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COREA DEL NORTE Y EE.UU: NARRATIVA COINCIDENTE PERO OBJETIVOS DISÍMILES

COREA DEL NORTE Y EE.UU: NARRATIVA COINCIDENTE PERO OBJETIVOS DISÍMILES

COREA DEL NORTE Y EE.UU: NARRATIVA COINCIDENTE PERO OBJETIVOS DISÍMILES

Lillian Calm entrevista al académico Fernando Schmidt: “No es la primera vez que un líder norcoreano invita a una reunión cara a cara al Presidente del país más poderoso del mundo. Es, sí, la primera vez que este acepta. Habría que preguntarse entonces por qué nunca antes un presidente de EE.UU. había aceptado. Y la respuesta está en que nunca hubo un principio de acuerdo entre ambos países”.

La suya es una visión académica, es decir, muy libre de aproximaciones políticas y diplomáticas (por eso queremos conocer su opinión una vez más, ante un nuevo escenario), aunque su padre y homónimo es precisamente diplomático. Fue sin duda cuando este último fue embajador de Chile en Corea del Sur que nació el interés de Fernando Schmidt por el Asia. Hoy es profesor investigador del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales de la Universidad del Desarrollo y tiene un doctorado en Estudios del Asia-Pacífico por la Universidad Nacional de Chengchi, Taipei, donde vivió cinco años y medio, y donde nació su hijo.

Entre la asfixia y la cosmovisión

 

– Si  no existiera Donald Trump, ¿se habría llevado a cabo esta reunión de Kim Jong-un y Xi Jinping?

– La reunión, probablemente, se hubiese llevado a cabo de todas maneras. Muchos analistas entienden que la razón por la cual Kim Jong-Un acudió a China es porque se encuentra entre la espada y la pared, asfixiado por las sanciones que le impusieron una larga serie de países, coordinadas desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, creo que para este caso resulta más útil tomar una visión amplia del panorama, y (sin caer en determinismos históricos) visualizar la reunión desde el entendimiento que los chinos tienen del mundo que los rodea. China significa “El Imperio del Centro” literalmente (zhongguo).

– ¿Es esa la cosmovisión china?

– Dentro de su cosmovisión, los chinos conciben su rol como protagónico en el orden regional, y la tradición de un orden jerárquico que imperó en Asia durante milenios estaría volviendo a imponerse en función del orden natural. China fue siempre el centro de un sistema internacional tributario reconocido por los demás actores de la región -desde Japón, Corea, Vietnam o Malasia-, en el que China era la potencia central y el proveedor de bienes públicos a nivel regional. Era un sistema internacional ordenado, con bajos niveles de conflicto, y el respeto de la autonomía de las distintas unidades de poder que lo componían, siempre y cuando se reconociese el rol central de China.

Una lógica relacional confuciana

 

– ¿Cómo encaja aquí el encuentro bilateral Xi-Kim?

– Bajo este prisma, podemos acercarnos a las verdaderas razones del encuentro Xi-Kim. Resultaría difícil imaginar que un país, con una fuerte tradición en el sistema tributario chino, y que además es aliado formal de China, no consultase primero con el Imperio del Centro antes de reunirse para determinar su futuro con una potencia que varios actores consideran como extra-regional: Estados Unidos. Por lo tanto, más que responder a una lógica geopolítica occidental, podemos decir que este encuentro responde a una lógica relacional confuciana. En otras palabras y más directamente, sea Trump, Obama, Bush o Clinton el Presidente de los EE. UU., el jerarca de la región para Corea del Norte es China.

– ¿Obedece ello al juego de poder entre EE.UU. y China?

–  Hay un juego de poder entre Estados Unidos y China que es estructural. Trump acaba de firmar como ley el Taiwan Travel Act (TTA), que fomenta los viajes de altos funcionarios a Taiwán en misión oficial, pese a que Estados Unidos reconoce que Taiwán es una provincia rebelde de China y, por lo tanto, China tendría soberanía sobre Taiwán. Esta medida estaba destinada a enfurecer a China y forzarla a suavizar su mano en la guerra comercial. Pero China, con la visita de Kim, demuestra que también tiene cartas para jugar en este tablero, sosteniendo a un régimen que Estados Unidos considera peligroso para su seguridad y la de sus aliados.

