apartheid, salpicado por el conflicto, la violencia y la controversia. Un producto de las masas de su país y de su enemigo.

Desmond Tutu: «Un símbolo contra el apartheid»

El ex arzobispo anglicano sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu ha destacado la figura de Winnie Mandela como un «gran símbolo» de la lucha contra el régimen del «apartheid», informa Afp.

En un comunicado, subrayó que «se negó a ceder ante el encarcelamiento de su esposo, el hostigamiento constante de su familia por parte de las fuerzas de seguridad, las detenciones, las prohibiciones y su destierro. Su actitud de desafío me inspiró profundamente, así como a las generaciones activistas».

Alba Amorós. ABC, España, 02-04-2018

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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