Temas & Noticias



Suburbicon

Suburbicon

Suburbicon
diciembre 14

En su segunda película como director, Buenas noches y buena suerte, George Clooney se centró en un episodio de los años cincuenta: el enfrentamiento entre un célebre periodista televisivo y el senador McCarthy. Ahora, en su sexto trabajo como realizador, Clooney vuelve a esa década, para dedicarle una mirada crítica.

 

La ciudad (ficticia) de nueva planta Suburbicon se presenta como un lugar idílico; pero el filme homónimo muestra que bajo las relucientes apariencias se esconden miserias. Por un lado, las que atañen a la familia del pequeño Nicky, que será asaltada por unos desaprensivos. Nicky verá cómo su tía Margaret toma el puesto de su hermana gemela al lado de su padre. A esta trama, desarrollada en un guion de Joel y Ethan Coen hace más de dos decenios, George Clooney y el productor Grant Heslov añaden una subtrama centrada en los ataques racistas de los habitantes de Suburbicon contra los Meyers, la primera familia de color que se instala en la ciudad.

Sin embargo, Clooney no acaba de engranar entre sí los dos argumentos, que más bien discurren sin nexo de unión. Aunque la película parece adoptar la perspectiva de Nicky, no lo hace de modo coherente. En el lado positivo se aprecia un diseño de producción muy cuidado, así como las notables actuaciones de los actores: desde Matt Damon y Julianne Moore hasta Oscar Isaac, que a pesar de tener un papel breve, queda en el recuerdo del espectador. A medida que avanza el filme se hace cada vez más visible el influjo de los hermanos Coen, quienes desde Fargo han demostrado una tendencia hacia lo macabro, hacia una cierta violencia esperpéntica debida a criminales torpes. Cuando están por medio las pasiones, y en particular la avaricia, el crimen “perfecto” está abocado al desastre.

José M. García Pelegrín. ACEPRENSA

Social

Para leer en familia



Ver mas artículos

Video de la semana

Video Recomendado




JUAN PABLO II
Párroco: "Tenemos que mirar para adelante, decir que es la parroquia de Karadima es tendencioso"
Reabren la joya barroca de la Ópera del Margrave

Humor

Detrás de esa aura de inviolable dignidad y severidad de la reina Isabel II, se esconde su alma de bromista implacable y desconcertante.

La actriz Sheila Hancock recuerda que cuando fue invitada al Palacio de Buckingham, pisó a uno de los perros de la reina.

-“Me sentí mortificada y le ofrecí disculpas a la reina, pero ella contestó, sin que se le moviera un párpado:

- ‘Es su culpa (de la mascota), por ser del mismo color de la alfombra’

---------------------------

Durante una visita a una exposición de pinturas de Lucien Freud, Isabel se detuvo frente a sus característicos desnudos. El curador de la muestra le preguntó:

- “¿No fue usted pintada por Freud?”

- “Sí, pero no como a ellos”, contestó la Reina, muy seria.

--------------------------------------------------------