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UN CATALÁN EN BRUSELAS

UN CATALÁN EN BRUSELAS

UN CATALÁN EN BRUSELAS

Lillian Calm escribe: “A estas alturas el ex presidente de la Generalitat quiere seguir en política, aunque se ha autodefinido como periodista. Un periodista que busca hacer noticia él mismo (a mi juicio, la antítesis del periodismo). En su página web reconoció, eso sí antes de convertirse en adalid de la secesión, que ‘mi oficio es el de periodista, que me apasiona’”.

“¿Por qué no te peinas?”.  Cada vez que veo aparecer en la televisión, aunque sea apenas, la silueta de Puigdemont añoro al rey Juan Carlos I, quien por analogía podría gritarle esa frase “¿Por qué no te callas?”, que le espetó a un parlanchín Hugo Chávez. Y recordemos que todo eso sucedió aquí en Santiago, donde se congregó la Cumbre Latinoamericana de Jefes de Estado, en 2007.

Con la perspectiva de una década podemos concluir que Chávez continuó parlanchín hasta su muerte y, además, dejó en Venezuela a un heredero muchísimo más parlanchín que él, rasgo que sin duda es uno de sus defectos más inocuos. Por su parte el Rey en cuestión… pasó a ser emérito.

El chascón de marras, a quien quizás debería ir dirigido ese “¿Por qué no te peinas?”, es quien era hasta hace unos días presidente de la Generalitat de Cataluña y quien dejó el barco al escapar subrepticiamente a Bruselas, pues comprendió que había llegado la hora de que la justicia se pronunciara sobre sus actuaciones.

Acusado por la Fiscalía General del Estado español por los cargos de rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia, terminó por entregarse en Bélgica, donde quedó en libertad aunque con medidas cautelares mientras se decide su futuro. Un futuro que puede tomarse su tiempo, pues se ha informado que piensa presentar recurso tras recuro. Se calcula que la pena de cárcel que le caería incluso podría alcanzar hasta los 30 años.

Es que Carles Puigdemont (que por lo demás se pronuncia Carla Puichdemont) logró dividir Cataluña y atentó contra la unidad de su propia patria. Diremos, al margen, que su apellido se traduce “en la cima del monte” (puig es “cima” y mont, “monte”). Cuando alcanzó la cima, es decir, la presidencia de la Generalitat, “dinamitó”, según interpretan algunos.

Unas semanas en España me fueron suficientes para calar y medir la temperatura ambiente, al menos en el norte y en el centro. No me voy a detener en las idas y venidas independentistas (que oscilaban de un momento a otro), ni en las ofertas y reprimendas que bullían desde Madrid. De ello ya existe más que suficiente información en la prensa.

Pero sí puedo decir que lo que más me impresionó fue el sentimiento de unidad que toda esta tragicomedia -repudiada por tantos- produjo en la Península: nunca jamás, al menos yo, había visto por todas partes los balcones engalanados con la bandera española; hombres, mujeres y niños enarbolándola en las calles, envolviéndose incluso en ella y manifestándose por una España unida.

Como me dijo uno de ellos: “Puigdemont ha logrado lo que nadie… Poder ver a tantos catalanes haciendo flamear la bandera española, en vez de la catalana”.

Porque la verdad es que tras un plebiscito ilegal del 1 de octubre cada día los independentistas han ido mermando, aunque Puigdemont insiste ahora en ir (claro que desde Bruselas) de candidato a las elecciones convocadas -en virtud de facultades otorgadas especialmente- por el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, para el 21 de diciembre. Pero Puigdemont las quiere convertir en un nuevo plebiscito. Curioso: declara la independencia y dice que no reconoce a España, y pretende presentarse a las elecciones con una “lista única del independentismo”.

Como ésta hay muchas otras inconsecuencias: pide la independencia de la monárquica España para crear una república y huye a pedir asilo a otra monarquía: la belga. En todo caso los únicos independentistas que cumplieron su promesa de irse de España son Puigdemont y los cuatro consejeros que lo acompañaron. Su huida sin duda se debe no solo a que quieren internacionalizar el tema, sino a que son conscientes de ser plenamente culpables y saben que les esperan algunos años entre rejas.

El catalán suele ser serio, trabajador, amante de su Cataluña, pero como se ha sostenido “ser catalán es una forma de ser español”. Me aseguran que al catalán también le preocupa el bolsillo y Puigdemont ha logrado quebrar económicamente su hijuela. Según datos del Colegio de Registradores Mercantiles de España, más de 2.000 compañías, que tributaban en esa región, han dejado Cataluña. Pueden sumarse más.

¿Cómo va a seguir desenrollándose la trama? No sabemos pero cuando algunos “ex” que lo acompañaron a su seudo auto exilio regresaron, en el aeropuerto de El Prat, atestado de periodistas, manifestantes agitando banderas de España (no de Cataluña, que son diferentes) los recibieron gritando a través de megáfonos: “A prisión”, “¿Dónde está Puigdemont?” “Traidor” y “Viva España”.

