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Mauricio Macri: “Los inversores nos demandan reglas de juego y plantean que trabajar con inflación es muy complicado”

Mauricio Macri: “Los inversores nos demandan reglas de juego y plantean que trabajar con inflación es muy complicado”

Mauricio Macri: “Los inversores nos demandan reglas de juego y plantean que trabajar con inflación es muy complicado”

En el cierre de su viaje por París, el Presidente se mostró confiado en lograr el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, pese a los reparos franceses. Resaltó que “los empresarios entienden que hayamos elegido el camino gradual”.

 

Los 4 grados de temperatura en París fueron celebrados por Mauricio Macri en el cierre de su gira por el exterior. “Después de arrancar con Moscú, ya está”, dijo al recibir a la prensa argentina y tras su paso por Rusia, Suiza y Francia.

La entrevista sucedió en una sala del lobby del hotel La Tremoille, ubicado cerca de un Pont de l’Alma que parecía más bien frente al Támesis que al Sena. La bruma y las nubes no dejaron este fin de semana ver la punta de la Torre Eiffel. El reportaje duró media hora.

Macri ocupó la punta de un sillón y, en frente suyo, su vocero, Iván Pavlovsky, el canciller, Jorge Faurie, y otros asistentes. Cuando el encuentro terminó, el Presidente se fue al Parque de los Príncipes a ver PSG-Montpellier. Y después al avión de Air France para llegar el domingo por la mañana a Ezeiza.

─¿Qué lectura hace de la reunión con Emmanuel Macron y su posición en la conferencia de prensa sobre el acuerdo UE-Mercosur? ¿De qué hablaron en la cena?

─Señaló dos puntos. Primero, el fuerte respeto de Francia a la Argentina y el reconocimiento de una relación histórica, cultural, política, de lucha por los derechos humanos y la democracia. Durante el aislacionismo kirchnerista hicimos el tándem París-Buenos Aires y funcionó muy bien, por ejemplo con el intercambio cultural. El segundo plano que hablamos fue en términos del G-20. Macron hizo un fuerte hincapié en el liderazgo nuevo de la Argentina, que es un año importante para discutir temas profundos de la mesa global y espera que sea un éxito el evento. Ligado a esto, Macron ratificó que para Francia es muy importante llegar a un acuerdo UE-Mercosur. Para mí es una obviedad porque es como natural darle un nuevo impulso a esta relación histórica basada en la fuerte corriente inmigratoria de Europa a Sudamérica. El acuerdo va mucho más allá del comercio, tiene más ligazón con profundizar lazos, cooperaciones técnicas, inversiones y después vendrá el comercio. Macron marcó lo que todos sabemos: enfrenta un delicado frente interno con la agricultura, y especialmente, la carne. Pero dijo que hay que llegar a un acuerdo y así lo ratificamos en la cena más tarde. Es muchísimo lo que tienen para ganar las regiones.

─Usted dijo en Davos esperaba que Macron le diera una buena noticia. ¿Para usted la buena noticia fue lo que dijo Macron o esperaba más?

─No hay que confundir algo: nosotros no somos los negociadores. El Mercosur hoy es liderado por Paraguay y negocian ellos. Del otro lado está la Comisión Europea. Eso se definirá a partir del lunes desde Bruselas. Por supuesto que, tanto Argentina de un lado como Francia del otro, tienen peso en esto. Pero la verdad me sorprendió gratamente la claridad y contundencia con la que el presidente Macron se expresó a favor de llegar un acuerdo diciendo hay que buscar la forma de balancear las cosas. Nosotros también porque apoyamos la mayor apertura posible para nuestra agroindustria y velamos por la mayor transición posible para nuestra industria. Cada uno siempre cuida y espera lograr la transición más acompañada posible para sus respectivos intereses.

─¿Hasta dónde está dispuesta la Argentina a llegar con el tema de la carne para transformar esos límites o líneas rojas que habló Macron a líneas verdes?

