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Así veían los nazis a Franco: “No es un héroe, sino un pequeño mequetrefe”

Así veían los nazis a Franco: “No es un héroe, sino un pequeño mequetrefe”

Así veían los nazis a Franco: “No es un héroe, sino un pequeño  mequetrefe”
diciembre 28

A día de hoy, sigue siendo un misterio lo que ocurrió en la entrevista entre el español y Adolf Hitler. Lo que sí sabemos es que el antiguo jefe del Estado no era demasiado apreciado por los oficiales germanos

 

«El “Führer” ha tenido hoy con el jefe del Estado español, Generalísimo Franco, una entrevista en la frontera hispano-francesa. La conferencia se ha celebrado en un ambiente de camaradería y cordialidad entre ambas naciones». Con estas breves palabras resumieron el diplomático germano Eberhard von Stohrer y el recién nombrado ministro de Asuntos Exteriores español Ramón Serrano Suñer el encuentro que Francisco Franco y Adolf Hitler mantuvieron en Hendaya (al sur de Francia) el 23 de octubre de 1940.

El mensaje fue una cortesía a medias ya que, después de la extensa charla sucedida en el vagón del tren especial del líder nazi (el «Erika»), los dos políticos salieron convencidos de que su homólogo era un inepto.

nazis

Los líderes, en una fotografía mítica-ABC

No en vano, el germano llegó a afirmar a Mussolini que «antes que volver a pasar por eso, prefiero que me saquen tres o cuatro muelas». Otro tanto le sucedió al español, que acabó aquella reunión con una frase lapidaria: «Es intolerable esta gente; quieren que entremos en la guerra a cambio de nada; no nos podemos fiar de ellos».

Así acabaron tres horas de un intenso tira y afloja de alta política. O eso se supone, pues ninguno de los personajes que estuvo presente en aquel vagón recopiló completamente las exigencias de cada una de las partes. De hecho, cuando el periodista George Hills preguntó al mismísimo Franco sobre lo acaecido allí, el español cultivó la desinformación al afirmar que «lo que se ha publicado es lo suficientemente preciso». Nada más lejos de la verdad.

#El enigma sigue, a día de hoy, sin resolverse. Con todo, no son pocos los expertos que han tratado de arrojar algo de luz sobre él. La mayoría de ellos (encabezados por el hispanista Paul Preston) son partidarios de que Francisco Franco ansiaba que los alemanes le pusieran en bandeja el control de una buena parte del norte de África.

Según explica el ensayista Joaquín Bardavío en su obra «El reino de Franco», el español acudió a Hendaya considerando que podría hacerse, gracias a los germanos, con «la totalidad de Marruecos, parte de Argelia (el Oranesado, muy poblado por españoles), ampliaciones en el Sáhara y en Guinea, que anexionaría a Gabón y buena parte de Camerún».

Por su parte Hitler llegó, en palabras del historiador británico, sin más pretensión que «sopesar los costes respectivos de asegurar la colaboración de la Francia de Vichy y la de la España de Franco». Con todo, y si la situación era favorable, el «Führer» buscaba ganar para su causa Gibraltar (clave para la guerra naval por ser el paso entre el Mediterráneo y el Atlántico) y hacerse con una base en las Canarias.

No llegaron a ningún acuerdo. Hitler, sabedor de que necesitaba la colaboración de la Francia de Vichy, dio evasivas para no entregar parte de las posesiones coloniales galas. Franco, a su vez, se escudó en la precaria situación del país tras la Guerra Civil para no participar activamente en la contienda.

Una colaboración, por cierto, que habían desaconsejado al «Führer» varios asesores como su Jefe de Estado Mayor, Franz Halder: «La situación interior de España está tan deteriorada que resulta un socio político inservible. Tenemos que lograr los objetivos esenciales para nosotros (Gibraltar) sin su participación activa».

No fue la única opinión negativa. El Secretario de Estado germano, Weizsäcker, también cargó contra España: «En mi opinión, debe dejarse a España fuera del juego. Gibraltar no vale la pena. Perdiera lo que perdiese allí Inglaterra, pronto lo compensaría con las islas Canarias. Hoy día España no tiene pan ni petróleo». Menos célebre, pero más directa, fue la opinión del popular almirante Canaris ( (foto) entre otras cosas, jefe de la inteligencia germana) sobre Franco: «No es un héroe, sino un pequeño mequetrefe».

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El tono de voz de Franco tampoco pasó por alto en la entrevista. De hecho, Hitler afirmó tras la entrevista que Franco le había sacado de sus casillas con su «voz baja y reposada, cuyo monótono soniquete recordaba al amuédano llamando a los fieles a la oración». Una vez que salió del vagón, de hecho, espetó en voz baja lo siguiente: «Con estos tipos no hay nada que hacer».

Manuel Villatoro. ABC, España, 27-12-2017

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