Generación de confianzas

 

-¿Se esperan realmente resoluciones concretas del encuentro de los líderes de las dos Coreas, el 27 de abril, o se trata más bien de un efecto mediático?

– Se espera una serie de resoluciones concretas orientadas más a bien a la disminución de tensiones a través del contacto social entre ambos países. Es muy probable que se reanuden las reuniones entre miembros de familias que quedaron separados por la Guerra de Corea desde el año 1953. Estos tendrán la posibilidad de pasar unos momentos con sus parientes del otro lado de la frontera en encuentros que seguramente se organizarán en Corea del Norte, para no exponer a los norcoreanos a la realidad material de Corea del Sur.

Es posible que también se llegue a algún acuerdo con respecto al flujo de ayuda humanitaria desde Corea del Sur hacia Corea del Norte. Este tipo de colaboraciones sirve no sólo para aliviar los males de los ciudadanos norcoreanos que se encuentran en situación de precariedad, sino que también operan como mecanismos de generación de confianzas entre ambas partes orientados a disminuir las tensiones militares.

En el mejor de los escenarios, puede haber un principio de acuerdo con respecto a la reapertura del Complejo Industrial de Kaesong. Esta es una zona económica especial, situada cerca de la frontera entre ambas coreas, y operada originalmente por el conglomerado Hyundai Asan con el objetivo de atraer inversiones internacionales a Corea del Norte bajo el gancho de mano de obra barata e incentivos tributarios. Este complejo fue cerrado por la ex Presidenta Park Geun-hye, pero podría ver una nueva apertura, con la reiniciación de operaciones de las fábricas que allí están instaladas. Este fue el proyecto estrella de los primeros acercamientos entre Corea del Sur y Corea del Norte (2000-2009), y podría representar un avance significativo también en la disminución de tensiones.

 

No se esperan resultados en desnuclearización

 

-¿Y en materia de desnuclearización?

– Donde no se esperan resultados en esta reunión es en el tema de desnuclearización de Corea del Norte. La complejidad del tema es suficiente en sí misma como para que nadie quiera tirar por la borda los esfuerzos de conciliación que se están llevando a cabo exigiendo en detalle un acuerdo de desnuclearización. Ésta será tarea para Trump.

Cláusulas para la foto final

 

-¿Considera que una próxima reunión Trump-Corea del Norte suavizará los ánimos o constituye un nuevo peligro?

– No es la primera vez que un líder norcoreano invita a una reunión cara a cara al Presidente del país más poderoso del mundo. Es, sí, la primera vez que este acepta. Habría que preguntarse entonces por qué nunca antes un presidente de EE.UU. había aceptado. Y la respuesta está en que nunca hubo un principio de acuerdo entre ambos países. Corea del Norte exige para su desnuclearización que se entreguen suficientes garantías para la supervivencia del régimen. La falta de acuerdo viene dada por dos temas: primero porque no hubo acuerdo con respecto al significado de “desnuclearización”; y, segundo, porque no hubo acuerdo en torno a que significa un “entorno seguro”. Para Corea del Norte, desnuclearización puede significar el desmantelamiento de su capacidad productiva de armas nucleares, pero manteniendo las bombas que ya tiene, y manteniendo también la infraestructura nuclear necesaria para generar energía nuclear. ¿Es esta la desnuclearización a la que apunta Trump? Probablemente no.

En segundo lugar, y en relación con el “entorno seguro”, es posible que Corea del Norte demande la salida de las tropas norteamericanas de Corea del Sur (poniendo fin a la Alianza entre EE.UU. y Corea del Sur) y probablemente también de Japón. ¿Está EE.UU. dispuesto a romper sus principales alianzas en el Este de Asia? Probablemente no. Esta es la principal razón por la que los líderes de ambos países nunca habían sostenido una reunión; porque los objetivos a los que apunta cada uno difieren ampliamente en sus significados, aunque la narrativa que ambos usan coincida.

