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El oficio de ser enfermo

El oficio de ser enfermo

El oficio de ser enfermo
diciembre 28

Los pacientes simulados son actores profesionales contratados por las escuelas de Medicina para evaluar las habilidades clínicas de sus estudiantes. Estos personajes llevan años interpretando estos papeles, pero sin aplausos.

 

De cuatro a seis de la tarde, Víctor Faúndez, actor de 64 años, se convierte en Ernesto Díaz, un hombre separado que presenta un problema abdominal que teme pueda ser cáncer. Vive con su madre, a quien no quiere contarle de su dolencia para no preocuparla, ya que “ella tiene sus propios problemas”, dice.

Hace 22 años que Faúndez se dedica a ser paciente simulado, es decir, a interpretar papeles de enfermos con fines académicos. Se trata de una nueva área laboral que se ha abierto para actores, donde simulan tener alguna patología, muestran síntomas de la forma más fidedigna que puedan y representan una situación clínica y social con la cual se evalúan las habilidades de los estudiantes de Medicina y de carreras del área de la salud.

Una práctica que partió en los años 60 en Estados Unidos y que en Chile se ha ido profesionalizando, llevando a las facultades de Medicina a crear centros especializados y contratar a actores que se dediquen a esto de forma permanente.

Desde 2005 que la U. Católica cuenta con una Unidad de Pacientes Entrenados, que tiene 45 actores que interpretan 128 roles. En el caso de la U. de Chile, desde 2011 que cuenta con un Centro de Habilidades Clínicas, ubicado en el Campus Occidente de la Facultad de Medicina, en la Quinta Normal, donde hay 30 personas contratadas.

La simulación se realiza para evaluar habilidades y conocimientos de estudiantes de Medicina a médicos ya graduados que quieren revalidar sus títulos, y para aquellos que deben rendir la parte práctica del Examen Único Nacional de Conocimiento de Medicina, Eunacom. Para ello, los centros se convierten en diversos escenarios, como un hospital, un consultorio, una sala de urgencia o de procedimientos, entre otros.

“Hoy tuve dos personajes. El de la mañana era un bancario que había sufrido una parálisis en el lado izquierdo de su cuerpo”, explica Fernando Orchard, actor que trabaja tanto en el centro de la UC como en el de la U. Chile, en la pausa que se da entre la evaluación de un grupo de estudiantes y otro, que están rindiendo su examen final de Medicina Familiar en la U. de Chile.

Fernando agrega que durante la tarde le tocó hacer de un conserje que sufre de hiperplasia prostática y que tiene problemas con su hijo menor. “En este ramo, en particular, los estudiantes ven problemas desde el punto de vista familiar, entonces los datos del entorno del paciente son muy importantes”, relata sobre el guión que tiene adjudicado.

Sergio Bozzo, encargado del Centro de Habilidades Clínicas de la U. de Chile, explica que estas herramientas permiten “empoderar la práctica real. Actualmente, las atenciones en los centros sanitarios ambulatorios tienen el drama de que el estudiante es una carga, se demora más y tiene más riesgos. Sin embargo, acá tiene el permiso para equivocarse. Esto no reemplaza la práctica real, pero sí la empodera”, dice.

Estos centros funcionan como verdaderos recintos médicos por el periodo de 20 minutos que dura la consulta, donde el estudiante recibe a un paciente (simulado) y le realiza todos los protocolos establecidos, es decir, saludo inicial, entrevista personal, recetas médicas, llenar la ficha médica, examinar al paciente y emitir un diagnóstico, según la información que le entrega el paciente.

Martín Muñoz (36), otro actor que se ha dedicado los últimos cinco años a interpretar a pacientes simulados, explica que, en promedio, una semana antes son contactados por los docentes, quienes les entregan el guión para crear y estudiar al personaje.

“Nos dan casos específicos y súper pauteados que debemos aprender según el guion que nos entregan. Luego lo presentamos a los profesores y ellos ven si está bien logrado o si hay que hacer algún cambio”, dice.

Agrega que, además de la actuación, los pacientes simulados realizan una evaluación de los estudiantes y la atención que recibieron, lo que también es considerado por los profesores que vigilan las escenas mediante cámaras y salas espejo, para posteriormente entregarles sugerencias y recomendaciones a los estudiantes, junto con el resultado de sus exámenes.

Martín recuerda que una vez le tocó un médico de unos 50 años que estaba revalidando su título profesional, y “de los nervios vomitó en medio de la actividad, lo que obligó a detener la escena”, dijo.

Masificación

El paciente simulado es una herramienta que también han comenzado a ocupar otras universidades, como la U. del Desarrollo, la U. Mayor y la U. San Sebastián (USS), entre otras. En esta última se cuenta hace poco menos de un año con un Centro de Simulación Clínica e Innovación para las carreras de la salud, donde tienen al menos 25 actores. Varinia Aguilera (52) es la coordinadora de la Unidad de Pacientes Simulados, y ha ejercido en el rubro de la simulación clínica durante 12 años.

“Partí en la UC y cuando vi que mi actuación y la de cualquiera hacía que el alumno se metiera en el juego, me gustó como herramienta de aprendizaje y me enamoré de esto”, dice.

Agrega que “aquí el ego del actor se va a las pailas, porque no hay aplausos. Aquí se trabaja para otros. Tú sientes que lo hiciste bien si el estudiante te creyó y si aprendió, esa es tu recompensa”, describe Varinia.

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