Temas & Noticias



“PORTAVOZA”

“PORTAVOZA”

“PORTAVOZA”

Lillian Calm escribe: “Sigo muy de cerca la actualidad española y jamás de los jamases había oído hablar de doña Irene Montero, pero como eso no quiere decir mucho procuré instruirme mejor y ponerme al día. Licenciada en Psicología y Ciencias Políticas es la portavoz (ahora “portavoza”) del partido político Podemos en el Congreso, cuyo líder es Pablo Iglesias”.

¿Hasta dónde se puede tergiversar el idioma con este famoso asunto del género? Difícil respuesta pero lo cierto es que en España hoy día existe una mujer que se ha autoproclamado “portavoza”.

Sí. Y lo hace en aras del feminismo outrance, ése que piensa va a subsanar las falencias que enfrenta el mundo actual. Así de absurdo.

Sigo muy de cerca la actualidad española y jamás de los jamases había oído hablar de doña Irene Montero, pero como eso no quiere decir mucho procuré instruirme mejor y ponerme al día. Licenciada en Psicología y Ciencias Políticas es la portavoz (ahora “portavoza”) del partido político Podemos en el Congreso, cuyo líder es Pablo Iglesias.

No olvidemos que esa facción ha vivido más de un simple coqueteo con la Venezuela de Chávez. Y también con la de Maduro. Según el periodista Salvador Aragonés, el partido Podemos encuentra sus raíces “en Marx y Lenin” y tiende hacia “un populismo imitando a la Venezuela de Chávez y al peronismo argentino”.

Consultada la Real Academia Española si el término “portavoza” es correcto, ésta de inmediato respondió: “El sustantivo ‘portavoz’ es común en cuanto al género, lo que significa que coinciden su forma de masculino y de femenino. El género gramatical se evidencia, en esos casos, a través de los determinantes y adjetivos: ‘el portavoz español’ / ‘la portavoz española’”.

Pero haciendo oídos sordos a la Academia, de inmediato terció en la controversia la vicesecretaria general del socialista PSOE, Adriana Lastra: “Yo a mi portavoza (Margarita Robles) la llamo portavoza”.

Irene Moreno, por su parte, reafirmó que “a veces desdoblando el lenguaje, aunque no suene muy correcto, se puede avanzar en la igualdad”, lo que llevó al ministro de Educación, Cultura y Deporte, como asimismo portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, a ironizar que así “¡vamos a mejorar mucho el sistema educativo en España!”.

El líder Pablo Iglesias reconoció al diario “El Mundo” que el término “portavoza” le “suena raro” y no lo emplea, pero celebra que sea un ejemplo de “visibilidad” a las mujeres y subraye la necesidad de “cambiar el lenguaje”.

Toda esta majamama gramatical ha llevado a recordar a la ex ministra Bibiana Aído. Yo también, en su momento, escribí sobre ella. Rebobinemos: eran los ya lejanos tiempos en que gobernaba España el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Su ministra de Igualdad (vaya cartera) era doña Bibliana (con “b” y no con “v”) Aído, tan socialista como él pero quizás no tan inteligente y quien luego se incorporaría a la ONU Mujeres (la misma de Bachelet) como asesora especial. Resulta que un buen día la ministra acudió al Congreso y le habló a “los miembros y miembras de esta comisión”.

A diferencia de Irene Montero luego explicó en televisión que todo había sido un lapsus, pero solicitó la incorporación en la Academia del neologismo acuñado por ella: “miembras”.

Los académicos por supuesto decretaron ipso facto la incorrección de ese término.

Lillian Calm

Periodista

Temas y Noticias, 22-02-2018

Social

Para leer en familia



Ver mas artículos

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Psiquiatra Marian Rojas Explica Que Es La Ideología De Genero
LA DEVOCION MARIANA DE UN SANTO
Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal

Humor

Doña María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, acudía a todos los actos sociales que se celebraban con el propósito de ‘colocar’ a sus hijas Francisca y Eugenia.

Durante una recepción en el Palacio del Elíseo, en 1849, el Presidente de la República Francesa, futuro Napoleón III, fijó sus ojos en su benjamina Eugenia, y quedó prendado de ella.

En un encuentro posterior, el maduro pretendiente quiso ir más allá con la joven, a la que llevaba 18 años de diferencia, y le preguntó cómo podría llegar hasta su alcoba. Sin inmutarse, Eugenia de Montijo contestó: -Por la Iglesia.

El 30 de enero de 1853, él ya convertido en Emperador de los franceses, Napoleón III y la bella española se casaron en la catedral de Notre Dame.

---------------------------------------------------------