─Estamos haciendo el máximo esfuerzo. Tanto Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Estamos confiados, y nuestro canciller también, en que a partir de la semana que viene vamos a progresar y firmar esto que es sólo un acuerdo político. Luego vienen meses de negociación del acuerdo legal y después empieza un período de diez años de transición.

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Mauricio Macri junto a Emmanuel Macron, presidente de Francia. (REUTERS/Ludovic Marin/Pool)

─Habiendo hablado con empresarios esta semana, ¿vuelve a Buenos Aires pensando en algún tema en específico que crea deba ser traducido en una reforma o proyecto?

─Hay dos planos, que son distintos pero se conectan. El primero es el político-institucional. En Davos se transmitió un gran respeto por el posicionamiento de la Argentina en el mundo. No por nada nos han dado la presidencia del G-20. ¿Por qué? Porque perciben una coherencia entre lo que decimos y hacemos en términos de acompañar a la solución de los problemas globales. Nuestro compromiso con el cambio climático y hemos sorprendido al mundo con la velocidad que hemos empezado a incorporar energías renovables. Hubo una coherencia también por decir que vamos a intercambiar información y darle a la UIF una dinámica para luchar contra el lavado de dinero, el narcotráfico y el terrorismo. Y lo estamos haciendo. Hoy la UIF colabora de manera muy profesional y el mundo se sorprende de la calidad de profesionales que aparecen ahí cuando antes se encargaban de tapar o generar oscuridades. Todo esto confirma que Argentina ingresó en una camino de integración y vinculación inteligente. Un gran paso que volvió a ratificar Macron ayer, Merkel y Rutter antes, fue el ingreso de la Argentina a la OCDE. Estamos número uno para ingresar y será un paso muy importante de confirmación y de compromiso nuestro por la cantidad de buenas prácticas a las que nos adheriríamos y que ya muchas las empezamos a implementar. Los argentinos hemos aprendido que no podemos inventar la pólvora. Si hay prácticas que llevaron a todos esos países a reducir la pobreza, crear trabajo y crecer, entonces apliquémoslas. Después en el camino si encontramos cosas que las mejoren pero empecemos por hacer lo que funcionó. Lo que se vivió en Davos con más intensidad que el Davos 2016 fue muchísima confirmación de empresas que dijeron estaban sorprendidas porque todo lo que había dicho entonces ahora se cumplió con lo cual vinieron a decir que ratificaron inversiones, aumentaron. Otros, como los japoneses, confirmaron que ingresarán al país a invertir en tres sectores.

─¿Qué demandaron los empresarios en esos encuentros?

─Alguna aclaración más. Lo más importante que ellos demandan siempre es: “Fijen reglas de juego claras”. “Si las reglas de juego son claras nosotros sabemos qué tenemos que hacer”.

─¿Usted atribuye la cautela de los inversores a la historia de la Argentina?

─Y sí. Son dos años contra décadas de cambiar, no cumplir.

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La cena de Macri y Macron son sus esposas junto al chef Guy del Savoy. (REUTER)

─¿En legislación laboral hubo planteos por parte de los empresarios?

─Hubo varios planteos acerca de la necesidad de trabajar en pos de la productividad. Y les he dicho que ese es un cambio muy grande. En la Argentina hemos vuelto a apostar a la cultura del trabajo, la superación personal, la modernización, la capacitación. Queremos ver liderazgo en las empresas, queremos que estas mesas de acuerdos sectoriales y búsqueda de productividad, se intensifiquen y aceleren. Total y Shell dijeron en la gira que todos los días mejoran la calidad del trabajo en Vaca Muerta, algo que acelerará inversiones y producción de gas.

─La confirmación de inversiones que usted señala, ¿no demanda acaso una mayor reducción de los costos internos y de la inflación?

