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75 Globos de Oro: La Gala del #TimesUp premió al feminismo

75 Globos de Oro: La Gala del #TimesUp premió al feminismo

75 Globos de Oro: La Gala del #TimesUp premió al feminismo

Los premios cinematográficos siempre han sido un magnífico escaparate para lanzar al mundo mensajes, reivindicaciones, propuestas y llamadas a la acción. Cuanto más importantes sean los premios, más lejos llegará el eco. Detrás de los Oscar –y a veces compitiendo con ellos por la importancia que están adquiriendo las series y porque se celebran antes- los premios cinematográficos más importantes son los que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood: los Globos de Oro.

Este año, el mensaje que quería lanzarse era contundente y unánime y se resumía en un hastag #TimesUp (se acabó) y un color, el negro, que vistieron la mayoría de los asistentes a la Gala en solidaridad con las víctimas de abusos sexuales. La protesta llevaba mucho tiempo larvándose y ha estallado después del escándalo Harvey Wenstein. Un escándalo que ha hecho florecer cientos de denuncias que confirman que, en la industria del cine, hay mucho que limpiar. Y, aunque hay slogans que suenan epidérmicos –no deja de ser curioso cómo compaginan algunos la denuncia del sexismo con la cosificación de la mujer– e incluso hipócritas –lo de Wenstein en Hollywood era un secreto a voces–, la realidad es que, como ha pasado antes con otros colectivos, la clarificación de la verdad es un primer paso para sanar lo que está podrido.

Aunque no hubo muchas mujeres con premios, triunfaron los personajes, las temáticas y las historias femeninas

Y, si el protagonismo del discurso era para las mujeres (además del acoso se habló mucho de igualdad, especialmente en el discurso de Oprah Winfrey al recibir el premio Cecil B. Mille), también fue para ellas el protagonismo de los premios. No es que hubiera muchas mujeres con premios (en el cine, como en muchas esferas, siguen mandando los hombres, como recordó Natalie Portman al leer los candidatos a mejor director, todos hombres), pero sí triunfaron los personajes, las temáticas y las historias femeninas.

Dos madres coraje

La gran ganadora de la noche, de hecho, fue la durísima y sobresaliente cinta de Martin McDonagh Tres anuncios en las afueras. La historia de una madre coraje que no para hasta conseguir que la policía del condado investigue quién violó y asesinó a su hija obtuvo el Globo de Oro a la mejor película dramática, mejor guion, mejor interpretación femenina en categoría de drama (Frances McDormand) y mejor actor de reparto en esa misma categoría (Sam Rockwell).

En categoría de comedia o musical, ganó Lady Bird, que cuenta el paso a la vida adulta de una chica que sueña con ser artista. Lo que narra la película de Greta Gerwig lo hemos visto mil veces, pero la forma de contarlo da en la diana. Saoirse Ronan, protagonista de la cinta (en la foto), se llevó con todo merecimiento el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia.

También es una mujer la protagonista de In the Fade, la ganadora del Globo a la mejor película extranjera. Otra madre coraje que tiene que afrontar un drama, en este caso la pérdida de sus familiares a raíz de un atentado terrorista.

El premio al largometraje dramático fue para “Tres carteles a las afueras”, la historia de una madre coraje que no para hasta conseguir que la policía el asesinato de su hija

Los premios de interpretación masculina fueron para James Franco, en categoría de comedia, por The Disaster Artist, y para Gary Oldman por El instante más oscuro, mientras que el premio al mejor director lo consiguió Guillermo del Toro por la original pero evanescente La forma del agua.

No hubo sorpresas en la categoría de película de animación, donde volvió a ganar Pixar con la maravillosa Coco.

En las series: pleno a las mujeres

En el apartado de series, también vencieron las temáticas femeninas: tres de tres. En la categoría de drama ganó El cuento de la criada, una oscura y morbosa distopía que adapta la novela homónima de Margaret Atwood.

En comedia, la premiada fue la festiva The Marvelous Mrs. Maisel, la historia de un ama de casa que, abandonada por su marido, trabaja como cómica en el Nueva York de los años 50.

Finalmente, en el apartado de miniseries, el oro fue para Big Little Lies: tres mujeres, cuyas vidas son aparentemente perfectas, tienen que hacer frente a un misterioso asesinato. La serie desgrana la vida de cada una de las protagonistas (ojo, que estamos hablando de Reese Witherspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley)… y los fuertes lazos de amistad entre ellas. En resumen, la historia perfecta para ganar en una noche femenina y feminista como pocas.

Ana Sánchez de la Nieta @AnaSanchezNieta

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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