Me hizo gracia una anécdota relatada en el diario “ABC” bajo la firma de Salvador Sostres. La cito:

“Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa (agrego yo: una de las primeras que trasladó su sede desde Barcelona), no llama nunca a los políticos pero acude siempre que le solicitan. También cuando le llamó Carles Puigdemont, a los seis meses de llegar a la presidencia de la Generalitat. Era el mes de julio de 2016. Cuando el señor Fainé entró en el despacho presidencial un caótico Puigdemont se le acercó para saludarle y antes de darle las buenas tardes le dijo: ‘Isidre, que sepas que soy independentista. Te lo digo para que no te engañes. Y por cierto, ¿tú lo eres?’. El presidente Fainé asistió atónito al esperpéntico recibimiento pero tuvo la sangre fría de contestarle: ‘President, yo soy partidario de una gran Cataluña dentro de España. Y le diré más: desde que estoy al frente de La Caixa he conocido a cuatro presidentes de la Generalitat: a Maragall, a Montilla, a Mas y hoy a ti. Tus tres antecesores me pidieron que hiciera de La Caixa el primer gran banco de España, y ahora que lo hemos conseguido, tú quieres salir de España’. Puigdemont enmudeció”.

Ése es el hombre que busca postular a las elecciones desde Bélgica.

A estas alturas, el ex presidente de la Generalitat quiere seguir en política, aunque se ha autodefinido como periodista. Un periodista que busca hacer noticia él mismo (a mi juicio, la antítesis del periodismo). En su página web reconoció, eso sí antes de convertirse en adalid de la secesión, que “mi oficio es el de periodista, que me apasiona”.

Tiene estudios en Filología Catalana, fue redactor jefe del diario en catalán “El Punt” y fue uno de los fundadores y director de la Agencia Catalana de Noticias.

Además es autor del libro “¿Cata… qué? Cataluña vista por la prensa internacional”, en el cual no alcanzó a escribir el último y dolorosísimo capítulo protagonizado por sí mismo: el del presidente de Cataluña en plena huida a Bruselas.

Sería fácil hacer un juego de palabras y hablar del “pastel” que dejó atrás en su natal Cataluña. Decir que la dejó “empastelada”. Pero aunque hace sentido no voy a caer en eso, ya que Carles Puigdemont es hijo y nieto de una familia de muy dignos y laboriosos pasteleros.

Lillian Calm

Periodista

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1 Comentario

  1. ALFONSO GIMÉNEZ
    ALFONSO GIMÉNEZ noviembre 10, 04:26

    Sugiero que, ya que redactamos o hablamos en español, escribamos o digamos GENERALIDAD y no GENERALITAT, porque así se dice en español, del mismo modo que en TODOS los medios de comunicación en catalán escriben Confederació Espanyola d´Organitzacions empresarials (CEOE), Unió de Joves Agricultors de Castella i Lleó, Butlletí Oficial de L´Estat (BOE), Consell Superior d´Esports del Govern d´Espanya, Casa Reïal Espanyola, Palau de la Sarsuela, Consell d´Estat, Banc d´Espanya, Palau de la Borsa a Madrid, Ministeri d´Assumptes Exteriors d´Espanya, Ministeri d´Ocupació i Seguretat Social, Creu Roja Espanyola, Congrés dels Diputats, Senat espanyol, Conselleria de Serveis Socials del govern de Castella i Lleó, Ministeri de Foment, Govern d´Aragó, Govern del Principat d´Astúries, Govern de Castella La Manxa, Constitució Espanyola, Reïal Acadèmia Espanyola de la Llengua, Televisió Espanyola, Ràdio Nacional d´Espanya, etc.

    Del mismo modo que cuando redactamos en español decimos La Cámara de los Comunes de Londres, El Pentágono, La Casa Blanca, Palacio del Elíseo en París, Secretaría de Estado de Defensa de EE.UU., Cancillería Federal de Alemania, La Torre de Londres, El Congreso y el Senado de los EE.UU., Departamento de Policía de Nueva York, Banco de Inglaterra, Museo Británico… y no sus nombres oficiales The Common Camera of London, The Pentagon, The White House, Le Palais du Elysée, Defense Statee Secretary of the United States of America, Deutsche Bundeskanzleramt, The Tower of London, The Congress and the Senate of the United States of America, New York Police Department, Bank of England, British Museum…

    La mismísima GENERALIDAD de Cataluña, en sus “embajaditas” fuera de Cataluña escribe GOVERNMENT OF CATALONIA, GOUVERNEMENT DE CATALOGNE, REGIERUNG VON KATALONIEN…, es decir, traduce al inglés, francés, alemán… el nombre Generalitat de Cataluña.

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