─El mundo y los inversores entienden que hayamos elegido este camino gradual, que tiene como objetivo cuidar a nuestra gente y hacer parte del cambio a todos los argentinos. Creen en la ley de Responsabilidad Fiscal que bajará los impuestos y en que la inflación descenderá. Por eso están apostando. Todos claramente plantean que trabajar con inflación es muy complicado. Nos hemos quedado casi sólo con esto porque los países del mundo no tienen esta cuestión en la mesa. Todos dicen valoramos el compromiso para bajar la inflación y ya eso es fundamental para ellos. L’Oreal me decía acá en Francia que están hace 70 años en la Argentina y que van a seguir estando. Ahora están felices y me han dicho de ampliar una planta de distribución sustentable y volverán a exportar a América Latina. Ellos dicen que cuanto más rápido logremos bajar la inflación, más podremos invertir porque creemos en Argentina. Lo mismo me dijo Nestlé.

─Con Francia había tres temas pendientes en la agenda bilateral. Las patrulleras, el gasoducto del canal del Beagle y lo de Suez. ¿Habló con Macron de esto?

─De las patrulleras vinieron con una nueva oferta. Les había dicho que la oferta inicial me pareció muy cara y que seríamos muy ricos en el pasado y volveremos a serlo. Pero que mientras tanto cuido cada peso porque necesitamos reducir la pobreza y crear trabajo. Necesitamos equipo nuevo, lo vemos tiempo y está el debate sobre el rol de la defensa y la seguridad, pero por los precios que me habían pasado no podía aceptar la oferta. Pero ellos son vendedores insistentes y acomodaron la oferta. Ahora trajeron una mucha más competitiva. Les prometí el mayor esfuerzo para estudiarla pero tampoco les dije que sí, que íbamos a comprarla, porque no estamos obligados por más que hayan habido cartas de intenciones. A diferencia de lo de Suez, que está en vías claras de solución, lo del gasoducto es difícil encontrar papeles, hay un fallo de la Corte que dice que prescribió pero le dije a Macron que no queremos tener conflictos eternos. Intentaremos ver si podemos hacer un estudio del tema. Ellos plantearon un arbitraje pero legalmente no lo hemos encontrado.

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Mauricio Macri y Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. (Presidencia)

─¿Eso no evita que el Estado francés garantice las inversiones?

─Mencionaron que como eso quedó en la cabeza de la Coface, la agencia que emite garantía para las inversiones, la cantidad de garantías a emitir está restringida. Igual el banco de desarrollo francés. Estamos intentando, y en todos los casos, queremos ser conocidos en todo el mundo por gente cumplidora y que tiene palabra. Lo mismo hicimos con Hermes con Alemana, estamos tratando de ir cubriendo los problemas del Ciadi. Lo que pasa nos dejaron más bombitas debajo da la alfombra de las que uno pueda imaginar. Pero vamos en la medida de lo posible resolviéndolas todas. Los argentinos en esta etapa queremos ser confiables y socios confiables para resolver problemas globales, desarrollar proyectos económicos en conjunto. Queremos que confíen en nuestra capacidad y que vengan a la Argentina.

─¿Macron fue sensible a ese argumento?

─Sí. Por supuesto ellos hacen su trabajo y llevan la cosa al límite. Pero nosotros hacemos las cosas dentro de las herramientas de los argentinos. Yo estoy acá para defender los intereses de los argentinos.

─En la semana, desde Macron a Trump se pronunciaron de manera diferente sobre un mismo tema: impuestos, guerra de monedas, proteccionismo. ¿Qué actitud tendrá la Argentina en el G-20: sólo coordinación o tomará alguna visión concreta?

─Vamos a tratar de llevar adelante nuestra visión y acordar sobre esa línea. El futuro del trabajo, cómo se cobran los impuestos y si las monedas virtuales son una herramienta para generar trabajo a futuro. Esperamos llegar a conclusiones entre todos. También está el debate alrededor de la educación. El gran problema que estamos teniendo en la mayoría de los países es una reacción negativa de los gremios de entender que entramos en una época del mundo que todos tenemos que aceptar que tenemos estar permanentemente nuevas capacidades, especialmente los maestros sobre cómo preparar a nuestros hijos para trabajos que no existen. Cómo encarar, persuadir y convencer a los gremios será fundamental. También estamos preparando unas jornadas para comparar los 6 o 7 países más exitosos en los últimos años en términos de educación y traer a maestros, sindicalistas y directores que miremos. No hay mal que por bien no venga decía mi abuela. Lo que podemos tener de ventaja ahora es ver qué hicieron ellos y qué es lo mejor.

