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Así celebró el Papa Francisco su 81 cumpleaños

Así celebró el Papa Francisco su 81 cumpleaños

Así celebró el Papa Francisco su 81 cumpleaños

Primero le cantaron “Cumpleaños feliz” en la plaza de San Pedro, antes del tradicional ángelus de los domingos.

 

Y luego, cientos de niños y sus familias le dieron esta sorpresa. Son del dispensario pediátrico que hay dentro del Vaticano.

Los niños primero formaron un puzzle con las letras “Todo el mundo en el dispensario”.

“¿Lo habéis hecho vosotros?”

“¡Sí!”

“Qué buenos. Muy bonito. Todo el mundo…”

Luego  otros dos niños le llevaron una sorpresa.

Pero no fue la única vela que el Papa sopló por su 81 cumpleaños.

Luego todos pudieron almorzar con esta pizza de 4 metros.

papa

El Papa aprovechó que estaban los papás y las mamás para darles este consejo.

FRANCISCO

“Custodiad la alegría de los niños, no los entristezcáis. Cuando los niños ven que hay problemas en casa, que los padres discuten, sufren. No los entristezcáis. Deben crecer siempre con alegría”.

El Papa no almorzó con ellos, pero antes de irse se hizo  otra foto de grupo.

papa

Francisco también recibió esta torta con un dibujo hecho por el artista Maupal. En ella, Francisco lleva el mundo dividido a cuestas, para curar sus heridas.

Rome Reports

 

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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