-Si esta reunión suavizará los ánimos o constituirá un nuevo peligro, dependerá de cuanto estén dispuestas a ceder las partes en este conflicto. Si Trump está dispuesto eliminar sus alianzas con Corea del Sur y Japón, por considerarlas costosas e ir en detrimento de sus políticas de “America First”, entonces es posible que se llegue a un principio de acuerdo y ambos puedan sonreír en la foto al final de la reunión. Donde es más difícil que lleguen a un acuerdo concreto, como señalaba, es en torno a la desnuclearización, y el precio que EE.UU. estará dispuesto a pagar por la desnuclearización de Corea del Norte. El régimen de Pyongyang, al desarrollar armas nucleares y misiles balísticos intercontinentales, aumentó sustancialmente el precio de las compensaciones, dado que ahora tiene algo mucho más codiciado con lo cual negociar.

Buenas intenciones o camino sin retorno

 

Trump se considera a sí mismo el “negociador jefe” de EE.UU. Es muy probable que la reunión termine sin un acuerdo concreto, pero con declaraciones de buenas intenciones que permitan a ambos presentarse ante sus constituyentes como triunfadores. Es posible, sin embargo, que el colapso de las negociaciones derive en un camino sin retorno, dado que las reuniones de jefes de Estado son el último paso en todo proceso. Si los jefes de Estado no llegan a un acuerdo, significa que no hay salida al conflicto, y el ambiente sería más propenso para una guerra.

– Si se da lo primero, ¿Trump estaría logrando más que Obama por la paz mundial?

– Es difícil hacer la comparación. En el conflicto coreano no ha habido confrontación directa; sólo amenazas. No hay reportes de cientos o miles de muertos que van a dejar de morir al ponerse fin a un conflicto. Lo único que vemos en el conflicto coreano son tensiones. En el caso de Barack Obama, la entrega del Nobel de la Paz estuvo fundamentalmente justificada por sus esfuerzos por poner fin a los conflictos del Medio Oriente, focalizándose en los derechos civiles de sus ciudadanos. Dichos conflictos siguen vigentes y se han sumado otros (Siria), que han causado miles de muertes y millones de refugiados. Por lo tanto, la comparación es compleja.

Aplausos hipotéticos

 

– Consideremos el mejor de los escenarios: Corea del Norte abandona su programa nuclear, se desnucleariza completamente, abre su economía y logra sacar a su población de la pobreza, y firma un acuerdo de paz con Corea del Sur que ponga fin a la Guerra de Corea; sumemos a lo anterior una presunción de que estos méritos dependen de Trump y obviamos a la figura del Presidente de Corea del Sur,  Moon Jae In. Entonces podríamos estar hablando de un gran logro de cara a la paz mundial y del respeto al sistema de no proliferación nuclear, que es clave para la estabilidad del sistema. Trump merecerá aplausos.

Hacer trampa

 

– ¿Cree en todo caso que esa reunión puede al menos ser disuasiva en relación a los experimentos nucleares que lleva a cabo Kim Jong-un?

– Si el resultado de la reunión es positivo, y EE.UU. está dispuesto a pagar el precio que supone el abandono del programa nuclear norcoreano, entonces la reunión logrará detener (al menos temporalmente) los experimentos nucleares. Pero hay que tener en cuenta los antecedentes. En épocas anteriores, Corea del Norte se comprometió con su desnuclearización en dos ocasiones. La primera terminó con su salida del Acuerdo de No Proliferación, al descubrirse que no abandonó su programa nuclear. La segunda terminó con su salida de las Conversaciones a Seis Bandas, al descubrirse que Corea del Norte había progresado enormemente en el desarrollo de armas nucleares. ¿Qué nos hace pensar que esta vez será distinto? Es un país que está acostumbrado a “hacer trampa”.

Lillian Calm

Periodista

TEMAS Y NOTICIAS, 05-04-2018

 

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