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Macri junto a Nicolas Sarkozy, este sábado en el estadio Parque de los Príncipes. Foto AFP

─¿Hay más temas en la agenda del G-20?

─El segundo tema donde vamos a profundizar es el tema de infraestructura. En Davos hubo mucho interés en participar en los PPP de Argentina. Mucho banco acompañando a empresas argentinas y extranjeras para participar de las ofertas. En Francia también en el tema ferrocarril y aeropuertos. El tercer punto es seguridad alimentaria, ver cómo cuidar el medio ambiente con la producción de alimentos porque no alcanzan a nivel global. Hay un debate qué tipo de fertilizantes se pueden hacer, qué tipo de investigaciones genéticas se pueden usar.

─¿Qué dejó la visita a Rusia?

─Los ejes más importantes allí son energía y transporte. Los rusos quieren volver a vender turbinas para nuestras centrales. Y les gustaría desarrollar la sexta nuclear con tecnología de ellos pero nosotros dijimos que no nos parece tan prioritario porque estamos con la cuarta y quinta. Reconocemos que hay posibilidad de trabajar con el uranio en Chubut y otra posiblemente en Salta. También hablamos de la importancia de asociarnos en el reactor Carem, nos vendría bien un socio para terminar el desarrollo final y mejorar la comercialización porque nunca hemos sido buenos ahí. Por eso estamos contentos de haberle ganado el concurso a Francia y Corea en Holanda aunque yo estoy convencido que hemos tenido una gran ayuda del Rey (Guillermo) y la Reina (Máxima).

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Macri en su reunión con Putin en Moscú. (AFP)

 

─¿Piensa que el clima que se vive con el sindicalismo o la noticia de Jorge Triaca, impactarán en las negociaciones paritarias y complica cumplir el 15% de meta de inflación?

─Primero, las paritarias son libres. Cada sector verá qué puede hacer según la realidad de su empresa, sector, precios. Queda claro que en Argentina tenemos que ir rumbo a reducir el valor de los bienes y servicios. Nos sorprendemos ver la gente cruzando a Chile porque las cosas allí valen la mitad. Hay mucho trabajo por hacer desde el lado de los empresarios, los gremios y el Gobierno para reducir el costo de vida de la gente. Segundo, están las paritarias de los sectores públicos. Más allá de la inflación eso tiene que ver con lo que cada uno puede pagar. El público no puede pagar más impuestos y nos hemos comprometido a bajarlos. En la década anterior se habían ido a cualquier lugar e impiden la creación de trabajo. Es tal el nivel de impuesto que hemos creado que empujamos la creación del empleo en negro. Cada ciudad, provincia y nación tendrán que pagar los salarios que le permitan los impuestos que recaudan. No hay otra manera, todos tenemos que cumplir para poder crecer. Cada intendente, gobernador y el Gobierno Nacional tienen que ser austeros y cumplir con sus presupuestos, así permiten generar trabajo en el sector privado que es lo que todos queremos para reducir la pobreza.

─¿Le preocupa la suba del dólar?

─No. Tenemos que bajar la inflación para volver a pensar en pesos. El dólar viene actuando libre con flotación y sube y baja. No es algo que tengamos que prestar nosotros mucha atención. Lo que tenemos que pensar es en pesos, en trabajar, hace las cosas bien, reducir los precios que producimos y los servicios que prestamos.

Ezequiel Burgo. CLARÍN, Buenos Aires, 27-01-2018

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El escritor satírico español Luis Taboada (1848-1906) publicó en 1890 un tomo titulado Madrid en broma. A todos y cada uno de sus amigos y conocidos (que, dados su buen humor y su bondad, no eran pocos) les fue diciendo:

—Perdona, chico, si en mi libro te aludo un tanto así... descaradamente. No hay nada de mala intención.

El amigo, intrigado, compraba el libro y no veía en el alusión alguna a su persona. En pocos días se agotó la edición.

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